Lo denunciaron por cazar y vender jabalíes: "Que ellos cuiden a sus mujeres porque estoy soltero"
El paisano Gabriel Molina defendió su actividad legal de caza y elaboró chacinados para consumo propio, mientras una denuncia vecinal desató un debate y un video que se viralizó en redes sociales.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Un episodio que comenzó con una denuncia por la supuesta venta ilegal de carne de jabalí terminó convirtiéndose en un fenómeno viral en redes sociales. Gabriel Molina, el paisano señalado por sus vecinos, protagonizó un video en el que defendió la legalidad de su actividad y lanzó una frase que se replicó miles de veces.
Un vecino de Coronoel Pringles alertó a las autoridades al ver carne de jabalí colgada en el frente de una vivienda, sospechando que se trataba de una comercialización clandestina. Sin embargo, Molina aclaró que caza jabalíes con todos los permisos correspondientes y que los productos, como chorizos y panceta, son para su consumo personal.
Durante una entrevista con una periodista local mientras esperaba la llegada de Bromatología, el paisano respondió sin tapujos a quienes lo denunciaron: “Yo le quisiera decir a todos esos vecinos que se dediquen a cuidar las mujeres de ellos, porque yo estoy soltero y por ahí ataco por el lado de las mujeres de ellos”. Esta frase, seguida de “Me voy a empezar a dedicar a las mujeres de los vecinos que hablan”, fue la que desató la viralización del video.
Molina enfatizó que no comercializa la carne: “Si viene un vecino a comprarme carne, se la regalo. Al que realmente necesita, se la regalo”. Además, explicó que cuenta con credencial de legítimo usuario de armas, permisos de ingreso a establecimientos rurales y que los animales son sometidos a controles sanitarios antes de su consumo.
El video generó una fuerte división de opiniones. Mientras algunos vecinos cuestionaron la exposición de la carne en el casco urbano, muchos usuarios de redes sociales defendieron a Molina, destacando su autenticidad y estilo campechano, así como su respuesta directa a los denunciantes. También resaltaron que vive del trabajo rural realizando diversas tareas, desde alambrados hasta leña y changas de campo.
Este episodio reavivó el debate sobre el consumo de carne de jabalí, una práctica común en varias zonas del interior bonaerense para uso familiar. Sin embargo, la comercialización está estrictamente regulada por los riesgos sanitarios, como la triquinosis. La controversia sobre carnes no tradicionales había cobrado relevancia meses atrás con la polémica por la venta de carne de burro en Chubut.
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