Opinión

21 de Agosto de 2020 11:51

La renegociación de la deuda es una buena noticia

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Licenciado en Economía (Universidad Nacional de Mar del Plata). Máster en Globalización, Comercio Internacional y Mercados Emergentes (Universitat de Barcelona).

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En enero de este año, cuando el Coronavirus no impactaba en la vida de las personas y de las economías del mundo como lo está haciendo ahora, y el actual gobierno del Frente de Todos llevaba apenas un mes en sus funciones escribí un artículo dónde manifestaba que “estabilizar la macroeconomía, renegociar la gran deuda externa dejada por Macri, reactivar la economía, fomentar la producción y el consumo, generar desarrollo y crecimiento económico, y luchar contra la pobreza estructural de la Argentina eran  los objetivos económicos que debía encarar el nuevo gobierno”.  Esto, además, era lo que pensaban los principales funcionarios de la cartera económica del país de acuerdo a lo manifestado públicamente. Se sabe y se sabía que no iba a ser tarea sencilla, ya que la herencia recibida era alarmante. Alberto Fernández asumió un país con una deuda externa en dólares exorbitante y en default virtual (con vencimientos que eran imposibles de afrontar), niveles de consumo por el piso, una inflación del 55% anual, una pobreza del 41%, una tasa de desempleo del 11% y fábricas con capacidad ociosa del 50%, entre otros desajustes macroeconómicos. A esta situación heredada, se le sumó la aparición del COVID-19 a partir de marzo, dejando un escenario económico para la Argentina y el mundo preocupante y con altos niveles de incertidumbre.

La semana pasada, después de más de 7 meses de duras negociaciones, la Argentina alcanzó uno de los objetivos propuestos: el acuerdo con los principales grupos de acreedores de la deuda pública en dólares emitida bajo ley extranjera. Quizás sea esta una de las mejores noticias en materia económica desde que el Frente de Todos asumió la conducción del país.  El canje permitirá reestructurar más de 65 mil millones de dólares en bonos bajo legislación de Nueva York, generando un ahorro de más de 35 mil millones de dólares para el Estado, entre capital e intereses.  Esto, sin duda, dará aire y mayor margen de maniobra a la economía argentina, dando lugar a un mayor número de políticas económicas tendientes a reactivar la economía real, sumamente deteriorada por la coyuntura del Covid-19.

Algunas de las primeras consecuencias positivas de este acuerdo fueron la caída del dólar “blue o ilegal” del 6%, una suba de más del 8% de los bonos en dólares y una caída del riesgo país hasta los 2.000 puntos. Con el actual esquema renegociado la Argentina tendrá una carga de deuda para el período 2020-2024 de 42 mil millones de dólares menos que bajo el esquema original heredado. Durante este período el gobierno deberá focalizar su acción en políticas internas para paliar la situación de la economía real que ha deteriorado la actividad de muchas empresas y en consecuencia la vida de muchas familias. La reactivación de la obra pública es, sin duda, uno de los caminos a tomar.  La obra pública dinamiza la economía y genera empleo. Además de dejar infraestructura nueva y mejoras para el país, mueve muchas industrias conexas, generando actividad en muchos sectores a la vez.

Previo acuerdo la Argentina debía enfrentar compromisos para este período por 48 mil millones de dólares, escenario insostenible que conducía una vez más al “default”. Gracias a la renegociación encabezada por Martín Guzmán, evitamos “defaultear” la deuda soberana una vez más, con las conocidas consecuencias que ello implica para todos los argentinos. Sin duda es un gran alivio desde el punto de vista financiero para el país. Ahora lo más importante es que repercuta de forma positiva en la economía real.

 

Elaboración Ministerio de Hacienda de la República Argentina, 2020. Las barras azules indican la carga de deuda pre-acuerdo y las barras amarillas indican la carga de deuda  post-acuerdo.

