"Nos pueden delatar": desnudaban a sus compañeras con IA y vendían las imágenes por redes
Los estudiantes utilizaban herramientas informáticas de acceso libre para alterar fotos reales.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Una alarmante causa judicial genera una profunda conmoción en la comunidad educativa luego de descubrirse una compleja trama de ciberdelito donde alumnos desnudaban a sus compañeras con inteligencia artificial y vendían las fotos por redes sociales. La investigación impulsada por las autoridades judiciales determinó que hay alrededor de cincuenta menores implicados en la difusión masiva del material digital manipulado. La maniobra fue articulada por estudiantes de dos prestigiosos colegios preuniversitarios que utilizaban herramientas informáticas de acceso libre para alterar imágenes reales de sus compañeras de aula. El expediente tramita formalmente bajo la severa carátula de producción y difusión de imágenes de explotación sexual infantil.
Cómo llevaban a cabo las imágenes falsas
El indignante caso comenzó a salir a la luz tras las reiteradas protestas organizadas por las alumnas damnificadas al descubrir la existencia de grupos clandestinos de mensajería instantánea. En esos chats, los implicados comercializaban las imágenes falsas en formato de carpetas o paquetes digitales a un valor aproximado de mil pesos cada uno. Las víctimas pertenecían al mismo entorno escolar, tratándose en su mayoría de compañeras de curso, amigas cercanas o ex parejas de los agresores. La tensión interna aumentó de manera considerable dentro de los establecimientos educativos cuando apareció un amenazante mensaje escrito sobre un pupitre que rezaba: “Ustedes nos pueden delatar, pero no vamos a parar de desnudarlas y venderlas”.
Frente a la gravedad institucional de las denuncias, los directivos de los colegios activaron de inmediato los protocolos de contención pedagógica y presentaron las actuaciones ante el Consejo de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. Desde los centros de estudiantes repudiaron de forma contundente las agresiones digitales y reclamaron sanciones ejemplares para los involucrados al manifestar públicamente: “Es aberrante ver cómo se naturaliza tratar nuestros cuerpos como objetos de consumo”. Paralelamente, la Justicia dispuso la suspensión preventiva de los alumnos identificados mientras avanza la recolección de evidencias tecnológicas. El Cuerpo de Investigaciones Judiciales analiza los dispositivos electrónicos para certificar la autoría y comercialización.
Especialistas en ciberseguridad y violencia de género advirtieron que la proliferación de herramientas tecnológicas facilitó la producción masiva de contenidos falsos para humillar a adolescentes. Este tipo de agresiones digitales mediante manipulación de imágenes causa secuelas psicológicas severas en las víctimas, tales como cuadros de ansiedad, aislamiento social y pérdida de confianza. Los informes estadísticos revelan que casi la mitad de los jóvenes reporta haber sufrido algún tipo de acoso o agresión en entornos virtuales. La facilidad con la que operan estas plataformas tecnológicas encendió la alarma en instituciones educativas de todo el país.
El avance de la causa judicial enfrenta un complejo debate legal debido a la condición de minoridad de los involucrados en el esquema de difusión. La fiscalía especializada en delitos informáticos trabaja para determinar las responsabilidades penales de cada participante y definir si los acusados resultan imputables ante la ley vigente. Mientras tanto, los equipos docentes reforzaron los talleres de convivencia digital y prevención de violencia de género dentro de las aulas. Las familias de las jóvenes afectadas exigen justicia y garantías de seguridad para evitar que este tipo de agresiones se repita en otros colegios.
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