Histórica tienda de abrigos cierra tras 36 años

La emblemática casa de abrigos premium fundada en 1990 anuncia el fin de su actividad debido a la crisis económica y cambios en el mercado minorista de alta gama.

La firma fue fundada en 1990 por María Silvia de Eléspuru de Bellucci y se distinguió por ofrecer abrigos confeccionados con loden austríaco.

1 de Julio de 2026 10:01

Por Redacción 0223

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Después de más de tres décadas de trayectoria, una reconocida casa de abrigos premium confirmó el cierre definitivo de su tienda.

La firma cierra sus puertas por la crisis.

Se trata de la sucursal de Lodenhaus, ubicada en Libertad 1272 (Ciudad de Buenos Aires), en el barrio de Recoleta. La decisión se atribuye a una fuerte caída en el consumo y a la retracción del comercio minorista de alta gama.

La firma fue fundada en 1990 por María Silvia de Eléspuru de Bellucci y se distinguió por ofrecer abrigos confeccionados con loden austríaco, un tejido tradicional de lana caracterizado por su alta resistencia al frío, al viento y a la humedad. Este tipo de tela, poco común en Argentina en aquel momento, es valorada en Europa por su calidad y durabilidad.

La firma fue fundada en 1990 por María Silvia de Eléspuru de Bellucci y se distinguió por ofrecer abrigos confeccionados con loden austríaco.

Bajo el lema de crear prendas “para toda la vida”, Lodenhaus construyó una clientela fiel que eligió sus tapados, capas y sacos como piezas de inversión y herencia familiar, consolidando así su prestigio en el mercado de indumentaria de invierno premium.

Cecilia Bellucci, hija de la fundadora y actual responsable del negocio, explicó que el cierre responde al “deterioro económico y a cambios en los hábitos de consumo y la relación de las nuevas generaciones con la moda y el gasto en bienes durables”.

La emblemática casa de abrigos premium fundada en 1990 anuncia el fin de su actividad debido a la crisis económica y cambios en el mercado minorista de alta gama.

El cierre de Lodenhaus se enmarca en una tendencia más amplia que afecta a diversos comercios históricos de Buenos Aires, los cuales enfrentan una caída en las ventas, aumento de los costos operativos y la transformación del consumo hacia formatos digitales o productos más accesibles.

Con esta despedida, Recoleta pierde un local emblemático que durante 36 años fue parte del paisaje tradicional del barrio y un símbolo de elegancia clásica y confección artesanal.

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