Semana de la Epilepsia: cómo identificar una crisis y cuándo acudir a un centro de salud

La enfermedad afecta al 2% de la población argentina y puede presentarse con diferentes tipos de crisis. Especialistas remarcan la importancia de conocer sus manifestaciones, desterrar prejuicios y garantizar un abordaje adecuado.

Semana de la Epilepsia: cómo identificar una crisis y cuándo acudir a un centro de salud

9 de Septiembre de 2026 11:33

Por Redacción 0223

PARA 0223

En el marco de la Semana de la Epilepsia en Argentina, especialistas buscan generar conciencia sobre una condición que afecta a un porcentaje significativo de la población y que todavía carga con un fuerte estigma social.

La doctora Paula Judewicz, MP 119385, coordinadora de la Unidad Ambulatoria de Epilepsia que comenzó a funcionar en el Cema, profesional del Hospital Houssay y de la Clínica 25 de Mayo, explicó que la epilepsia alcanza aproximadamente al 2% de la población argentina. “Es una condición que predispone a padecer convulsiones que pueden ser de distintos tipos”, señaló la especialista en diálogo con 0223. Según explicó, no todas las crisis se presentan de la misma manera y algunas pueden pasar inadvertidas.

Entre las manifestaciones posibles mencionó las crisis de ausencia, en las que la persona puede desconectarse momentáneamente del entorno y quedar “tildada”, sin responder a los estímulos. También existen las conocidas crisis tónico-clónicas, caracterizadas por movimientos corporales intensos, y las crisis focales, que pueden involucrar movimientos puntuales de alguna parte del cuerpo.

El diagnóstico requiere una evaluación integral

Judewicz destacó que el diagnóstico de epilepsia no depende únicamente de observar una crisis. En la nueva unidad ambulatoria del Cema se realizan estudios complementarios como electroencefalogramas y resonancias, entre otras herramientas diagnósticas.

Sin embargo, aclaró que existen situaciones en las que los estudios pueden ser normales y aun así existir una predisposición a presentar nuevas crisis. También puede establecerse el diagnóstico cuando una persona presenta determinadas crisis recurrentes, por lo que el abordaje debe ser individualizado. “Se tiene que hacer un tratamiento y un abordaje multidisciplinario de la persona y estudio”, remarcó.

En ese sentido, la especialista detalló que el circuito del Cema contempla la derivación de pacientes con diagnóstico de epilepsia o convulsiones desde otros centros de salud municipales. Luego se realiza la consulta especializada y se complementa con electroencefalogramas, neuroimágenes -como tomografías o resonancias- y asistencia de otras áreas.

El abordaje también contempla el acompañamiento de psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales y nutricionistas, aunque parte de este soporte se articula de manera periférica al Cema.

Qué hacer frente a una convulsión

Uno de los principales objetivos de la concientización es que la población sepa cómo actuar frente a una crisis. Judewicz remarcó que lo primero es proteger a la persona y colocarla de costado, despejando el área para evitar que se golpee. “Al colocarla de costado uno está evitando que se ahogue, por eso es importante no colocar nada en la boca”, indicó.

La especialista advirtió que introducir objetos o los dedos en la boca durante una convulsión puede resultar perjudicial tanto para quien está sufriendo la crisis como para la persona que intenta asistirla.

Otro aspecto fundamental es controlar cuánto dura la crisis. “Más de dos minutos se sugiere concurrir a la institución médica más cercana”, señaló Judewicz.

También recomendó buscar atención médica cuando se trata de la primera crisis que presenta una persona, incluso si la convulsión dura menos de dos minutos.

Una vez finalizado el episodio, "hay que dejar descansar a la persona ya que tuvo una situación muy estresante a nivel físico y cognitivo”, explicó la médica. Ese período posterior a la crisis se conoce como estado posictal y puede estar acompañado de cansancio y otros síntomas.

Judewicz también puso el foco en las crisis que se repiten. Si una persona tiene un episodio, se recupera y posteriormente vuelve a presentar otra crisis, aunque cada una dure menos de dos minutos, también debe concurrir al médico. “Eso también amerita ir a un centro de salud ya que es una crisis con episodios reentrantes que no termina de ceder completamente”, sostuvo.

Tratamiento y una vida normal

La epilepsia no necesariamente impide llevar una vida cotidiana normal. De acuerdo con Judewicz, el tratamiento farmacológico permite que muchas personas permanezcan sin crisis.

“Si una persona con epilepsia bajo un tratamiento farmacológico puede tener una vida normal”, afirmó, aunque aclaró que existen diferentes tipos de epilepsia y que la respuesta al tratamiento varía de acuerdo con cada caso.

Algunas personas logran controlar las crisis con uno o dos medicamentos antiepilépticos, mientras que otras necesitan tratamientos más complejos. En determinados casos persisten las crisis pese al tratamiento, situación que corresponde a las llamadas epilepsias refractarias.

El estigma, otro desafío

Además de las dificultades médicas, la epilepsia puede generar consecuencias sociales para quienes la padecen, incluso cuando las crisis están controladas.

“Muchas personas que presentan esta condición y no tienen crisis sufren de un estigma social”, advirtió Judewicz. Ese estigma puede traducirse en dificultades para acceder a determinados trabajos o en limitaciones que afectan a niños y adolescentes en el ámbito escolar.

Por eso, la Semana de la Epilepsia representa también una oportunidad para informar, derribar prejuicios y mejorar el conocimiento sobre una condición que, con el tratamiento y el seguimiento adecuados, permite a muchas personas desarrollar una vida plena.

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