Malvinas, arte y memoria: la intervención de un marplatense que sorprendió en Barcelona
El artista Oaky reprodujo en un muro de la ciudad catalana la fotografía de Lo Celso apoyando la bandera con la leyenda "Las Malvinas son Argentinas".
Más que un partido de fútbol y más que una simple bandera, el acto encabezado por un grupo de hinchas con una sábana de hotel y continuado por Giovani Lo Celso trascendió lo deportivo, representó al pueblo argentino y volvió a poner en escena el reclamo histórico por la soberanía de las Islas Malvinas.
Pasan los días desde aquella semifinal entre Argentina e Inglaterra, y lejos de perderse en el tiempo, la bandera levantada por los jugadores con la insignia "Las Malvinas son Argentinas" reavivó el pedido de una nación entera, provocando millones de búsquedas e interés internacional sobre el conflicto armado de 1982.
Un acto tan político como rebelde que despertó emociones en el país y sirvió como "una inmensa caricia al alma" de los ex combatientes, como lo consideró el también entrenador Omar de Felippe. La acción no pasó inadvertida y despertó las críticas de medios de comunicación y autoridades británicas, recordando que se encontraba prohibido el ingreso de banderas o remeras con inscripciones referidas a Malvinas.
Entre otros casos, el ministro de Negocios británico, Peter Kyle, y el portavoz del primer ministro Keir Starmer instaron a la Fifa a sancionar al equipo por la “flagrante violación” de las reglas al introducir una consigna política en un evento deportivo. “La Copa del Mundo no será nuestra, pero las islas Falkland nos pertenecen. Nunca cejaremos en nuestro apoyo a las Falklands”, fueron las repudiables palabras del portavoz.
Aquella repercusión fue la que inspiró a Oaky, un artista urbano marplatense radicado desde hace años en Barcelona, a trasladar esa imagen al espacio público de la ciudad catalana.
La intervención apareció sobre la fachada de un antiguo edificio del barrio de El Poblenou de Barcelona. Allí, mediante la técnica del paste-up -carteles impresos adheridos sobre muros-, reprodujo la fotografía de Lo Celso desplegando la bandera con la leyenda "Las Malvinas son Argentinas", acompañada por otra pieza de un proyecto todavía más significativo del diseñador gráfico.
Para el artista, el objetivo excede cualquier reivindicación nacionalista y busca poner en discusión una memoria que, según sostuvo, continúa invisibilizada fuera de América Latina. "La fotografía deja de ser un documento periodístico para convertirse en un dispositivo político capaz de cuestionar los relatos oficiales y confrontar al espectador con una historia que continúa abierta", expresó.
En el texto que acompaña la obra, Oaky explicó que las Malvinas representan "uno de los símbolos más visibles de la persistencia del colonialismo en el siglo XXI" y consideró que el gesto de Lo Celso trascendió por completo el ámbito deportivo al instalar nuevamente el reclamo argentino en un escenario global.
"Esta intervención entiende ese gesto como una de las acciones políticas más relevantes surgidas recientemente desde el ámbito deportivo. No por su espectacularidad, sino por su capacidad para desafiar un consenso construido durante décadas alrededor de la imagen internacional del Reino Unido", valoró el marplatense.
En el manifiesto, también se refirió a la elección del paste-up para esta acción urbana y valoró "su condición especialmente adecuada para este propósito", ya que entiende que "su carácter efímero, su vulnerabilidad y su exposición permanente al desgaste reproducen la fragilidad de la memoria colectiva".
"Cada cartel pegado sobre un muro establece una confrontación entre la historia oficial y la historia vivida; entre aquello que los Estados legitiman y aquello que persiste en la memoria de los pueblos", subrayó.
La intervención no quedó limitada al reclamo por Malvinas. En la misma fachada, el autor instaló otra obra en la que aparece una imagen del presidente Javier Milei con una remera intervenida con la leyenda "Dead Netanyahu" y una estrella de David tachada, pieza que integra otro de sus proyectos artísticos.
Bajo el título "No te apiades de ningún alma", el marplatense comentó que esa serie nació a partir de su seguimiento del conflicto en la Franja de Gaza y de su colaboración con una organización no gubernamental que trabaja con niños palestinos.
Según describió, el proyecto propone reflexionar sobre la apropiación de símbolos religiosos, el ejercicio del poder y las consecuencias humanitarias de la guerra, utilizando imágenes intervenidas de distintos líderes políticos internacionales, entre ellos el jefe de Estado argentino.
Aunque ambas obras conviven sobre el mismo muro, el artista remarcó que se trata de proyectos independientes. En el caso de Malvinas, el propósito fue trasladar a las calles de Europa una imagen que considera histórica para reabrir el debate sobre la soberanía argentina y el legado del colonialismo.
De esta forma, a más de 10.000 kilómetros de las islas y también de Mar del Plata, un artista de la ciudad volvió a instalar en el espacio público una consigna que, 44 años después de la guerra, está más vigente que nunca: "Las Malvinas son Argentinas".
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