No es el Caribe: la reserva cerca de Mar del Plata donde se mezclan el agua dulce y la salada
Hay un accidente geográfico que parece extraído de Centroamérica pero está en la Costa Atlántica.
Por Redacción 0223
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A solo una hora de Mar del Plata, existe un accidente geográfico que parece extraído del Caribe pero que es único en nuestro país. Se trata de la albufera de Mar Chiquita, una laguna costera donde las aguas dulces de los arroyos continentales se mezclan con la salinidad del océano. El ecosistema estratégico está separado del mar por una inmensa cadena de médanos que comenzó a formarse hace siete mil años: su belleza natural y su rareza geológica la convierten en un destino imperdible para quienes buscan paisajes fuera de lo común.
El sector del estuario ofrece un espectáculo visual dinámico donde las mareas modifican el terreno y los bancos de arena de manera constante. Esta laguna salobre es un refugio crítico de biodiversidad que recientemente fue declarado como sitio de importancia regional para la conservación de aves playeras. Sus aguas calmas y cristalinas funcionan como un espejo que refleja el cielo, creando un entorno ideal para la fotografía y el ecoturismo. Es uno de los pocos lugares en el mundo donde se puede apreciar esta interacción perfecta entre dos tipos de aguas.
Cuál es el rol de la albufera de Mar Chiquita ante el cambio climático
La reserva no solo impacta por su estética, sino que cumple un rol fundamental en la mitigación del cambio climático como sumidero de carbono. En sus casi 30 kilómetros de extensión, alberga especies migratorias que recorren todo el continente para encontrar alimento y descanso en sus costas. La protección de este humedal es una prioridad internacional, ya que actúa como un amortiguador natural contra las tormentas marinas y estabiliza el clima local. Visitarla permite entender la fragilidad de estos ecosistemas marinos que son vitales para la vida en todo el planeta.
Para los aventureros, el balneario parque ofrece actividades de bajo impacto ambiental que permiten explorar la laguna y sus dunas con total respeto. El contacto con la naturaleza es absoluto, permitiendo caminatas por senderos vírgenes donde el silencio solo es interrumpido por el sonido de las olas y las aves: es un paraíso bonaerense que invita a la desconexión total y a la sensibilización sobre el cuidado de nuestro patrimonio natural. Mar Chiquita demuestra que los paisajes más asombrosos del mundo pueden estar a la vuelta de la esquina.
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