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Detalles impactantes de cómo funcionaba la banda del pastor Hurtado

Detalles impactantes de cómo funcionaba la banda del pastor Hurtado

Por Redacción 0223

El juez federal Santiago Inchausti procesó por el delito de trata a cinco personas que subsistían a expensas de la libertad de las víctimas. Hubo mujeres que reconocieron haber sido abusadas por el líder de la banda, Isaías Hurtado, que decía que debía "santificarlas" con su “semen ungido”. Los roles de cada integrante de la organización.

En el marco de la investigación que lleva adelante la Fiscalía Federal 2, a cargo de Nicolás Czizik, que incluyó allanamientos en cinco domicilios, la declaración de una veintena de víctimas y las indagatorias a los imputados; el juez federal Santiago Inchausti procesó a los integrantes de una organización que detrás de un supuesto “Ministerio religioso” con mensajes de fe y la existencia de un “ser superior”, redujo a la servidumbre y explotación laboral a personas, en su mayoría, atravesadas por situaciones de vulnerabilidad.

Los procesados por el delito de trata de personas con fines de explotación laboral en perjuicio de 27 víctimas, son Isaías Hurtado, su pareja Patricia Padilla Coronado, Joel Opazo, Luis Cortez y Caleb Esteban Alday. Además, Isaías Hurtado fue procesado por abuso sexual con acceso carnal de tres mujeres y por haber intentado abusar de otra más.

En las paredes de las habitaciones construidas junto al “templo” ubicado en calle en O’Higgins 333 se destaca frases como “El que le cree a Dios, obedece lo que no entiende”, uno de los argumentos bajo los que se sometía a las víctimas y se los obligaba, entre otras cosas, a entregar sus sueldos si tenían trabajo en otro sitio.

Con la premisa de que “Dios era lo más importante de sus vidas”, el líder de la organización separaba a las personas de sus familias y limitaba su libertad de movimiento. Incluso, Hurtado habría cometido los abusos sexuales porque sus víctimas eran “esposas que Dios le elegía” y, según se desprende de las declaraciones de las denunciantes, les decía que debía "santificarlas" con su “semen ungido”. 

Al momento de escuchar a las víctimas, pudieron identificarse diferencias entre quienes lograron irse del “Ministerio Apostólico y Profético Monte Zion” y quienes aún permanecen allí.  Por ejemplo, una mujer que logró escapar del Templo y por ello, su hijo, que permaneció en lugar, fue castigado: mientras todos cenaban, él debía arrodillarse ante el pastor para pedirle perdón.

Otros testimonios dieron cuenta de abusos sexuales cometidos por Hurtado, bajo las mismas condiciones: una mujer que por tener un hijo captado terminó accediendo a tener relaciones con el pastor; mientras otra mujer, frente a los hostigamientos previos, encontró como única salida para vivir tranquila el acceder también a tener relaciones con Hurtado.

Czizik aclaró que no se cuestiona la entrega de diezmos u ofrendas por sí solas,  ni se trata de una persecución a un culto o forma de practicar una religión, sino que se persigue a una organización que bajo el ropaje de brindar un mensaje religioso, capta, limita la libertad de las personas y las explota económicamente.

“A lo largo de la investigación quedó evidenciado que se buscaba limitar la libertad de las personas, cosificarlas, convertirlas en objetos útiles para mantener esa estructura delictiva y el nivel de vida de los integrantes de la organización”, expresó el fiscal federal, quien reparó en que ninguno de los imputados trabaja. “Quienes eran parte de la organización garantizaban su subsistencia a expensas de  la libertad de las personas”, señaló.

La investigación comenzó a partir de una denuncia que llegó a partir de una actividad de prevención del delito de trata de personas. Así se logró determinar que se captaban personas en situación de vulnerabilidad tanto en nuestro país como en el exterior; su traslado hacia Mar del Plata con fines de reducirlos a la servidumbre y explotarlos laboralmente; el acogimiento de las víctimas en distintas viviendas, como la casa particular del principal imputado, situada en Bernardo de Irigoyen al 4600, el “Templo” sito en O`Higgins 333 y diversos domicilios cercanos, que garantizaban el control sobre las víctimas; la reducción a la servidumbre de las mismas, quienes debían realizar diversas tareas en el lugar (limpieza, cocina, producción de la radio), cumplir funciones en la panadería que tenía la organización, y había una retención de sus salarios, endeudamiento y adquisición de sus propiedades.

De acuerdo a la hipótesis del Ministerio Público Fiscal, la captación de personas se daba de modo organizado y sistemático. La maniobra desplegada por Hurtado y sus cómplices consistía en “ganar la voluntad de sus víctimas” a través de un mensaje de fe, dirigido en forma masiva. Para ello, uno de los ejes fue la radio Zion 101.7 que funcionaba en el mismo Templo.

