Un docente, un ciclo que marcó generaciones y un monumento conmovedor: ¿Te acordás del Tío Enrique?

El 22 de noviembre de 1948, Rouget Oscar Espinoza, creó en la época en la que el radioteatro rápidamente fue furor ya que alcanzaba a un público que había sido dejado de lado: el público infantil.

La pandilla del Tio Enrique fue un clásico del radioteatro de Mar del Plata y la zona. Foto: Fotos de Familia

2 de Agosto de 2026 13:25

Por Redacción 0223

PARA 0223

A principios del siglo XX la radionovela generaba un gran entusiasmo entre los oyentes que, sentados alrededor del transmisor, escuchaban atentamente el relato del locutor, reconocían a sus protagonistas e imaginaban su fisonomía y los paisajes en los que se desarrollaba cada escena. En Mar del Plata, la actuación en radio comenzó en la década del '30, cuando la radio era masiva. Por entonces, las novelas radiales eran el escape a la tensión social que se había generado por debido al contexto político y la denominada gran depresión.

En 1932 en el Club Español se formó la  Agrupación Artística Juan Conde, dirigida por Guillermo Moreno donde trabajaba, entre otros, Homero Cárpena. Cuatro años más tarde en LU6 Radio Atlántica actuaría el primer elenco de radioteatro de Mar del Plata, denominado Bambalinas, bajo la dirección de Miguel Luizzi. Pero, el género, alcanzó su máxima expresión en la ciudad y la zona una década después con la formación de dos compañías estables de radioteatro que funcionaban en las emisoras de amplitud modulada.

"Enrique" con Tilde Uzquiano y Olga Gamallo

Así, el 22 de noviembre de 1948, Rouget Oscar Espinoza, creó en la época en la que el radioteatro rápidamente fue furor ya que alcanzaba a un público que había sido dejado de lado: el público infantil. Fue con el cuento de la tarde que llegaron las primeras audiciones que más tarde daría paso a “La Pandilla del Tío Enrique” que entre otros integraron los reconocidos locutores Roberto Daniel Aguel y Matilde “Tilde” Uzquiano.

“El tío Enrique fue una fantasía creada desde las audiciones de el cuentito de la tarde Yo tenía una pandilla donde Manuel Rego era el concertista de piano, que con apenas 15 años tocaba villancicos todos los domingos”, rememoraba el recordado Espinoza al licenciado Soma.

La década del 40 marcó un antes y un después en el género

La pandilla contaba historias cortas que escribía el mismo Espinoza, por las tardes junto al grupo de niños. Los chicos ensayaban los papeles 15 minutos antes de la audición y al micrófono. “Era fantástico, hasta representaban los sonidos que requerían las historias”, rememoraba en aquella entrevista.

Así, se llevaron al público 23 obras, algunas con 50 capítulos como la del “Capitán Kid”, al que todos los chicos solicitaban como el predilecto. Ya había finalizado el ciclo, pero los chicos me lo seguían pidiendo, así es que tuve que revivirlo.

Cómo nació “El tío Enrique”

Rouget era docente. Cuenta la historia que tenía dos vecinas a las que les propuso un juego, una audición radial en la que las niñas le hacían preguntas referidas a su tarea escolar. Pero, el problema era que no tenía un nombre adecuado y cacofónico para su personaje. Entonces surgió “Enrique”

La pandilla del tío Enrique no se limitó a las obras de radioteatro. Los domingos, el grupo tenía una función fuera de los estudios de Radio Atlántica y aquel programa, que marcó a toda una generación no solo vive en la memoria de los marplatenses, también en un monumento: el Monumento a la Madre Universal.

La idea de la realización de la pieza escultórica ubicada en Plaza Mitre fue ganando voluntades y donaciones de la gente hasta que finalmente obtuvo el apoyo municipal.

El Monumento a la madre fue impulsado por la "Pandilla"

Tal como consta en los registros de la época, Rufino Inda, intendente de la ciudad por entonces fue quien sugirió un concurso abierto a artistas locales y el material que debía utilizarse: la piedra Mar del Plata. El jurado del concurso estaba formado por Raúl Rubianes (escritor y crítico de arte del diario El Mundo de Buenos Aires), Fernán Félix de Amador (escritor, poeta y periodista) y Alfredo Guido (ilustrador y muralista). 

Se presentaron 3 trabajos, de Manuel de Llano, José Alonso y Radogna. El primer premio fue para José Alonso y los otros dos recibieron menciones honoríficas. Las tres obras (en escala) fueron puestas en exhibición durante un tiempo en un local situado al lado de la catedral.

El monumento fue realizado en el taller de José Alonso de Buenos Aires, en piedra Mar del Plata en dos bloques. La firma Sartora e Hijos se ofreció para recibirlo e implantarlo en el lugar. Junto a la obra se enterró una cápsula del tiempo que contenía diarios, dinero, monedas y elementos de la época, para abrirla al cumplirse 100 años desde la inauguración de la obra.

Lo más

leído