El misterio de la "casa de las brujas" de Mar del Plata, rodeado de mitos y apariciones fantasmales

Se trata de una de las construcciones más singulares de toda la ciudad.

A medida que pasaron los años, el misterio no paró de crecer.

19 de Agosto de 2026 14:00

Por Redacción 0223

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En la esquina de Garay y Lamadrid se encuentra Villa Santa Paula, una de las construcciones más singulares del patrimonio de Mar del Plata. La casona fue levantada alrededor de 1910 por iniciativa de Dardo Rocha como residencia de descanso para su esposa, Paula Arana. Con su torre, sus techos de pizarra y su aspecto de antiguo manoir francés, la vivienda siempre llamó la atención. Pero el paso del tiempo le agregó un componente mucho más misterioso: el apodo de “la casa de las brujas”.

Cómo surgió el mito de Villa Santa Paula

La explicación más terrenal del sobrenombre está relacionada con el abandono que sufrió la propiedad durante décadas. Con el edificio deteriorado y prácticamente deshabitado, el lugar comenzó a llenarse de gatos y murciélagos, mientras su aspecto sombrío alimentaba la imaginación de los vecinos. Así surgieron numerosos mitos urbanos alrededor de Villa Santa Paula, que terminó convirtiéndose en uno de esos lugares de la ciudad asociados inevitablemente con historias de misterio.

Se puede tomar un café en el parque de la mansión.

Con el tiempo, las historias se volvieron todavía más inquietantes: algunos vecinos aseguraban escuchar ruidos extraños durante la noche, observar luces que se desplazaban de una habitación a otra y hasta oír el sonido de un piano cuando la casa estaba abandonada. La leyenda más persistente habla de una misteriosa figura femenina que habría sido vista caminando por el jardín y, según algunos relatos, atravesando las puertas de la antigua residencia. No existen pruebas de estos fenómenos, pero los testimonios contribuyeron a convertirla en una de las casonas “embrujadas” más famosas de la Feliz.

Aquellos que pasan por su interior aseguran que se escucha el ruido del piano.

La historia real de la propiedad, sin embargo, es bastante menos tenebrosa y mucho más romántica. Dardo Rocha habría llevado a su esposa hasta la vivienda con la excusa de que iban a alquilarla para pasar el verano, y recién allí le reveló que la había construido como regalo para ella. Después de décadas de deterioro, la casona fue restaurada y en 1995 recibió protección patrimonial municipal, por lo que las leyendas pasaron a convivir con su enorme valor arquitectónico e histórico.

La residencia llegó a estar infestada de gatos y murciélagos.

Hoy Villa Santa Paula continúa en pie como uno de los últimos testimonios de la Mar del Plata de principios del siglo XX y como escenario de una leyenda que se resiste a desaparecer. El origen de los ruidos puede encontrarse en los animales que durante años ocuparon el edificio y muchas de las historias pudieron crecer al calor de su abandono. Pero entre sombras, luces, supuestas apariciones y el particular aspecto de la casona, la “casa de las brujas” conserva algo que ninguna explicación racional logró quitarle: el misterio.

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