Lucrecia Martel: “Nos fuimos equivocando y esperando menos de la vida"
La reconocida directora se presentará este sábado en la Feria Invierno en una charla de presentación de “Un destino Común” y luego en la proyección del documental “Nuestra Tierra”. Antes de participar de las actividades habló con 0223.
Llega con un diario impreso en la mano. “Me dieron un diario….. perece de otro tiempo”, comenta mientras nos dirigimos al café para charlar tranquilos sobre las actividades de las que participará mañana en el marco de la Feria Invierno la prestigiosa directora Lucrecia Martel.
La directora de Zama se presentará este sábado a las 16 en la sala Astor Piazzolla donde dialogará con la editora Malena Rey sobre el libro “Un destino Común” y a las 18 en la misma sala presentará “Nuestra Tierra”, su último trabajo documental que ya agotó localidades.
La historia de Martel con la comunidad de Chuschagasta, Tucumán, se remonta a 2009, cuando asesinaron al cacique Javier Chocobar. La difusión en redes sociales del asesinato y su posterior juicio fueron el disparador para que la cineasta tome contacto con el caso. “Fui por primera vez cuando ya estaba en desarrollo el juicio. Mi primer acercamiento fue desde la investigación periodística”, cuenta mientras aclara que si bien era la primera vez que tomaba contacto con la comunidad tucumana, no era su primer acercamiento con las comunidades aborígenes. “En Salta (NdR su provincia natal y en la que reside actualmente) es muy común encontrarse con gente de las comunidades”, dice.
“Al principio no pensaba en la película sino en colaborar con la comunidad, pero me di cuenta que el alcance de lo que yo podía hacer, podía ayudar a la visibilización de la comunidad. Ellos y sobre todo la familia de Javier sentían que la película les podía ayudar a encontrar justicia por Chocobar y nosotros no podíamos hacer eso. Nosotros les explicamos que nosotros no podíamos contribuir a eso sino a ayudarlos a recuperar la tierra”, explica la mujer que sostiene que no piensa en su filmografía como una carrera, sino que busca abordar temas o formatos que le resultan urgentes.
En "Nuestra Tierra", Martel muestra, al igual que en Zama, su película anterior, el sometimiento físico, el racismo y el sometimiento desde el lenguaje hacia las comunidades. “Este es un país en el que lo indígena es una excusa para dejar de lado, porque ellos son más duros. Reconocer al otro con tus mismos problemas es una persona con tus mismas problemáticas no nos afecta. Todas las consideraciones que tenemos con nuestra familia con las comunidades no lo tenemos”, sostiene.
La charla transcurre entre flashes y un desayuno express en medio de la agenda agitada que mantiene durante la mañana del viernes la directora de “La mujer sin cabeza”, entre recuerdos de visitas a Mar del Plata y acontecimientos que marcaron la ciudad resurge la idea de los “indios insomnes”, es decir indígenas que en la época de la instauración de las mineras en las provincias del note, deambulaban perdidos por las calles porque no reconocían el lugar en el que vivieron toda su vida, haciendo un paralelismo con los cambios en la sociedad, concluimos que la clase media argentina se ha convertido en la nueva insomne. ”Todos estamos un poco en eso. Nos fuimos equivocando y esperando menos de la vida y eso es un poco lo que nos pasó y nos convertimos en los nuevos insomnes. Pensamos que el consumo reemplaza la experiencia, la colaboración. Donde estamos no está bueno para todos, está bueno para el 10% del planeta”, sostiene.
“Cuando se degrada el afecto, la cultura se va rompiendo de forma muy precisa y delante de nuestros ojos. La administración anterior no tenía ese sesgo, tenía algo que nos hizo llegar hasta acá…. todavía los partidos populares tienen algún aprecio por la cosa argentina, de identidad pero llegamos a esta forma de administración en la que sinceramente no se sabe dónde tienen el arraigo, la memoria…. es evidente que no conocen la historia. Pero tampoco se entiende qué les gusta”, reflexiona, Martel.
“¿Les gusta este país? Porque si es así le tendría que importar más la gente y me parece que lo que se rompió, se desfinanció es la cultura, el amor. Y la gente de la cultura, del arte tiene que entender que no depende solo del Gobierno que la cultura es una misión más allá de la política y la tenemos que llevar adelante y hacer todo lo posible para que venga alguien que quiera un poco más que lo que nosotros hacemos”, analiza Martel.
En esta línea, la realizadora sostiene: “Hay algo terrible que pasa que es cuando la crisis económica te ajusta y tenés que trabajar más para mantener lo que ya tenías, no permite que tengas tiempo espiritual para ocuparte de vos. Sobre todo la clase media que está acostumbrada a pensar en sí misma. Para tener un diálogo, necesitamos pensar que existe algo mejor que esto que tenemos. Simplemente imaginarse eso. Si espacialmente no entendés a la otra persona, es muy difícil hablar”.
“Es muy trabajoso generar el bienestar común. Hay que pensar cuál es el objetivo e ir para allá fuerte. Emprender el camino ya va a ser atractivo, pero hay que hacerlo en algún momento si no, el hemisferio sur va a desaparecer como lo entendemos culturalmente con el permanente debilitamiento. Te hace quedarte sin arraigo. El ánimo de derrota ya se está instalando”, cierra.
Temas