 

 

 

Desde una visión microeconómica (para las empresas) haber resuelto el canje puede significar:

1) Mayor acceso al financiamiento externo y a menores tasas

2) Requerimiento de menor rentabilidad esperada en proyectos locales, ya que la tasa de descuento de flujos futuros disminuyó -esto podría hacer crecer la inversión, la producción y el empleo- 

3) Podemos esperar también estabilidad o caída en las tasas de interés locales abaratando el acceso al capital para las empresas 

4) Una mayor oferta de créditos baratos desde bancos públicos es también esperable

5) Flexibilización y facilidades para los importadores de capital necesarias para producir, con similares consecuencias al ítem 2  

6) Con la reactivación de la Obra pública habrá mayor actividad para muchas empresas de diversos sectores

Esta exitosa renegociación de deuda debería repercutir positivamente en la economía real, beneficiando a las empresas, la producción, el empleo y el consumo por parte de las familias (todas variables castigadas a causa de la aparición de la pandemia). Sin duda esto sucedería rápidamente en un contexto de normalidad, pero el contexto que nos toca atravesar es excepcional, por eso el futuro sigue siendo incierto. Queda por ver si realmente las consecuencias positivas pasan del plano financiero al plano real, mejorando los niveles de producción y empleo del país. Muchas consultoras económicas del país han mejorado sus escenarios a partir de esta renegociación, lo que me hace pensar que desde el sector privado ha mejorado la visión sobre el futuro económico de la Argentina.           

También están quienes opinan que esto no es una solución, sino patear el problema hacia adelante. Esto, claramente,  no es verdad. Evitar el default y tener cinco años para volver a crecer, con una deuda sostenible y sin grandes compromisos que afrontar,  da la posibilidad al gobierno argentino de poder hacer frente en un futuro de mediano plazo a pagos que hoy eran imposibles de afrontar. Además, la carga de deuda actual es considerablemente menor a la heredada. Osea que además del tema pertinente a los plazos y al aire que esto le da a la economía argentina, existe un ahorro de casi 40 mil millones de dólares para todos los argentinos. Me resulta llamativo que cuando Mauricio Macri y sus ministros tomaban deuda irresponsablemente, dejando a la Argentina prácticamente en default, los economistas que hoy hablan y critican,  callaban de manera cómplice e interesada. Y ahora que este gobierno re negocia la deuda y evita el default salen a criticar y a intentar instalar mentiras en la opinión pública. En cuanto a la deuda externa contraída por el gobierno anterior, queda la renegociación  con  el FMI. El acuerdo Stand by firmado por Macri con el organismo internacional por 57 mil millones de dólares, de los cuáles se llegaron a desembolsar 45 mil millones de dólares deberá también ser renegociado. Ese es el próximo paso.  El gobierno deberá  sentar una posición dura ante el FMI, ya que la manera en la que fue otorgada dicha deuda ha generado fuertes sospechas. Fue sin duda una deuda mal otorgada, violando el estatuto mismo del Fondo Monetario Internacional que no permite prestar dinero si su finalidad es la fuga. Por este motivo, la Argentina debe plantarse ante el organismo y luchar por una fuerte quita, sin atarse a un programa económico que sea perjudicial para los argentinos. Algo que reclamábamos muchos economistas y ciudadanos y que aún no se hizo, es investigar la deuda externa tomada por el gobierno anterior. Básicamente se debe investigar cómo fueron las negociaciones y dónde fueron a parar esos 45 mil millones de dólares que recibió el país.

Muchas veces he escrito que la confianza es un pilar clave para el desarrollo de cualquier economía. Esta renegociación y la que se  producirá con el FMI más adelante, deberían ser un empujón a la confianza de todos los argentinos en el rumbo que puede tomar el país, a pesar del constante ataque de muchos comunicadores influyentes del país a cualquier acción del gobierno. El ataque constante de algunos  medios de comunicación al gobierno claramente lima esta confianza que se intenta construir. Subyace aquí esta idea de poder tirar todos para el mismo lado que muchas veces he dejado deslizar y que tanto me preocupa como  economista.

Finalmente, si la confianza crece y se logra cierta estabilidad, el gobierno debe multiplicar las medidas de corte productivas y otras que alienten al consumo, a la vez que asiste las necesidades básicas de quienes más lo precisan, por el tiempo que sea necesario. De más está decir que todos deseamos un futuro con más estabilidad, menos pobres y más empleo.  Por último, no está de más aclarar que sería una bendición para el mundo y para el país que se logre mitigar el Coronavirus con la aparición de una vacuna eficaz y masiva. Esto lógicamente cambiaría la coyuntura en la que se debe desarrollar la economía, haciendo todo mucho más sencillo.

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