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Opinión

7 de Enero de 2020 12:25

El Plan Guzmán: ¿Expansión productiva, estabilización macro o ajuste fiscal?

Licenciado en Economía (Universidad Nacional de Mar del Plata). Máster en Globalización, Comercio Internacional y Mercados Emergentes (Universitat de Barcelona).

Grandes discusiones y diversas opiniones se han generado estos últimos días respecto a las medidas anunciadas por Martín Guzmán, el nuevo ministro de Economía de Alberto Fernández.  Estabilizar la macroeconomía, renegociar la gran deuda externa dejada por Macri, poner plata en el bolsillo de los argentinos, reactivar la economía, luchar contra el hambre y la pobreza eran, son y serán los objetivos económicos que tiene que encarar el nuevo gobierno del “Frente de Todos”. Lógicamente, se sabe y se sabía que no iba a ser tarea sencilla, ya que la herencia recibida esalarmante. Alberto Fernández asumió un país con una deuda externa de más de 300 mil millones de dólares y en default virtual (o sea, con vencimientos que eran imposibles de afrontar), una inflación del 55% anual, una pobreza del 41%, una tasa del desempleo del 12% yfábricas con capacidad ociosa del 50%, entre varios desajustes macroeconómicos. Ante tal escenario, se esperaba un plan económico tendiente a fomentar la producción, luchar contra la pobreza y el hambre; y en última instancia mejorar las condiciones de vida de los argentinos de clase media y baja, que fueron los principales perjudicados del modelo económico llevado adelante por Mauricio Macri y sus economistas de turno. La pregunta que surge es si el Plan anunciado va en esta dirección.

Resumiendo, el “Plan Guzmán” consistió básicamente en las siguientes medidas:

-Un impuesto para la compra de divisa para atesoramiento, gastos en turismo y compras en el exterior en moneda extranjera del 30%, con vigencia (en principio),  por cinco años. A saber, quedan exceptuados de este impuesto el pago de servicios de salud, medicamentos, el uso de plataformas educativas y la compra de libros. También quedan fuera del impuesto los gastos en divisa extranjera de los proyectos de investigación que se realicen en el Estado nacional provincial, Ciudad o municipios.

-Aumenta las alícuotas del Impuesto a los Bienes Personales a una escala de entre el 0,5% y el 1,25%.

-Se faculta al Gobierno a fijar una alícuota hasta un 100% mayor a la máxima para tenencias radicadas en el exterior. Si se reingresa los fondos al sistema financiero local, se vuelve a la alícuota máxima de 1,25 %.

-Una moratoria para las deudas de las pequeñas y medianas empresas con planes de hasta 120 cuotas que incluye  quitas en  multas e intereses.

-Congelamiento de las tarifas de luz y gas por un plazo máximo de hasta 180 días, período en el que se renegociará el cuadro tarifario. Asimismo establece que el Ejecutivo nacional podrá intervenir administrativamente el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) y el Ente Nacional Regulador de del Gas (Enargas) por el término de un año.

-Brinda facultades al Poder Ejecutivo “para llevar adelante las gestiones necesarias para recuperar la sostenibilidad de la deuda pública”. Esto significa que el Ejecutivo se encargará de renegociar la deuda externa, sin mayores especificaciones al respecto.

-La norma establece gravar la tenencia de activos financieros en el exterior y se elimina el impuesto que grava al ahorro en pesos, para fomentar la inversión en  pesos, en lugar de en dólares.

-En el caso del derecho aduanero, mediáticamente denominado “retenciones”, se cambian los topes para soja de 30% a 33% y para el maíz y el trigo de 12% a 15%. A los productos agroindustriales será del 5%.

-Se frenan los aumentos previstos por la Ley de movilidad previsional por 180 días a todas las prestaciones de la seguridad social comprendidas, hasta tanto elaboren un nuevo índice los aumentos se realizarán por Decreto presidencial. Alberto Fernández, al respecto, manifestó su voluntad de incrementarles los haberes a los jubilados en porcentajes mayores a los estipulados por la Ley de movilidad existente y congelada.

-Asimismo, otorgarán un bono de hasta $10.000 para quienes perciben el haber mínimo y también otorgarán bonos de $ 2.000 para aquellos que perciben la AUH.

