Vacío en las góndolas: la histórica marca de postres que todos comimos alguna vez y acaba de desaparecer

Unas 400 familias se quedaron sin su sustento económico.

La producción permanece paralizada y sin planes de reapertura.

21 de Abril de 2026 11:49

Por Redacción 0223

PARA 0223

La industria láctea argentina sufrió un golpe letal con la confirmación de la quiebra de Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (ARSA), firma que elaboraba postres y yogures históricos. La Justicia comercial ordenó la liquidación total de la compañía tras el fracaso del concurso preventivo iniciado en 2024, lo que derivó en la inhibición de bienes y el embargo de fondos. Este proceso judicial marca el final de una etapa que nació como una apuesta para sostener la producción de líneas refrigeradas tras la reestructuración de la cooperativa SanCor.

El cierre definitivo de las operaciones afecta a dos plantas industriales estratégicas ubicadas en las localidades de Arenaza, partido de Lincoln, y en la ciudad cordobesa de Monte Cristo. Como consecuencia directa, unas 400 familias quedaron sin sustento económico, tras un largo período de conflictos marcados por suspensiones y atrasos salariales que anticipaban este desenlace. El impacto social es profundo en estas comunidades del interior, donde la economía local depende en gran medida de la actividad de estas plantas y sus proveedores.

Varios productos clásicos ya no serán comercializados.

Los motivos detrás de la quiebra de la empresa

La caída de la empresa se explica por una combinación de factores estructurales, entre los que se destacan la acumulación de deudas millonarias y la falta de nuevos inversores capaces de reactivar la producción. El contexto de consumo interno deprimido y los altos costos logísticos terminaron por sepultar cualquier intento de salvataje financiero durante el último año. Con la parálisis total de las máquinas, dejan de llegar a las góndolas productos que fueron parte del consumo cotidiano de los argentinos durante décadas.

Esta quiebra se presenta como un síntoma alarmante de la crisis que atraviesa el sector lácteo nacional, golpeado por la falta de financiamiento y la inestabilidad macroeconómica. Si bien existe la posibilidad de que otras firmas adquieran las marcas en el futuro, por el momento la producción permanece detenida y sin planes de reapertura. El caso reabre el debate sobre la sustentabilidad de las economías regionales y la necesidad de políticas que protejan el empleo industrial frente a la caída del mercado interno.