Parece el Caribe, pero queda en Argentina: la playa de aguas turquesas que sorprende a todos
Es uno de los pocos paisajes costeros poco intervenidos de la Patagonia.
Por Redacción 0223
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Punta Perdices, ubicada en la costa rionegrina dentro del Puerto de San Antonio Este, a unos 65 kilómetros de Las Grutas, es conocida como el “Caribe patagónico” por sus aguas cristalinas, turquesas y calmas que contrastan con el paisaje árido de la región. Este rincón natural de la provincia de Río Negro se convirtió en uno de los destinos más buscados del verano por su belleza casi intacta y su atmósfera de playa escondida. A diferencia de otros balnearios más masivos, aquí el entorno se mantiene agreste y con escasa intervención urbana. La combinación de mar transparente y conchillas blancas genera una postal que sorprende incluso a visitantes frecuentes de la Patagonia.
El ingreso se realiza a través del Puerto San Antonio Este, tomando la Ruta 3 y luego el empalme con la Ruta 1 hasta el desvío que conduce al sector costero. Desde el Mirador Norte parte un camino de ripio que lleva directamente a la playa, en un recorrido donde el paisaje comienza a transformarse de manera progresiva. No hay transporte público directo hasta el lugar, lo que contribuye a su carácter aislado y poco intervenido: esta condición refuerza la sensación de estar frente a un destino escondido dentro de la propia Patagonia. La llegada es parte de la experiencia y anticipa el entorno natural que se encuentra al final del trayecto.
Cuáles son las principales atracciones de Punta Perdices
Una vez en la costa, el paisaje se abre con una bahía de aguas tranquilas donde el mar azul intenso se mezcla con playas cubiertas de conchillas blancas. La marea modifica constantemente la forma del borde costero, generando cambios visibles a lo largo del día. Conocida también como Caleta Falsa, la zona se interna en el continente como un brazo de mar que sorprende por su amplitud y su calma. El contraste entre el cielo abierto y el agua turquesa refuerza la sensación de estar en un escenario poco habitual dentro del país. Es un entorno que combina características patagónicas con una estética asociada al Caribe.
Punta Perdices se destaca también por las actividades que permite realizar en sus aguas protegidas, especialmente el kayak y el stand up paddle, que encuentran condiciones ideales por la ausencia de olas fuertes. La pesca embarcada es otra de las opciones habituales para quienes visitan la zona. En los alrededores se pueden observar aves marinas que utilizan la costa como refugio natural, lo que convierte al lugar en un punto atractivo para el avistaje de fauna. A pocos kilómetros se encuentra Punta Villarino, donde se ubica un apostadero de lobos marinos que suma otro atractivo turístico a la región. También es frecuente combinar la visita con el balneario La Conchilla.
En cuanto a servicios, el Parador Serena funciona como uno de los pocos puntos de abastecimiento en la zona, ofreciendo cafetería, alquiler de kayaks y excursiones en semirrígidos. La infraestructura es limitada y busca mantener el equilibrio con el entorno natural. Por eso, el acceso vehicular está restringido sobre la playa y se promueve el cuidado ambiental como condición fundamental de visita. Los residuos deben ser retirados por cada turista, ya que no hay recolección permanente en el sector. Esta lógica de conservación es clave para preservar el carácter virgen de Punta Perdices, uno de los últimos paisajes costeros poco intervenidos de la Patagonia.
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