Opinión

29 de Mayo de 2020 13:28

La recesión será global e inevitable

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Licenciado en Economía (Universidad Nacional de Mar del Plata). Máster en Globalización, Comercio Internacional y Mercados Emergentes (Universitat de Barcelona).

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La caída de la economía es inevitable y será global. El sentido común nos indica que es muy difícil generar crecimiento económico en esta coyuntura excepcional que nos toca atravesar. Reforzando nuestro sentido común aparecen los informes de predicciones de los bancos y organismos más importantes del mundo. Por ejemplo, el último informe del FMI publicado en abril de este año indica las siguientes caídas del PBI para el 2020.

 

Fuente FMI - World Economic Outlook (abril 2020)

De acuerdo a las proyecciones del FMI en su último informe la recesión mundial en 2020 será del -3%. La Zona Euro caerá un -7.5% y Estados Unidos un -5.9%. Para Argentina el organismo prevé una caída de su PBI del -5.7%, superior a la media de la región. Como mencioné en otro artículo parece que China será la única potencia que mostrará un incremento del PBI para 2020, creciendo un +1,2%. El FMI prevé también para India una expansión de su PBI del +1,9%. China, epicentro de la pandemia, sufrió sus consecuencias durante el primer trimestre del 2020, pero luego supo controlar la situación y recuperarse de forma ágil y dinámica. Aunque la merma de la demanda externa durante 2020 y quizás 2021 podría poner su economía en problemas nuevamente.

Es importante mencionar que estas predicciones que realiza el FMI, están hechas bajo el supuesto de que el virus logre mitigarse a partir del segundo semestre del 2020. En caso que el virus no logre controlarse y no aparezcan tratamientos ni vacunas, y se siga dispersando descontroladamente las consecuencias podrían ser peores en términos económicos para todas las regiones y por consiguiente para el mundo. En ese caso la recesión global podría ser del -7% durante 2020 y continuar en 2021. La mejor predicción en este momento, es reconocer que estamos ante un hecho exógeno e impredecible y cuyas consecuencias pueden ser igualmente impredecibles, tanto para bien, como para mal. Aún así, este tipo de proyecciones de los organismos que regulan la actividad económica y financiera global son indicadores de las sensaciones de los mercados y muchas veces, marcan una tendencia. Estas predicciones fueron realizadas bajo unas premisas un tanto optimistas, especialmente si vemos la recuperación esperada para casi todos los países durante el 2021. Esta premisa es que el virus se logre controlar o que aparezca algún tipo de vacuna o tratamiento hacia fines del 2020. Se desconoce al día de hoy la duración e intensidad que puede tener la pandemia a futuro y si en 2021, podrían aparecer rebrotes epidémicos, lo que daría un golpe de gracia al crecimiento global.

El informe prevé malas noticias para casi todos los países del mundo y sitúa a esta crisis sanitaria y económica, como la segunda crisis económica más importante después de la Gran Depresión de 1929. En aquel entonces la contracción de la economía global fue del -10% durante 3 años (1929-1932) y del -16% para las economías avanzadas.

Analizando estas realidades, resulta indignante escuchar a algunos políticos y al lobby mediático pedir un plan económico de crecimiento. Sumado al combo de oposición y lobby mediático, aparecen los “economistas liberales” que carecen totalmente de experiencia en la gestión y mucho menos en lidiar con una crisis de esta magnitud, pero parecen ser un tanto convincentes para cierto sector de la sociedad. Que los mismos que generaron y avalaron el endeudamiento, la inflación, la recesión (-2,5% en 2018 y -3% en 2019) y la pobreza bajo una coyuntura de estabilidad internacional, hoy se pongan a dar consejos de cómo fomentar la actividad económica demuestra que no están haciendo más que política. Decir que esta cuarentena es premeditada y funcional a un plan de control del Gobierno es ridículo e irreal. No tengo dudas que el presidente estaría mucho más cómodo y feliz gobernando una Argentina sin pandemia, para poder revertir la situación económica que heredó. Ese era el plan original; y no lidiar con la peor crisis sanitaria de la historia moderna. Hay que ser muy mal intencionado para decir que este Gobierno puede estar sacando provecho de esta crisis sanitaria y económica.

