El obispo Giobando llamó a "custodiar lo humano" en la celebración a San Cayetano
Una multitud participó de la misa en el Santuario San Cayetano de Mar del Plata, que fue presidida por el obispo y concelebrada por el párroco David Ochoa.
Por Redacción 0223
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Miles de peregrinos se acercaron para pedir la intercesión del santo patrono del pan y del trabajo, en el marco de los 70 años de la presencia de la devoción a San Cayetano en la ciudad.
En su homilía, monseñor Giobando invitó a “volver a pasar por el corazón” la Palabra de Dios proclamada en la celebración, que anuncia a un Dios misericordioso y compasivo, cercano en la aflicción, generoso con los pobres y que nos recuerda que “allí donde tengan su tesoro, tendrán también su corazón”.
“El corazón es el símbolo de lo más humano que tenemos, es allí donde se reservan los afectos, los sentimientos más nobles, los valores de la vida. Cuando el corazón se endurece todo se vuelve más frío y se deshumaniza la vida”, expresó el obispo.
"San Cayetano tiene al Niño Jesús en sus brazos, es como si Dios Padre le confiara a su Hijo, y en el Hijo de Dios todos somos hijos e hijas, somos hermanos y hermanas”, continuó Giobando y agregó: “En el corazón de San Cayetano está Jesús, y en Jesús estamos todos. En Jesús está nuestro tesoro, porque Jesús nos anuncia su Reino: reino de paz y justicia, de amor y reconciliación”.
“En este Reino no cabe la violencia, ni el destrato, ni el odio, ni la venganza. Vivimos tiempos difíciles porque nos estamos olvidando de Dios, y cuando prescindimos de Dios corremos el riesgo de dar lugar a lo peor del ser humano”, expresó el obispo y agregó: “Estamos aquí para agradecer a San Cayetano por el trabajo, el pan, el techo, la tierra, también para pedir pan y trabajo para quienes no lo tienen”.
La palaba del Papa León XIV
En la misma línea, el obispo señaló que “nuestra oración va acompañada con el profundo deseo de custodiar lo humano, ese resto de humanidad que aún tenemos frente al avasallamiento de la tecnología digital, que pareciera que desplazará al ser humano y su dimensión social”.
El obispo hizo referencia además a las enseñanzas del Papa León XIV sobre la necesidad de custodiar la dignidad humana frente a los desafíos actuales vinculados a la tecnología, la inteligencia artificial y la transformación cultural.
“Estamos ante un gran desafío que afecta el mundo del trabajo, de las comunicaciones, de la vida interpersonal”, afirmó, y sumó: “Corremos el riesgo de llegar a una descomposición del tejido social si no estamos atentos de lo que pasa por nuestro corazón, es decir por nuestra consciencia”.
“La tecnología no es dios. Dios es Jesucristo y Jesucristo nos quiere hermanos, y somos hermanos cuando nos respetamos. El respeto es la medida del amor, si falta el respeto, el amor se vuelve egoísmo, y cuando el egoísmo se impone ya no hay lugar a la convivencia social”, remarcó.
Para finalizar, recordó el origen de esta devoción en nuestro país: “Si tenemos a San Cayetano en Argentina es porque Santa Mama Antula nos trajo su devoción”. Y pidió que “estos santos y la Virgen de Luján nos ayuden a seguir caminando juntos”.
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