Estela de Carlotto le entregó un reconocimiento a Emilce Moler a 50 años de la Noche de los Lápices

Fue en el marco de un homenaje del gobierno de la Provincia a las víctimas y sobrevivientes de la Noche de los Lápices.

La sobreviviente de la Noche de los Lápices fue reconocida en la conmemoración de los 50 años de aquella oscura noche.

16 de Septiembre de 2026 17:58

Por Redacción 0223

PARA 0223

A 50 años de la Noche de Los Lápices, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo Estela de Carlotto, junto al gobernador de la provincia de Buenos Aires Axel Kicillof y el intendente de La Plata Julio Alak, homenajeó a las víctimas y a los sobrevivientes de aquella oscura noche.

En esa línea, Emilce Moler recibió un reconocimiento junto a Gustavo Calotti en un emotivo acto desarrollado en la Plazoleta la Noche de los Lápices, en la esquina de 8 y 61, donde funcionaba el antiguo edificio del Bachillerato de Bellas Artes. Los dos sobrevivientes estuvieron presentes en la conmemoración.





"La mejor manera de rendirles homenaje es transformar la memoria y el dolor en lucha y organización, enfrentar este programa económico que es muy similar al de la dictadura militar y asumir el compromiso democrático de ponerle un freno a este experimento de la ultraderecha en la Argentina", expresó Kicillof.

Emilce Moler, a 50 años de la Noche de los Lápices

Emilce Moler tenía 17 años cuando fue secuestrada durante la madrugada del 17 de septiembre de 1976. Era estudiante del Bachillerato de Bellas Artes y militaba en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES). Fue trasladada a distintos centros clandestinos de detención y posteriormente permaneció detenida en el penal de Villa Devoto. Recuperó la libertad en 1978.

Después de salir de prisión, su historia tomó otro rumbo. Se radicó en Mar del Plata, donde desarrolló una trayectoria académica y profesional: es doctora en Bioingeniería, magíster en Epistemología y profesora de Matemática. En 2020 publicó “La larga Noche de los Lápices. Relatos de una sobreviviente”, un libro en el que reconstruyó parte de su experiencia durante los años de la dictadura.

Pero la distancia temporal nunca significó para Moler que aquella historia quedara atrás. En una entrevista a 0223 explicó que recién con el paso de los años pudo dimensionar la magnitud de lo ocurrido, especialmente cuando sus propios hijos alcanzaron las edades que tenían los jóvenes desaparecidos.

“Los derechos no son dados porque sí, sino que son producto de luchas”, sostuvo entonces, al plantear la necesidad de que las nuevas generaciones puedan establecer un vínculo entre aquel pasado y el presente.

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