El Gobierno de Alberto Fernández ha decidido cuidar la salud de la mayor cantidad de argentinos posibles. La desaceleración de la actividad económica y caída del PBI sucede y sucederá tanto en Argentina como en el resto del mundo. Al menos en nuestro país, por el momento, no vivimos la catástrofe humanitaria que sucede en otras naciones. La cuarentena, es sin duda, incómoda y perjudicial para muchos, especialmente para aquellos profesionales independientes o empresarios que deben desarrollar sus actividades profesionales para subsistir y no reciben ningún tipo de asistencia social, pero dista mucho de clasificarla de “dictadura sanitaria” ó “cuarentena cavernícola” como he escuchado definirla a muchos comunicadores y economistas de los principales canales de televisión de nuestro país. Decididamente ciertos medios han intentado marcar una agenda anti-cuarentena con fines políticos, exclusivamente. Créanme que si la cuarentena la hubiera decretado alguien de su simpatía política estarían a favor de la misma, ya que este tipo de medidas adoptadas por la Argentina han sido las recomendadas por la OMS, el FMI, el Banco Mundial, el BID y todos los organismos internacionales que han brindado su opinión y consejo sobre esta crisis que nos toca atravesar. A su vez, la cuarentena en Argentina y en nuestra ciudad, no es tan estricta como lo ha sido en Italia o España. Mucha gente ya está comenzando a realizar sus actividades, hay negocios abiertos, se puede salir a dar una vuelta para estirar las piernas y tomar aire fresco. La cuarentena se ha flexibilizado y posiblemente se seguirá flexibilizando para permitir cada vez más actividades económicas con sus respectivos protocolos. Pero si la intención es actuar con suma normalidad, como si nada ocurriera, pues estaríamos errando el camino hacia la recuperación, tanto económica como sanitaria. Cada día se pueden realizar más actividades, a la vez que el Estado ha intentado brindar ayuda a hogares y empresas, para mantener al tejido social y empresario lo más vivo posible para cuando toque atravesar la etapa de recuperación. La forma en que el Gobierno argentino ha encarado esta crisis ha sido puesta de ejemplo en el mundo entero, y paradójicamente atacada desde adentro por la oposición y los medios de comunicación que representan sus mismos intereses políticos y económicos.

¿Qué deben hacer los países para recuperarse cuando se controle la pandemia?

A continuación voy a contar las recomendaciones que da el Fondo Monetario Internacional para la recuperación de las economías del mundo que, casualmente, coinciden con las medidas tomadas por el Gobierno argentino y van en sintonía con mi línea de pensamiento. Es raro escuchar al FMI dar este tipo de recomendaciones, pero dado lo extraordinario de los sucesos y lo profundo de la crisis que se avecina, se han animado a dar recetas heterodoxas.

  1. La fortaleza de la recuperación dependerá de que hagan los gobiernos durante este período de confinamiento.

  2. El gobierno debe ayudar a los hogares, empresas y negocios a subsistir durante este período y evitar que quiebren o que las familias se endeuden de manera elevada y comprometan su futuro económico y financiero.

  3. Debe tomar medidas esenciales para que las personas de más bajo recursos puedan cubrir sus necesidades alimentarias básicas.

  4. Deben tomar las medidas sanitarias para controlar la dispersión del COVID-19, especialmente aquellos países con sistemas de salud endebles, a fin de evitar catástrofes humanitarias.

  5. Deben realizar fuerte erogaciones en el sector de la Salud.

  6. Post pandemia el FMI recomienda estímulos fiscales y monetarios amplios. Esto significa un Estado presente motorizando la economía a través del gasto público. Hablamos de economías capitalistas, que fomenten el consumo, la producción y el empleo.

En conclusión, la recesión será global y profunda. No sólo afectará a la Argentina, sino a todos los países del mundo, exceptuando a algunas economías asiáticas. Preservar la salud pública es el objetivo principal del Gobierno. La cuarentena es incómoda pero necesaria para una posterior recuperación. A su vez, el Estado intenta ayudar a hogares y empresas a transitar estos meses de la mejor manera posible, para evitar la quiebra de empresas y ayudar a las familias a satisfacer sus necesidades básicas. La definición más vieja y aburrida de economía dice que “es la ciencia social que estudia la forma de satisfacer necesidades ilimitadas con recursos escasos”. En este proceso habrá gente satisfecha y gente insatisfecha. Gente que entienda y avale lo que se está haciendo y gente que no. Lo importante es actuar con buena fe. La buena noticia es que si se logra controlar el virus o aparece un tratamiento o vacuna durante el segundo semestre del 2020, se espera que para el 2021 las economías crezcan nuevamente en forma de V. Ósea, podríamos esperar para 2021 incrementos significativos del PBI para nuestro país (+4%) y el resto del mundo. Si los argentinos tiramos todos para el mismo lado, será más fácil la recuperación económica y sanitaria. En cuanto a una posterior recuperación, la única forma de salir de recesiones fuertes es con un estado presente y eficaz que mueva y regule la economía, generando crecimiento y empleo, pero a la vez intentando mitigar las desigualdades y los abusos de los poderosos, siempre en un marco de libertad y respeto de los derechos humanos de todos.

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