Un hotel demolido y una pileta abandonada: las ruinas del "poolcito" que hicieron historia en Mar del Plata

El lugar acabó transformándose en un sitio de encuentro clave para jóvenes deportistas.

El elemento terminó convirtiéndose en un ícono de la cultura local.

14 de Agosto de 2026 10:20

Por Redacción 0223

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A comienzos de la década de 1940, la construcción del Hotel De Nederlanden en el codiciado barrio de Playa Grande marcó una época dorada para el turismo en Mar del Plata. Concebido como un elegante establecimiento de catorce habitaciones en la intersección de Avellaneda y Alem, el inmueble funcionó durante décadas bajo gestión privada. Sin embargo, su destino cambiaría drásticamente hacia finales de los años 60, cuando sus segundos propietarios decidieron añadir una vistosa piscina de estilo californiano, elemento que años más tarde terminaría convirtiéndose en un ícono de la cultura urbana local.

De dónde surgió "El Poolcito", la primera pista de skatepark de Mar del Plata

Tras la venta y posterior demolición del edificio hotelero a principios de 1980, el terreno quedó completamente desmantelado con la única excepción de aquella estructura acuática en desuso. En momentos en que el movimiento del skateboarding recién comenzaba a expandirse en el país, los jóvenes practicantes buscaban desesperadamente lugares con pendientes para entrenar. El descubrimiento de la pileta abandonada transformó inmediatamente el terreno baldío en un lugar de encuentro clave para deportistas y surfistas de toda la costa bonaerense, dando nacimiento informal a "El Poolcito".

El "poolcito" fue un símbolo cultural.

Durante años, el espacio improvisado funcionó como un auténtico semillero deportivo en una época donde no existían pistas públicas ni recintos homologados en la ciudad. Los propios concurrentes se encargaban del mantenimiento, limpiaban los escombros y decoraban los paredones con murales de grafiti, creando una subcultura propia al resguardo de la vegetación que rodeaba el predio. Por esa célebre fosa pasaron varias generaciones de jóvenes y personalidades destacadas del circuito cultural que frecuentaban la zona costera durante sus tardes de entrenamiento.

Con la llegada de los años 2000 y el posterior avance de proyectos urbanísticos, el predio fue finalmente vendido a nuevos desarrolladores y la mítica piscina terminó sepultada bajo tierra en 2010. Para compensar la pérdida de ese espacio emblemático y responder al crecimiento incesante de la disciplina, las autoridades municipales impulsaron años después la construcción de la pista de la zona Bristol, frente al Casino Central. Ese nuevo skatepark oficial continuaría la tradición deportiva de la ciudad, recibiendo a reconocidos atletas olímpicos y competidores internacionales.

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Los propios chicos decoraban los paredones con graffiti.

Hoy en día, las ruinas de la mítica pileta permanecen ocultas bajo el césped en la esquina de Alem y Avellaneda, pero su legado sigue vivo en la memoria colectiva de Mar del Plata. El fenómeno de "El Poolcito" es recordado como el primer antecedente de infraestructura para deportes alternativos en la ciudad y un símbolo de autogestión juvenil. La historia del hotel desaparecido y su pileta reconvertida continúa fascinando a residentes y turistas que recorren las históricas calles de Playa Grande.

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