Pouches: cómo funcionan las nuevas bolsas de nicotina que generan alarma en el país
El Ministerio de Salud bonaerense advirtió sobre el crecimiento del consumo de estos productos sin humo que contienen nicotina y pueden generar altos niveles de adicción.
Por Redacción 0223
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El Ministerio de Salud bonaerense advirtió sobre el crecimiento del consumo de pouches, productos sin humo que contienen nicotina y pueden generar altos niveles de adicción, especialmente en jóvenes.
El Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires emitió una alerta sanitaria ante el crecimiento de la circulación, promoción y consumo de bolsitas de nicotina, conocidas como pouches. Se trata de productos desechables que se disuelven en la boca, no requieren combustión ni vapor y se comercializan como alternativas “sin humo” al tabaco, aunque contienen nicotina y presentan un alto poder adictivo.
Desde la cartera sanitaria advirtieron sobre los riesgos para la salud y la ausencia de autorización sanitaria para su comercialización. Además, señalaron que se trata de una nueva estrategia de la industria tabacalera, particularmente peligrosa para niños, niñas y adolescentes, ya que incrementa la exposición temprana a la nicotina y favorece el inicio del consumo en personas con mayor vulnerabilidad al desarrollo de adicciones.
Los pouches son productos de uso oral que se presentan en pequeñas bolsitas colocadas entre el labio y la encía. Contienen un polvo con saborizantes que libera nicotina por absorción a través de la mucosa oral durante aproximadamente 30 minutos, sin necesidad de escupir ni producir humo o vapor.
En Argentina comenzaron a comercializarse durante 2025 y son fabricados por la industria tabacalera. Se promocionan con consignas como “Sin humo ni vapor, cuando quieras, donde quieras”, acompañadas por advertencias que reconocen que no están libres de riesgos y que contienen nicotina, una sustancia altamente adictiva.
Especialistas advierten que, en productos con altas concentraciones, los niveles de nicotina en sangre pueden incluso superar a los de los cigarrillos convencionales, lo que potencia su capacidad adictiva y el daño al corazón y al sistema nervioso. La nicotina provoca aumentos de la frecuencia cardíaca y la presión arterial y, a largo plazo, puede generar hipertensión, arritmias y alteraciones en la estructura del corazón, por lo que desde el Ministerio cuestionaron el discurso de “reducción de daños” y advirtieron que puede sostener la adicción, dificultar el abandono del tabaquismo y captar nuevas generaciones de consumidores.
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