"No podemos más": una tradicional librería con más de 20 años cerró sus puertas por la caída brutal de las ventas
La librería El Atril lanzó una liquidación por cierre definitivo tras una caída "brutal" en las ventas que se acentuó durante 2025. Cinco trabajadores serán desvinculados y la cadena, que llegó a tener diez sucursales en el país, se queda con solo cuatro.
Por Redacción 0223
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Después de más de dos décadas de actividad ininterrumpida, la librería El Atril bajará definitivamente sus persianas en Tandil. La crisis económica y una retracción del consumo que no encontró piso durante los últimos meses llevaron a sus responsables a tomar una decisión que califican como inevitable: "No podemos más".
Según replicó El Eco, el frente del local en Rodríguez al 800 ya lo anticipa con una enorme bandera roja y letras negras: "Nos vamos. Liquidación por cierre definitivo". En la vidriera, carteles con descuentos de entre el 30 y el 60 por ciento invitan a los vecinos a llevarse libros a precios de regalo antes de que el stock se agote.
La debacle de las ventas se acentuó a partir de 2025 y no dio señales de recuperación. Las fechas clave del calendario comercial, que históricamente funcionaban como oxígeno para el sector, tampoco alcanzaron: en Navidad se vendió lo mismo que el año anterior, y el Día de Reyes y el inicio del ciclo lectivo tampoco aportaron lo necesario para sostener la estructura.
"Mes que pasa, mes que es menos y menos y no hay forma", resumieron desde la librería, que también señaló que los vendedores "pasaban horas sin hacer nada" pese a los intentos por atraer clientes con cambios de vidriera y otras acciones.
La decisión de cerrar fue analizada durante meses. Finalmente, ante la imposibilidad de cubrir los costos operativos, optaron por no trasladar el stock a Buenos Aires y lanzar en cambio una liquidación total en el propio local. Cinco trabajadores quedarán desvinculados con el cierre.
El celular, el gran rival del libro
Al analizar las causas del declive, desde El Atril apuntaron también al cambio en los hábitos de consumo cultural. "La gente dedica gran parte de su ocio al celular y a las redes sociales", lamentaron, y pusieron como ejemplo el tiempo que antes se dedicaba a la lectura durante viajes en transporte público y que hoy ocupa el teléfono.
Sin embargo, se mostraron convencidos de que el libro impreso no correrá la misma suerte que la música: "Existe una renovación generacional de lectores que aún valoran el formato impreso", señalaron.
La firma, que llegó a tener diez sucursales en el país y actualmente mantiene cuatro, se despidió de Tandil con palabras de agradecimiento hacia la comunidad y hacia el propietario del local, que acompañó el proceso durante los meses de incertidumbre.
"Estamos más que agradecidos a toda la gente de Tandil. Ojalá podamos salir de esta situación y volver, con las ganas de que esto cambie", cerraron.
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