¿Es este entonces un plan de expansión productiva,un plan de estabilización macroeconómica oun ajuste fiscal? Probablemente depende de quien lo mire y lo analice, dirá que es uno u otro. El Plan contempla medidas de expansión fiscal y productiva y medidas que tienden a una mayor recaudación por parte del Gobierno para poder llevar adelante las políticas con las que pretende estabilizar la macroeconomía y activar el consumo para empezar a producir, generar empleo y crecer. Algo que debería alegrar a aquellos que critican duramente este Plan, ósea aquellos sectores sociales y mediáticos ligados al Gobierno anterior, es que Guzmán parece no concebir la emisión monetaria como una herramienta útil para generar una expansión fiscal. Al menos por ahora, se ha preferido la recaudación a la emisión. Esto muestra un costado ortodoxo del actual ministro que se preocupa por lograr un superávit fiscal primario. Si hubiera preferido la emisión monetaria a la recaudación impositiva para llevar adelante su Plan económico, no tengan dudas que las críticas hubieran sido fatales, amenazando a la población con una hiperinflación desde los principales medios de comunicación. En fin, las críticas al actual Gobierno por parte del lobby mediático están a la orden del día. La doble vara con la que hablan y escriben muchos periodistas los deja expuestos. Mientras definían el ajuste del Gobierno anterior como un “sinceramiento de la economía” o “actualización de tarifas”, tratan a este paquete de medidas, como un Plan de ajuste. Adicionalmente, percibo en el Plan un sentido de progresismo económico, dónde se ve la intención de transferir recursos de altos estratos de la sociedad, a estratos más bajos. Recordemos que durante el gobierno anterior, la transferencia de recursos se dio de abajo hacia arriba. El ajuste lo pagó la clase media y baja, mientras sectores concentrados de la economía como el agroexportador, el energético o el financiero obtuvieron ganancias exorbitantes. Al menos este Plan, con sus posibles errores y aciertos, muestra otras intenciones.

El Plan resulta muy interesante para intentar estabilizar la macroeconomía argentina, y de esta manera, renegociar la deuda externa. La subida de los precios de los bonos argentinos y la baja del Riesgo País post anuncio, así lo demuestran. Creo que este ha sido uno de los  objetivosprincipales del anuncio. Los economistas ortodoxos deberían reconocer esta buena intención del Gobierno de renegociar la deuda y afrontar las obligaciones externas, que dejó el Gobierno anterior. Uno de los puntos más controversiales del Plan es el impuesto del 30% al dólar para atesoramiento. Es sin duda una medida muy antipopular en los sectores medios y altos de la sociedad. Quizás con el recargo al dólar turista y con el“control cambiario”ya instaurado por Macri, hubiera sido suficiente. Además, es una medida que puede perjudicar al sector inmobiliario, y habrá que ver cómo repercute en la Inversión, tanto externa como interna, teniendo en cuenta que muchos inversores quieren dolarizar sus beneficios. Realmente en un futuro deberán sacarse conclusiones sobre los costos (económicos y políticos) y beneficios (netamente económicos) de esta medida que genera discrepancias. Si tal medida fue tomada es porque la situación es tan apremiante que el endurecimiento del control cambiario debió ser extremo. Que la cultura del dólar es sumamente perjudicial para la economía argentina lo sabemos todos los economistas, y ya lo he escrito en otros artículos.  Incluso aquellos que defendieron al Gobierno anterior y la liberalización del mercado cambiario -seguido por una devastadora devaluación, fuga de divisas y endeudamiento externo-  que trajo consecuencias graves para la economía argentina, saben esto. Ahora, también debo decir que la forma de cambiar esta cultura no es a través de las palabras. Pues cada Presidente y Ministro de economía que ha pasado por el Ejecutivo ha aconsejado no ahorrar en dólares y apostar al peso argentino. Pero los agentes económicos no actúancomo les dicen que deben actuar, sino que actúan en base a su experiencia personal y a la confianza que les genere el Gobierno y sus medidas. Veo en este paquete de medidas claras intenciones de intentar cambiar hábitos de comportamiento de los argentinos. Nuevamente, la confianza juega un papel clave en el desenvolvimiento de la economía.

El congelamiento de las tarifas, el bono a los jubilados y a quienes perciben la AUH, la moratoria para las deudas de las Pymes, son sin duda, medidas que tienden a la recuperación de la producción nacional. La disuasión a la importación de bienes, a través del impuesto para la compra con tarjeta en el exterior, es otra medida en apoyo a la expansión productiva argentina. Estas medidas, sumadas a la estabilidad macroeconómica que pretende generar este paquete económico  van en sintonía con lo propuesto por Alberto Fernández previo a las eleccionesde reactivar la economía argentina. Como dije anteriormente, no será tarea fácil. No tengo dudas, que en un futuro las medidas de corte productivas y que alienten al consumo se van a multiplicar.Esto, a medida que se logre una economía más estable y previsible; y se logre renegociar la deuda externa con los bonistas y el FMI, y que la gente empiece a percibir mejoras económicas en su vida cotidiana. La renegociación de la deuda externa, quizás con uno o dos años de gracia o algún tipo de quita, le dará aire a la economía argentina para empezar a crecer.

No creo que las medidas de Guzmán hayan alterado la percepción del nuevo Gobierno. Los críticos del Peronismo seguirán siendo críticos y quienes apoyaron este proyecto no cambian su opinión por una batería de medidas que no termina de ser un ajuste fiscal; y mucho menos si lo comparamos con el brutal ajuste al que se sometió a los argentinos durante el Gobierno de Mauricio Macri, con la complicidad, apoyo y justificación de los mismos medios que hoy salen a criticar este paquete de medidas, sin realizar un análisis de la coyuntura que se debe afrontar.