Otra de las formas de captación es a través de la página web www.montesion.com.ar en la que se observan teléfonos de contacto, horarios de las reuniones, promoción de la radio FM Zion y videos de las reuniones en YouTube. También cuenta con una solapa denominada “Siembra”, donde constan cuentas bancarias de Argentina, Chile, Venezuela y Estados Unidos, en las que los fieles pueden aportar sus “ofrendas”.

 

Los roles de cada integrante de la organización

Isaías Nelson Hurtado. Administrador principal y organizador del Ministerio Monte Zion; dirige la empresa criminal investigada. Es quien da las pautas en el lugar, quien instruye al resto de sus consortes en las actividades diarias, da las autorizaciones a los “fieles” para poder salir de la Iglesia, como así también en relación a lo realizado en la panadería.

Patricia Soledad Padilla Coronado. Es la pareja de Hurtado y madre de algunos de sus hijos. Una de las principales administradoras del “Ministerio” creado en pos de la explotación de personas. Exigía y recolectaba el dinero de los “fieles”.

Luis Cortez. Su grado de participación en la organización objeto de investigación también es relevante. Su rol principal estaba relacionado con la actividad diaria de la panadería “Della Familia”, en la que trabajaban algunos de los fieles del Ministerio. Además, guiado a fieles a proceder a la obtención de créditos dinerarios y a la venta de inmuebles, acompañando en la gestión y reteniendo todo el dinero, sin luego devolverlo.

Caleb Esteban Alday Maldonado. Es una de las personas de confianza de Hurtado. Fue indicado por víctimas como su “mano derecha”. Además de estar a cargo de la organización en su ausencia, se cree que manejaba las cuentas bancarias de los miembros de la congregación. Sería el responsable de convencer de forma intimidante y violenta a las personas de hacer lo que Hurtado indicaba. 

Joel Abraham Opazo Jara. Es responsable del funcionamiento de la radio del Ministerio y de la web montesion.com.ar, la que funciona como uno de los principales medios de captación de fieles, con domicilio en O´Higgins 333. Según los testimonios del expediente, era otra de las personas que quedaba a cargo ante la ausencia de Hurtado, tomando decisiones y controlando las actividades de los fieles.

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Detalles impactantes de cómo funcionaba la banda del pastor Hurtado

El juez federal Santiago Inchausti procesó por el delito de trata a cinco personas que subsistían a expensas de la libertad de las víctimas. Hubo mujeres que reconocieron haber sido abusadas por el líder de la banda, Isaías Hurtado, que decía que debía "santificarlas" con su “semen ungido”. Los roles de cada integrante de la organización.

En el marco de la investigación que lleva adelante la Fiscalía Federal 2, a cargo de Nicolás Czizik, que incluyó allanamientos en cinco domicilios, la declaración de una veintena de víctimas y las indagatorias a los imputados; el juez federal Santiago Inchausti procesó a los integrantes de una organización que detrás de un supuesto “Ministerio religioso” con mensajes de fe y la existencia de un “ser superior”, redujo a la servidumbre y explotación laboral a personas, en su mayoría, atravesadas por situaciones de vulnerabilidad.

Los procesados por el delito de trata de personas con fines de explotación laboral en perjuicio de 27 víctimas, son Isaías Hurtado, su pareja Patricia Padilla Coronado, Joel Opazo, Luis Cortez y Caleb Esteban Alday. Además, Isaías Hurtado fue procesado por abuso sexual con acceso carnal de tres mujeres y por haber intentado abusar de otra más.

En las paredes de las habitaciones construidas junto al “templo” ubicado en calle en O’Higgins 333 se destaca frases como “El que le cree a Dios, obedece lo que no entiende”, uno de los argumentos bajo los que se sometía a las víctimas y se los obligaba, entre otras cosas, a entregar sus sueldos si tenían trabajo en otro sitio.

Con la premisa de que “Dios era lo más importante de sus vidas”, el líder de la organización separaba a las personas de sus familias y limitaba su libertad de movimiento. Incluso, Hurtado habría cometido los abusos sexuales porque sus víctimas eran “esposas que Dios le elegía” y, según se desprende de las declaraciones de las denunciantes, les decía que debía "santificarlas" con su “semen ungido”. 

Al momento de escuchar a las víctimas, pudieron identificarse diferencias entre quienes lograron irse del “Ministerio Apostólico y Profético Monte Zion” y quienes aún permanecen allí.  Por ejemplo, una mujer que logró escapar del Templo y por ello, su hijo, que permaneció en lugar, fue castigado: mientras todos cenaban, él debía arrodillarse ante el pastor para pedirle perdón.

