Alarma por el crecimiento de la violencia en las escuelas: "No alcanza con repudiarla"
Desde Suteba Mar del Plata sostuvieron que el episodio expone una problemática que excede a un solo establecimiento y reclamaron medidas preventivas para toda la comunidad educativa.
Por Redacción 0223
PARA 0223
La agresión que sufrió la directora del Jardín de Infantes N° 922 de Mar del Plata volvió a poner en agenda la creciente conflictividad que atraviesan las escuelas. Tras el ataque perpetrado por una madre dentro del establecimiento de República de Cuba 1911, desde el gremio docente advirtieron que el episodio no puede analizarse como un hecho aislado y reclamaron medidas concretas para prevenir nuevos casos.
"No alcanza con repudiar estas situaciones, sino que hay que analizar de qué estamos hablando cuando nos referimos a la violencia escolar", sostuvo el secretario general de Suteba Mar del Plata, Gustavo Santos, en diálogo con Extra (102.1).
Para el dirigente, la escuela no es el origen de la violencia, sino uno de los espacios donde terminan impactando conflictos sociales cada vez más profundos. "La violencia no nace en la escuela. Todo lo contrario: la escuela es uno de los últimos reductos del Estado donde las comunidades todavía confían y hoy está atravesada por distintos tipos de violencia, simbólica, discursiva, material y física", afirmó, al tiempo que sostuvo que cada episodio debe analizarse en el contexto de "una sociedad fragmentada, dividida y sin una mirada de futuro".
Santos recordó que Mar del Plata ya atravesó otros hechos graves en establecimientos educativos, como el ataque a la Escuela Primaria N° 21, aunque aclaró que fueron situaciones de características diferentes. Sin embargo, remarcó que ambas reflejan la necesidad de abordar la violencia escolar desde una perspectiva más amplia y no únicamente cuando ocurre un episodio de alto impacto.
El dirigente explicó que representantes sindicales estuvieron presentes en el Jardín 922 apenas ocurrió la agresión y describió el clima que encontraron entre las trabajadoras. "Las maestras y el personal auxiliar estaban con mucho miedo. Habían sido testigos de la agresión a la directora y entendimos que no se podía volver a trabajar como si nada hubiera pasado", señaló.
Esa situación motivó el cese de actividades y la movilización realizada por los docentes días después del ataque. Según explicó, la decisión buscó enviar un mensaje claro tanto a la comunidad como a las autoridades. "La marcha fue muy importante no solo por la cantidad de gente sino también por la consigna: 'No a la violencia, sí a la docencia'. Fue un pedido para que quienes tienen la responsabilidad de cuidar la salud y las condiciones laborales de los docentes actúen frente a estos hechos", expresó.
Además, cuestionó que las respuestas se limiten a actuar una vez consumados los ataques y pidió generar espacios permanentes de trabajo con toda la comunidad educativa. "No puede haber solamente una reflexión después del hecho. Hay que convocar jornadas institucionales con las familias, los docentes y las autoridades para discutir estas situaciones en todas las escuelas de Mar del Plata", sostuvo.
En ese sentido, consideró que la prioridad debía ser contener al personal antes de retomar la actividad normal. "Se produjo una herida muy profunda en las trabajadoras del jardín. Primero debía darse un proceso de revinculación entre los docentes y la comunidad; recién después pensar en volver a la cotidianeidad escolar", afirmó.
Por último, Santos sostuvo que lo ocurrido en el Jardín 922 también se inscribe en un escenario más amplio que afecta al sistema educativo bonaerense. Mencionó la sobrecarga laboral, las modificaciones del régimen académico, los reclamos salariales y la situación de IOMA como factores que, según dijo, profundizan el malestar de los trabajadores. "Lo sucedido en el jardín es un hecho particular, pero también es consecuencia de problemas que debieron resolverse hace tiempo y no se resolvieron", concluyó.
Leé también
Temas

