Enfoque

11 de Mayo de 2021 17:05

Gago y la campaña de Aldosivi: no fue la idea, fue el escaso material

Compartir
Compartí esta nota
Compartir
Compartí esta nota
Fernando Gago tuvo una intensa primera experiencia como DT. Foto: Diego Berrutti / 0223.

El equipo del barrio Puerto terminó último en el torneo en la primera experiencia del exBoca como DT. Puntos altos, falencias, errores, números de una campaña pobre en números pero con aspectos para rescatar. 

Aldosivi culminó su participación en la Copa de la Liga Profesional, con el sinsabor de una campaña muy pobre desde lo estadístico, que se suma a lo ya mal realizado en la Copa Diego Maradona. Y si bien falta mucho -lo que resta de 2021 y todo 2022, a fines de ese año definirán los descensos- deberá mejorar sus producciones para no poner en riesgo su permanencia (hoy está último en los promedios).

En un fútbol argentino extremadamente resultadista, carente de proyectos y miradas hacia el futuro, analizar campañas bajo números fríos sería lo más sencillo, cómodo, fácil. Éxito solo para el campeón, malas campañas y fracasos para el resto. 

Pero evitando ese facilismo, y cuando muchos ponen su mirada en el acierto o no de la contratación de Fernando Gago como director técnico -su primera experiencia tras su retiro futbolístico en noviembre pasado- y luego en su forma de juego, hay que decir que Aldosivi terminó último en el torneo no por la ideología del entrenador, sino por carecer en gran parte del plantel de jugadores de jerarquía, capaces de desarrollarla. Y que el equipo del barrio Puerto jugó mucho mejor al fútbol que en el torneo pasado, pese a que los números no lo demuestran.

Gago cuando asumió dijo que había analizado al plantel y que consideraba que, junto a los refuerzos contratados, contaba con material y por eso aceptaba su primera experiencia como DT. A la postre, tanto él como la dirigencia se quedaron "cortos" de elementos. De los cuatro refuerzos contratados, los únicos que dieron un salto de jerarquía fueron los hermanos Emiliano y Emanuel Insúa. En tanto, el delantero Lautaro Guzmán y el volante Gastón Lodico, pese a las innumerables chances que tuvieron como titulares o alternativas, no terminaron de gravitar lo esperado. 

Federico Andrada mostró su mejor versión en Aldosivi: fue uno de los goleadores del torneo, con seis anotaciones en las primeras siete fechas. Pero luego no marcó en las seis siguientes. 

A esa escasez de material pese al numeroso plantel (en total, utilizó 28 jugadores), se le suman las ausencias y recuperaciones físicas por Covid-19, y varios lesionados -la ausencia de los Insúa influyó en la merma de rendimiento-. También el bajo rendimiento de algunos jugadores que sorprendentemente llegaron al club, y otros que se esperaba más. El equipo no tuvo un arquero "gana partidos". Y los errores individuales en defensa, sumado al poco poderío de gol, se pagaron carísimo.  A Aldosivi le faltó competencia interna para potenciarse. Muchos de sus hombres sabían que si salían de la formación titular, a la fecha siguiente podrían volver a entrar cuanto menos como relevos. 

Para los amantes de la estadística, imposible no soslayar que Aldosivi podría haber tenido más puntos de los que tuvo, y que hubo un factor psicológico influyente que nunca pudo o supo solucionar: en seis de los trece partidos, al equipo le empataron o le ganaron sobre la hora. Aldosivi perdió 7 puntos en esas situaciones: con esas unidades, habría terminado a tres de la clasificación. Y con solo tres más, fuera de la zona de descenso. 

Hubo un partido que marcó un quiebre anímico y de juego: ante Banfield, el conjunto portuense ganaba 1-0 jugando muy bien pero el "Taladro" le empató a los 83´ con un gol de otro partido. Aldosivi venía de ganarle a San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro, y pasó de casi conseguir su segunda victoria al hilo, a una campaña posterior donde perdió cinco partidos y solo ganó uno. Además, jugar en el Minella se transformó hace tiempo en un suplicio: el equipo solo sumó 4 puntos sobre los últimos 45 jugados en Mar del Plata.

¿Y la "idea"?

