Riesgos reales: qué puede pasar cuando un tratamiento odontológico queda en manos de alguien no habilitado
Desde el Colegio de Odontólogos Distrito IX advierten sobre las consecuencias que puede generar una práctica odontológica realizada por personas que no cuentan con la formación y habilitación profesional correspondientes. “Con la salud no se improvisa”, señalan.
Por Redacción 0223
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A la hora de buscar un tratamiento odontológico, el precio, la rapidez o una recomendación pueden pesar en la decisión. Sin embargo, detrás de una propuesta aparentemente conveniente puede existir un riesgo que muchas veces el paciente no llega a advertir: ponerse en manos de una persona que no cuenta con la habilitación necesaria para ejercer la odontología.
El ejercicio ilegal de la profesión no es solamente una cuestión administrativa. Cuando se realizan prácticas odontológicas sin la formación profesional correspondiente, se pone en juego directamente la salud de las personas.
Un tratamiento incorrecto puede generar complicaciones, agravar un problema existente o dejar consecuencias que luego requieren nuevas intervenciones para ser corregidas. A esto se suma que una persona no habilitada puede no contar con los conocimientos necesarios para evaluar correctamente al paciente, indicar un tratamiento adecuado o actuar frente a una complicación.
Un riesgo que muchas veces no se ve
Uno de los principales problemas es que, para el paciente, una práctica puede parecer sencilla o segura. Sin embargo, detrás de cada tratamiento odontológico existen conocimientos profesionales, criterios clínicos, medidas de bioseguridad y responsabilidades que no pueden ser reemplazados por la experiencia informal o por recomendaciones de terceros.
Por eso, desde el Colegio de Odontólogos Distrito IX remarcan la importancia de no tomar una decisión únicamente por el precio o por la promesa de obtener un resultado rápido.
“Lo barato puede salir caro” no es solamente una frase: un tratamiento que sale mal puede terminar implicando más tiempo, nuevos procedimientos, mayores costos y, fundamentalmente, consecuencias para la salud bucal.
Antes de atenderte, informate
Frente a cualquier tratamiento, los pacientes pueden tomar algunas precauciones sencillas: consultar quién será el profesional responsable, verificar que se encuentre habilitado para ejercer y exigir información clara sobre el tratamiento que se va a realizar.
La matrícula profesional es una de las principales herramientas que tiene el paciente para saber que está recurriendo a un profesional habilitado.
Elegir un odontólogo habilitado significa también elegir una atención respaldada por formación profesional, responsabilidad y criterios de salud.
Desde el Colegio de Odontólogos Distrito IX insisten en un mensaje que atraviesa su campaña de prevención:
Con tu salud no improvises.
Porque cuidar la salud bucal también empieza antes de sentarse en el sillón: empieza por informarse, preguntar y elegir profesionales habilitados.
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