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Fútbol

24 de Enero de 2019 13:53

Facundo Alvanezzi quiere aportar toda su experiencia en nuestro país

Faucndo Alvanezzi junto a Pablo Blanco, el director de la cantera del Sevilla. Uno de los tantos hombres del fútbol que lo recibió en su última excursión por Europa. 

El entrenador y formador de futbolistas dejó la tranquilidad de Suiza y su nombre ganado en Europa para estar cerca de sus afectos y poder darle las herramientas a los clubes argentinos para la formación de los chicos.

¿Será fácil? Para nada. En Argentina trabajar a largo plazo parece una utopía, priorizar el crecimiento y la formación por sobre los resultados es una frase hermosa pero que pocas veces se lleva a la realidad y cuesta convencer a los dirigentes, principales responsables, de que haya una pirámide estructural que lleve a un trabajo planificado. De eso, sabe mucho Facundo Alvanezzi, que está de vuelta luego de su salida del Basilea de Suiza, donde formó jugadores durante 10 años, aprendió, estudió y ahora lo quiere trasladar a nuestro país.

Hablar de fútbol con Alvanezzi es sencillo. Su pasión, hace que no sea necesario meterlo en tema o hacerle demasiadas preguntas. Se larga y empieza a recorrer diferentes caminos, explica sus ideas, sus sueños, sus proyectos, cuenta las charlas que tuvo, con quién se reunió, porque más allá de tener una carrera intachable, no se queda con lo que hizo y sabe que hay que estar en permanente aprendizaje, y qué mejor que hacerlo con los grandes exponentes del fútbol mundial.

"Hace poco volví de Europa donde tuve la oportunidad de perfeccionarme con Jorge Valdano, una persona extraordinaria, con Guillermo Amor de Barcelona, Pablo Blanco de la cantera de Sevilla, en la Federación Española con Julen Guerrero, entrenador de las Selecciones Juveniles, y me quedaron muchas visitas pendientes para hacer en Inglaterra e Italia para poder juntarme con Guardiola, Pochettino, Bielsa, Zanetti, toda gente que me fueron reconfirmando mi nivel y concepción de trabajo en la formación y que me brindaron más herramientas para potenciar lo que vengo haciendo desde hace más de una década, no sólo en Basilea, sino en mis comienzos acá en Mar del Plata", explica Alvanezzi con los ojos iluminados cada vez que nombra a sus "maestros" del fútbol. La única sorpresa, radica en que los que están en la cumbre del mundo le abren las puerta de par en par y, en nuestro país, muchos no contestan al teléfono cuando el único interés es hablar de fútbol, intercambiar ideas y conocimientos.

El problema más grande en Argentina, no son los jugadores, sino los responsables de encabezar proyectos, los dirigentes, que les cuesta apoyar los proyectos a largo plazo y buscan el resultado inmediato. Por eso, el hombre nacido en Bragado analiza que "hay que arrancar como se hizo en el fútbol español y el europeo en los últimos 15 años, donde no sólo modificaron las cabezas dirigenciales, sino también las de los entrenadores y principalmente de los formadores en su estructura. Hicieron un trabajo metodológico, pedagógico, desde los chicos de 5 ó 6 años para arriba, invirtieron la pirámide, no esperaban llegar al fútbol de elite para modificar las cosas como se hace en Argentina". Y destaca que "tenemos toda la materia prima, pero carecemos de estructura, de mentalidad flexible para poder trabajar en equipo, se vio en el último mundial lo que pasó, quedamos desprovistos de un plan B, un plan C. Hay que hacer escuela, cuando yo salgo a capacitarme salgo a hacerlo con gente más capacitada que yo. Para que esto se pueda hacer, los dirigentes deberían hacer lo mismo, que tengan apertura mental, que trabajen en equipo, más allá de que Argentina sea de corte individualista, hay que apostar a lo colectivo. Si no tienen esa idea ellos, va a ser muy difícil cambiarla".  

Sus ganas de trabajar y transmitir todo lo que aprendió en nuesto país, son más fuertes que el dolor de cabeza que le puede generar no tener dirigentes a la altura, clubes que se adapten a una forma de trabajo diferente. "Mi deseo de hacer cosas acá, es porque veo que están dadas las condiciones desde lo material para hacer un buen trabajo, desde los más pequeños a los más grandes, algo en equipo, progresivo. Si no tengo la ayuda de los profesionales, de los dirigentes, va a ser muy difícil. Quiero cambiar eso. He recibido ofertas de clubes de países limítrofes, que saben que estoy acá y me ofrecen poder llevar a cabo un trabajo de ese tipo, hay un espectro que se está abriendo y que quiero usufructuar, lo quiero hacer en Argentina y lo voy a intentar, lo que no significa que lo voy a conseguir", afirma convencido.

Si hay algo que no tiene Alvanezzi, es egoismo. Sus charlas, su forma de trabajo, su experiencia, no se la guarda. Como dice siempre, "a mí me enseñaron que lo que aprendo lo tengo que ir trasladando a los que vienen, no me sirve nada quedármelo", y por eso, aprovechando sus contactos en el "Viejo Mundo", tiene una idea innovadora para cuando surja la chance de plasmar su proyecto: "Una de las cosas que sueño es tener la chance de llevar técnicos a formarse a Europa, que tengan la oportunidad que tuve yo de dialogar con estos monstruos del fútbol, que se puedan llevar futbolistas a conseguir otro roce. Pero volvemos a lo mismo, para eso tengo que dar con los intérpretes acordes, con dirigentes que estén atrás del proyecto. En Chile, Uruguay, recepcionaron el mensaje más rápido de lo que se hizo en Argentina, y cada vez son más los que preguntan y quieren llevar adelante esas ideas", enfatizó.

Por último, conocedor como pocos del fútbol europeo y el trabajo que se realiza desde abajo, habló de la reinvención de las Selecciones española y alemana luego de un mundial que estuvo lejos de lo esperado: "El tema más importante es que ellos viven refundándose, aún en el logro o en la derrota. Ahora, si mirás un poco la Bundesliga o la Liga Española, te encontrás con un recambio grande, muchos técnicos jóvenes, jugadores que han llegado. Apuestan a la formación, a las categorías menores, al trabajo en categorías intermedias, fútbol de ascenso y de ahí llevarlos al fútbol de elite. Lo de España fue diferente, la salida de Lopetegui los descolocó, pasaron de un juego de posesión a uno más vertical con Fernando Hierro y lo sintieron. Ahora apuestan a las bases, con Julen Guerrero al frente de las Juveniles, copiando el sistema de trabajo de "La Masía", la cantera del Barcelona desde hace 30 años, con un sistema metodológico que es el mismo en toda España, apostando a un plan de entrenamiento muy similar, con un proyecto de federación que es lo que tendría que hacer Argentina, con un sistema bajado desde la AFA, para que los clubes trabajen de una forma que cuando lleguen a las Selecciones todos los chicos sepan lo que tienen que hacer", aseguró.