Segunda ola

26 de Mayo de 2021 22:38

Déjà vu: un llamado luego de 96 horas que abrió un puente con la provincia

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Los restaurantes ya anunciaron que el lunes abrirán sus puertas.

Como hace algunas semanas, Montenegro habló este miércoles con Bianco para convencerlo de que la ciudad no debe retroceder a fase 2. El domingo termina el confinamiento y nadie sabe qué pasará en Mar del Plata a partir del lunes.

El viernes por la noche se conoció la modificación del decreto de Alberto Fernández que cambió el indicador para establecer qué municipios se encuentran en alarma epidemiológica. En el municipio no sólo cayó por sorpresa, sino que lo tomaron como un ataque directo a Mar del Plata. Pasaron 96 horas hasta que se abrió un canal de diálogo: este miércoles el intendente Guillermo Montenegro habló con el jefe de Gabinete de la provincia Carlos Bianco. ¿Qué pasará el lunes 31 de mayo? “No sabemos, pero al menos empezamos a charlar sobre la situación”, indicaron fuentes cercanas al jefe comunal.

El gobierno eligió dos criterios sanitarios para fijar los distritos en alarma epidemiológica: la incidencia de casos (más de 500 contagios cada 100 mil habitantes) y la ocupación de camas de terapia intensiva (80%). Hasta el viernes, un distrito debía superar esos dos criterios para estar en la situación más crítica. Desde el viernes, con uno de ellos es suficiente.

En lo estadístico, la situación de Mar del Plata no varió. El índice de incidencia desde hace tiempo le da a Mar del Plata por encima de 500 casos y hasta hoy nunca llegó a ocupar el 80% de camas de terapia. Por eso, el secretario de Desarrollo Productivo, Fernando Muro -que cada vez escala más peldaños para encabezar la lista de concejales del oficialismo este año- aseguró que el gobierno “cambió las reglas de juego” y dijo que la medida se pensó específicamente para perjudicar a Mar del Plata. ¿Por qué? En el municipio remarcan que General Pueyrredon es el único distrito de más de 300 mil habitantes que superaba uno de los dos criterios y no los dos. “Modificaron una letra que solo cambió nuestra situación, no afectó a nadie más”, argumentan.

 

Más allá de los indicadores, en el día a día, la situación sí cambió. Desde hace 10 días los casos diarios mostraron un salto importante. Hubo seis días con más de 400 contagios, algo inédito en 14 meses de pandemia. De hecho, el aumento de casos tiró por tierra un argumento de algunos dirigentes de Juntos por el Cambio en la ciudad: aún si hoy se contaran 800 mil habitantes como reclaman y no lo que indica el censo 2010, la tasa de incidencia estaría por encima de los 500 casos diarios. Y si bien no se quebró la barrera del 80% los efectores de salud, públicos y privados, aseguran que el sistema sanitario se encuentra en estado crítico.

Pero aquí surge una diferencia clave entre el Ejecutivo local y dirigentes del Frente de Todos, junto a efectores de salud. Desde el entorno del intendente dieron a conocer que la ocupación de camas de terapia intensiva en Mar del Plata, este miércoles por ejemplo, era del 59%. Fuentes de Zona Sanitaria VIII, en cambio, señalaron que la ocupación está cerca del 80%. ¿Por qué se da semejante diferencia? Por la cantidad total de camas UTI que se cuentan.

 

La divergencia, esconde, además una “trampa”. Desde el gobierno de Montenegro argumentan que la información es la que visibilizan en el tablero de gestión de camas del Ministerio de Salud de la Provincia. “Nosotros no tenemos posibilidad de cargar porque no hay establecimientos municipales con camas de terapia. Así que solo vemos la información que provee de la provincia”, argumentan.

En ese tablero figuran 196 camas de terapia intensiva, un número que no es fijo (la semana pasada aparecían 203, por caso), pero que no tiene grandes cambios. Sin embargo, desde Zona Sanitaria explican que en las reuniones del Comité Operativo de Emergencia (se junta todos los martes) se realizó un detalle más pormenorizado de las camas de terapia disponible. “Dentro del total que figura en el sistema de gestión de camas se cuentan camas de terapia pediátricas o algunas que están en unidad coronaria que sabemos que jamás se van a utilizar para pacientes Covid. Contamos las camas de terapia que de verdad están disponibles. Y el municipio no puede desconocer eso porque participa del comité”, marcan las fuentes consultadas por 0223.

Desde el Ejecutivo local rechazan el argumento e insisten en que el registro oficial es el que surge del sistema de gestión de camas. “Es más: desde el Ministerio de Salud nos indicaron siempre que tomemos todas las camas UTI de Mar del Plata, no solo las destinadas a Covid”, plantean.  