Pese a todo lo mencionado, hay que afirmar que Fernando Gago y su cuerpo técnico potenciaron el juego de Aldosivi y abren la esperanza para el futuro -certeras contrataciones mediante- de realizar una mejor campaña. El equipo tuvo en varios pasajes claramente un mejor fútbol que incluso desde antes de la pandemia. Casi con el mismo plantel heredado por Guillermo Hoyos -un equipo del cual nunca se supo a qué jugaba, ciertamente-, minimizar despectivamente que "solo se ganó en posesión" es mirar el vaso vacío.

Aldosivi tuvo una identidad, guste a quien le guste. Salida limpia desde el fondo -que pagó caro con errores individuales, ahí se vuelve a la jerarquía-, secuencia de pases pacientes para pensar mejor la jugada, apuesta al juego por las bandas con los extremos y las subidas constantes de sus laterales, y compromiso de los once para recuperar el balón. Pero, claro, faltó peso en ataque. A excepción de Braida, no tuvo a un jugador que "rompa" líneas con desequilibrio individual. Aquellos que se preguntan "¿de qué sirve tocar siempre la pelota para el costado?", es un argumento sin sustento: de acuerdo a las estadísticas oficiales de la Copa de la Liga, Aldosivi distribuyó sus pases en el torneo dentro del campo en idénticos porcentajes que River (34 % de pases hacia adelante, 51 % a los costados). ¿Y?. La enorme diferencia -por jerarquía- es que el equipo de Gallardo pateó 75 veces al arco en el torneo, y Aldosivi, 47.

Gago mejoró rendimientos de jugadores que venían en franca caída: Francisco Grahl, el más destacado, pero también Federico Andrada, Malcom Braida -sin lugar con Hoyos-, Gastón Gil Romero. También potenció al joven Joaquín Indacoechea. Y en su primera experiencia mostró reacción para realizar cambios dentro de los partidos. Pero en su búsqueda de variantes, cayó casi siempre en los mismos nombres. 

Gago recibe el afecto de sus jugadores ante Racing, con su hermano internado. Después del partido se enteraría que falleció.

Otro detalle no menos importante: el exmediocampista de Boca, Selección argentina y Real Madrid convenció a sus jugadores del estilo de juego a desarrollar. Ante las críticas, defendió a sus dirigidos, y ellos lo bancaron más en las palabras que en los hechos. ¿Alcanzó? No aún. Sin embargo, las posibilidades de éxito a futuro están atadas de ese convencimiento. Si el jugador no cree en el entrenador, no habrá respuestas futbolísticas. 

¿Gago hizo todo bien y está exento de culpa? Absolutamente, no. El ir siempre para adelante, incluso en ventaja de resultado, puede tener sus consecuencias si no "cerrás" el partido. Si al equipo le falta gol, la defensa queda aún más expuesta a los errores. A la vez, pareció insistir demasiado en algunos nombres, otorgándoles una confianza exacerbada cuando ya habían demostrado un bajo nivel. Cuando Andrada se "peleó" con el gol, Rodrigo Contreras podría haber comenzado como titular en algún encuentro. Pero son solo suposiciones. Al entrenador le faltaron herramientas, se reitera. ¿Confió demasiado en que las tenía? Tal vez. 

Por último, respecto a la contratación de Gago: ¿quién garantiza que con un entrenador más equilibrado o defensivo, Aldosivi hubiera tenido una mejor campaña?. ¿Dónde está escrito que siempre es mejor contar un DT experimentado que un debutante?. ¿Cómo comenzaron a dirigir los hoy reconocidos conductores tácticos?. Sin dudas que el exvolante tiene mucho techo por crecer en su función. Pero también es real que ya demostró tener cualidades, una trayectoria y experiencia como futbolística intachable que lo avala. 

El empresariado que conduce a Aldosivi, deberá mejorar la "puntería" para reforzar el plantel que se viene, reducir el margen de error en los fichajes. Jugadores que lleguen, y rindan. Si el presupuesto será bajo, ingenio. Si el club quiere mantenerse en primera -sitio que tanto costó recuperar en 2018-, no le quedará mucho tiempo para apostar a nombres desconocidos. Un cambio brusco de jugadores tampoco sería positivo. En los próximos meses se sabrá entonces cuáles serán las reales aspiraciones.