Opinión

29 de Julio de 2020 11:47

Las enseñanzas que no podemos desconocer en tiempos de Covid-19

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Es escritor y empresario argentino. Hijo de Alberto Werner Heinz Roemmers Wolter y Hebe Colman Miller, y nieto de Candelaria Nicolasa Wolter Alemán y Alberto José Roemmers Mueser, fundador del laboratorio Roemmers, uno de los principales laboratorios argentinos.

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Me he visto sorprendido en los últimos días por un fenómeno difícil de ignorar. Con apenas cuatro semanas en la calle, mi novela “Vivir se escribe en presente” ha comenzado a llegar a los hogares argentinos, algo que me conmueve profundamente. La industria del libro, en sus mediciones mensuales, ha indicado que el título está escalando a los primeros puestos en el ránking de ficciones más vendidas en el mes de junio.  

Pero, más allá de las cuestiones de vanidad, o de las ensoñaciones engañosas del absurdo ego, lo que en verdad me conmueve es el significado, o la parábola, más bien, que este movimiento representa. Podría decirse que este fenómeno es, casi, una obra adentro de la obra misma. 

El libro que escribí un año atrás aborda la problemática de los vínculos humanos en dimensiones abstractas, las tematiza, se formula preguntas sobre la temporalidad, sobre la importancia de decir algo en el aquí y ahora a nuestras relaciones esenciales, indaga sobre la finitud de la vida y da vida a una mirada del mundo... 

Pero, a la luz de los acontecimientos que sacuden al planeta, producto del aislamiento social que impuso la cuarentena por el Covid-19, sus mensajes parecen haber tocado un nervio especial de los lectores, al arrojar puntos de vista para tener muy en cuenta en estos días tan únicos.

Y el hecho de que el libro esté ingresando a los hogares argentinos, cuando las puertas están cerradas para entrar o salir de casa, es simbólicamente muy fuerte: podría decirse que la obra, en sí misma, está siendo un vehículo de lazos, acompañando con su pregón a quienes más queremos, pero que hoy no podemos ver por motivos sanitarios. 

Por supuesto que nada reemplaza a los vínculos. Pero, por otro lado, también creo que esta inusual situación, caracterizada por el “distanciamiento social”, nos ha obligado a reflexionar sobre la naturaleza de nuestros vínculos. Y nos ha hecho abrazar, nuevamente, la certeza de que nuestras vidas pueden cambiar en apenas un momento. 

Podemos, entonces, identificar algunas de las enseñanzas que la pandemia nos está dejando. En principio, somos más conscientes que nunca de nuestra finitud, de que si es que somos sólo tiempo, ese reloj corre rápido. Ya no da lo mismo hacer algo hoy o mañana , decir algo hoy o no decirlo.

Somos también conscientes de que el vínculo con el otro es lo que nos hace humanos. Es tan simple de comprender como el hecho de que un abrazo con nuestros seres queridos, aquello que parecía tan al alcance de la mano, ahora parece lejano y distante. 

Y, lo más importante, quizás sea… ¿Será esta una oportunidad para darles a los vínculos esenciales el lugar que merecen en el aquí y el ahora? 

En “Vivir se Escribe en Presente” he puesto la mirada sobre las relaciones interpersonales porque creo que en los lazos, en las relaciones afectivas de todos los ordenes, es donde se construye la existencia, el transcurrir, y quizás, la temporalidad de la vida. 

Suelo decir que “Vivir se escribe en presente” es un viaje hacia la esencia del hombre. Y qué es la esencia del hombre sino una historia de vínculos, del amor, de la búsqueda del sentido de la vida y de nuestro lugar en el mundo. Aunque en realidad considero que el principal protagonista es el tiempo, siempre presente en nuestra vida. El tiempo nos obliga a tomar decisiones, cada una con una diferente sucesión de consecuencias…

¿Nos dejará alguna enseñanza esta situación dramática en cuanto a lo que es importante en la vida? Ojalá que esto nos abra los ojos. Y tomemos consciencia de que la esperanza de un futuro mejor anida siempre en el presente.

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