 

Más allá de estas diferencias, el gobierno de Montenegro intentará convencer al gobierno provincial que Mar del Plata puede resistir en fase 3. Y en esa línea fue la charla que tuvo este miércoles el intendente con Bianco. El jefe de Gabinete, hábil a la hora de no hablar de más, escuchó los argumentos y se despidió con un Dejamelo ver.

No fue, al menos, un rechazo tajante por parte del funcionario provincial, según cuentan desde el entorno del intendente. Y se agarran de una entrevista que dio el propio Bianco el martes por la noche en la que aseguró que el lunes 31 de mayo todos los municipios se retrotraerán a la situación en la que estaban antes del decreto. De cumplirse eso, Mar del Plata debería permanecer en fase 3.

Sin embargo, lo que aún no tiene respuesta es qué pasará el martes 1º de junio, cuando la provincia –como hace todos los martes- actualice el sistema de fases. Si cumple a rajatabla la letra del decreto nacional, la ciudad debería retroceder a fase 2 y por ende suspender la presencialidad educativa e impedir que bares, cafés y restaurantes trabajen con clientes en los salones (aunque ya anunciaron que el lunes abrirán sin importar lo que resuelvan las autoridades). De imponerse ese criterio suena ilógico que haya dos días de fase 3 para luego disponer un retroceso. Por ahora, nadie se atreve a dar precisiones sobre qué pasará.

“Volvimos a un escenario como el de la otra vez, cuando Nación nos puso en alarma y nosotros empezamos a charlar con la provincia. Esa vez, ellos entendieron nuestros argumentos, pese a que Nación tardó varios días en sacarnos de la categoría de alarma. La relación con los municipios la tiene la provincia”, recuerdan.

El argumento del municipio, en aquel entonces, era más sólido. Estaba claro que los indicadores mostraban que el Ministerio de Salud de la Nación se había equivocado. Esta vez la discusión es más difícil. Deberán convencer a los funcionarios de Axel Kicillof que el cambio que implementó Nación está mal.

La situación también abre otro interrogante. ¿Se rompió algo en el vínculo del municipio con el gobierno nacional? Desde aquí lo descartan, pero queda claro que la sintonía que supo tener el intendente con los funcionarios de Alberto Fernández y con el propio presidente ya no es tan fina. De hecho, casi al mismo tiempo en el que el municipio se quejaba por el cambio de reglas se conocieron declaraciones del presidente en las que cuestionó al jefe comunal. “Lo aprecio a Montenegro, pero hablé con él y no me escuchó”, lanzó el jefe de Estado.

 

“Le bajamos el precio a la pelea. Los dichos de Alberto hacen referencia a una discusión puntual que tuvieron a fines de marzo, por la presencialidad de los municipales. Él nos pedía que no trabajen por tres días y nosotros le explicamos que si hacíamos eso no podíamos preparar los controles que el gobierno reclamaba. Pero después de eso volvieron a hablar, incluso por el tema del retroceso a fase 2 que luego se revirtió”, dicen desde el municipio. También reconocen que en estos días no mantuvieron ninguna charla con funcionarios nacionales.

La otra discusión que se dio en las últimas horas fue sobre el control del confinamiento. Mientras el oficialismo local cuestionaba la modificación impuesta por el gobierno nacional, los concejales del Frente de Todos le reprocharon al gobierno local la ausencia de controles en la vía pública. “No controlar es no cuidar a los marplatenses”, señaló el jefe de la bancada, Marcos Gutiérrez a través de las redes sociales.

 

La respuesta del municipio no fue directa. Este miércoles informaron que a lo largo del fin de semana largo se desarticularon 31 fiestas clandestinas que, repite, es el problema central y no que la gente salga a caminar por la costa. “Hicimos seguimientos a través de las cámaras del COM y no hubo aglomeraciones. Hubo mucha menos gente en la calle. Si después un local atiende con la persiana baja o semiabierta no cambia la situación”, indicaron.

Es cierto que el aire libre reduce las posibilidades de contagio. Sin embargo, las imágenes de gente en la calle, que sale a correr o se junta en la playa o plazas por fuera de lo permitido no caen bien en algunos comerciantes que sienten que pagan los platos rotos por la falta de responsabilidad ciudadana.

Pasaron 96 horas desde que el intendente entabló diálogo con la provincia para analizar la situación de Mar del Plata luego del confinamiento. Le quedan otras 96 para imponer sus argumentos y convencer a las autoridades provinciales de que todavía no es necesario retroceder a fase 2 y aplicar mayores restricciones, una idea que, como casi todo en la política de estos tiempos, encuentra tantos adherentes como detractores.

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