“Queremos que nos dejen vivir”: vecinos denuncian peleas, ruidos y destrozos en los alrededores de un boliche del centro
Vecinos de San Martín entre España y 20 de Septiembre aseguran que los disturbios se repiten cada fin de semana en los alrededores del local bailable señalado.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Vecinos del macrocentro marplatense manifestaron su preocupación por los reiterados disturbios que se producen durante las madrugadas de los fines de semana en los alrededores de un boliche de la zona.
Los residentes sostienen que la problemas se viene repitiendo desde hace años, pero que en los últimos tiempos se agravó. Por este motivo, decidieron presentar una nota ante la Jefatura Departamental de Mar del Plata para solicitar una mayor presencia policial durante los horarios de ingreso y egreso del establecimiento.
En diálogo con 0223, Norberto, uno de los vecinos de la calle San Martín, entre España y 20 de Septiembre, explicó que buscan visibilizar que en los últimos tiempos la situación entorno al local bailable Bookan "se ha intensificado hasta volverse insoportable”.
Según relató, los inconvenientes se concentran principalmente durante las madrugadas de los sábados y domingos. “Es imposible dormir; desde las 12.30 hasta las 6.00 de la mañana, los ruidos y disturbios son constantes”, afirmó y remarcó que el último episodio que tomó mayor trascendencia “ocurre prácticamente todos los fines de semana”.
En la nota presentada ante las autoridades, los vecinos detallaron distintas situaciones que se producen habitualmente: peleas, roturas de vidrios de comercios, personas que ocupan los accesos a los edificios, autos con música alta y una importante concentración de vehículos.
Uno de los principales reclamos está relacionado con los vehículos que permanecen en la zona durante la madrugada. “Sufrimos picadas de motos con cortes de explosión que generan un ruido ensordecedor, a las que ahora se han sumado varios autos”, explicó Norberto a 0223.
A esto, según el vecino, se suma el comportamiento de algunas personas que permanecen en la vía pública después de salir del establecimiento. “Abren las puertas, colocan las botellas de alcohol sobre el techo y se quedan bebiendo hasta el amanecer”, describió.
Los residentes también cuestionaron la circulación de motos con escapes libres y señalaron en su presentación que estos episodios podrían estar infringiendo la normativa municipal sobre ruidos molestos, en referencia a la Ordenanza 12.032.
Los vecinos aseguran que durante el último fin de semana debieron comunicarse con el 911 debido a los disturbios. Si bien reconocen que la Policía concurre ante los llamados, consideran que la intervención no alcanza para solucionar el problema.
“En cuanto se retiran, la situación se repite”, sostuvo Norberto. Por ese motivo, los residentes solicitaron que se disponga una presencia preventiva tanto en el ingreso como en la salida del boliche.
El impacto de los ruidos, además, no se limitaría a quienes se encuentran en la calle. El vecino aseguró que actualmente también se escucha dentro de las viviendas la música proveniente del establecimiento. “Los bajos retumban de manera continua durante toda la noche”, afirmó.
Para dimensionar el nivel de ruido, Norberto contó que realizó mediciones desde su departamento mediante una aplicación de decibelímetro. “Incluso contando con ventanas con doble vidrio hermético (DVH), registré picos de hasta 110 dB”, aseguró.
Temor por la próxima temporada
La situación genera además preocupación entre los residentes de cara a la temporada de verano. Según explicó Norberto, durante el invierno “solo podemos descansar de domingo a jueves”, mientras que existe temor de que, con una mayor actividad nocturna, los inconvenientes se extiendan a más días de la semana.
El vecino también sostuvo que la problemática comenzó a afectar la vida cotidiana de algunas familias. “Hay gente que se ha ido del barrio porque no soporta más, familias con chicos que tuvieron que mudarse porque sus hijos estaban alterados”, afirmó.
En este contexto, los residentes pidieron una intervención de las autoridades antes de que ocurra un episodio de mayor gravedad. Entre las alternativas planteadas, propusieron implementar “un corredor de seguridad similar al de Playa Grande” y sumar personal de la Patrulla Municipal o de fuerzas federales.
“Comprendemos la falta de recursos tácticos en la ciudad, pero el conflicto es constante y tememos que termine ocurriendo una tragedia”, advirtió Norberto en diálogo con 0223.
Por último, los vecinos aclararon que su reclamo no apunta al cierre del establecimiento, sino a lograr que la actividad nocturna pueda desarrollarse sin afectar a quienes viven en los alrededores.
En esa línea, insistió en que el objetivo es recuperar la tranquilidad de la zona: “Queremos que haya respeto por los vecinos que habitan en las casas y edificios alrededor del boliche”, concluyó.
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