Otros testimonios dieron cuenta de abusos sexuales cometidos por Hurtado, bajo las mismas condiciones: una mujer que por tener un hijo captado terminó accediendo a tener relaciones con el pastor; mientras otra mujer, frente a los hostigamientos previos, encontró como única salida para vivir tranquila el acceder también a tener relaciones con Hurtado.

Czizik aclaró que no se cuestiona la entrega de diezmos u ofrendas por sí solas,  ni se trata de una persecución a un culto o forma de practicar una religión, sino que se persigue a una organización que bajo el ropaje de brindar un mensaje religioso, capta, limita la libertad de las personas y las explota económicamente.

“A lo largo de la investigación quedó evidenciado que se buscaba limitar la libertad de las personas, cosificarlas, convertirlas en objetos útiles para mantener esa estructura delictiva y el nivel de vida de los integrantes de la organización”, expresó el fiscal federal, quien reparó en que ninguno de los imputados trabaja. “Quienes eran parte de la organización garantizaban su subsistencia a expensas de  la libertad de las personas”, señaló.

La investigación comenzó a partir de una denuncia que llegó a partir de una actividad de prevención del delito de trata de personas. Así se logró determinar que se captaban personas en situación de vulnerabilidad tanto en nuestro país como en el exterior; su traslado hacia Mar del Plata con fines de reducirlos a la servidumbre y explotarlos laboralmente; el acogimiento de las víctimas en distintas viviendas, como la casa particular del principal imputado, situada en Bernardo de Irigoyen al 4600, el “Templo” sito en O`Higgins 333 y diversos domicilios cercanos, que garantizaban el control sobre las víctimas; la reducción a la servidumbre de las mismas, quienes debían realizar diversas tareas en el lugar (limpieza, cocina, producción de la radio), cumplir funciones en la panadería que tenía la organización, y había una retención de sus salarios, endeudamiento y adquisición de sus propiedades.

De acuerdo a la hipótesis del Ministerio Público Fiscal, la captación de personas se daba de modo organizado y sistemático. La maniobra desplegada por Hurtado y sus cómplices consistía en “ganar la voluntad de sus víctimas” a través de un mensaje de fe, dirigido en forma masiva. Para ello, uno de los ejes fue la radio Zion 101.7 que funcionaba en el mismo Templo.

Otra de las formas de captación es a través de la página web www.montesion.com.ar en la que se observan teléfonos de contacto, horarios de las reuniones, promoción de la radio FM Zion y videos de las reuniones en YouTube. También cuenta con una solapa denominada “Siembra”, donde constan cuentas bancarias de Argentina, Chile, Venezuela y Estados Unidos, en las que los fieles pueden aportar sus “ofrendas”.

 

Los roles de cada integrante de la organización

Isaías Nelson Hurtado. Administrador principal y organizador del Ministerio Monte Zion; dirige la empresa criminal investigada. Es quien da las pautas en el lugar, quien instruye al resto de sus consortes en las actividades diarias, da las autorizaciones a los “fieles” para poder salir de la Iglesia, como así también en relación a lo realizado en la panadería.

Patricia Soledad Padilla Coronado. Es la pareja de Hurtado y madre de algunos de sus hijos. Una de las principales administradoras del “Ministerio” creado en pos de la explotación de personas. Exigía y recolectaba el dinero de los “fieles”.

Luis Cortez. Su grado de participación en la organización objeto de investigación también es relevante. Su rol principal estaba relacionado con la actividad diaria de la panadería “Della Familia”, en la que trabajaban algunos de los fieles del Ministerio. Además, guiado a fieles a proceder a la obtención de créditos dinerarios y a la venta de inmuebles, acompañando en la gestión y reteniendo todo el dinero, sin luego devolverlo.

Caleb Esteban Alday Maldonado. Es una de las personas de confianza de Hurtado. Fue indicado por víctimas como su “mano derecha”. Además de estar a cargo de la organización en su ausencia, se cree que manejaba las cuentas bancarias de los miembros de la congregación. Sería el responsable de convencer de forma intimidante y violenta a las personas de hacer lo que Hurtado indicaba. 

Joel Abraham Opazo Jara. Es responsable del funcionamiento de la radio del Ministerio y de la web montesion.com.ar, la que funciona como uno de los principales medios de captación de fieles, con domicilio en O´Higgins 333. Según los testimonios del expediente, era otra de las personas que quedaba a cargo ante la ausencia de Hurtado, tomando decisiones y controlando las actividades de los fieles.

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