Tristeza en las góndolas: se despidió una emblemática empresa de galletitas tras 20 años de historia
La compañía decidió suspender todas sus actividades operativas.
Por Redacción 0223
PARA 0223
La emblemática empresa argentina Tía Maruca resolvió suspender todas sus actividades operativas tras registrarse una reducción sostenida en los niveles de consumo de la industria papelera y alimentaria. Las autoridades correspondientes confirmaron la parálisis total de la planta industrial que se encontraba operando en la localidad de Albardón, en la provincia de San Juan. Las dificultades para costear el esquema logístico de distribución nacional derivaron en la interrupción de la comercialización en las góndolas.
El cese definitivo de la producción masiva de productos artesanales generó el despido directo de decenas de trabajadores, quienes recibieron las notificaciones formales mediante telegramas de las oficinas corporativas. El sindicato de la alimentación inició movilizaciones en el perímetro edilicio para reclamar el cumplimiento efectivo de las indemnizaciones de acuerdo con los años de antigüedad laboral vigentes. El conflicto se mantiene actualmente bajo intervención de la justicia laboral local.
Cuáles fueron los motivos que llevaron al cierre de la empresa
La crisis financiera de la organización privada comenzó a agudizarse con el incremento de los costos en insumos básicos como el azúcar y la harina de trigo. Los informes oficiales emitidos por el Indec reflejan una caída interanual del ocho por ciento en la industria manufacturera al inicio de este ciclo. Las dificultades crediticias imposibilitaron la modernización tecnológica de las maquinarias necesarias para competir frente a las segundas marcas del rubro.
La firma nacional fue fundada como un emprendimiento familiar en el año 1998, alcanzando una alta popularidad en los almacenes debido a su mercadotecnia de cercanía hogareña. En el año 2017 la marca concretó la adquisición estratégica de las instalaciones industriales de Dilexis para expandir su volumen de producción. La inestabilidad del mercado interno imposibilitó el sostenimiento de la capacidad instalada y forzó el cierre después de dos décadas.
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