La barbería de Diego Garcialoredo: “El resurgir de un oficio olvidado”
La actividad de Mariana y Diego por años fue sólo la peluquería, este año decidieron innovar y a través de lo que llaman “Método antigüo” incorporaron ese espacio sólo para hombres.
Por Redacción 0223
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Negro, acolchonado, con apoyas pies, bien cómodo. Así es el asiento que espera a cada hombre desde adentro de la barbería de Diego Garcialoredo y lo invita a quedarse al menos un buen rato hasta que con sus manos, el maestro de la casa complete su arte.
Desde 2007 hasta principio de este año, el local de Santa Fe 1937 era sólo una peluquería, unisex y con todo su estilo. Pero, cuando en febrero Diego y Mariana decidieron arrancar con la barbería fue otro el clima que se instaló en ese espacio que transporta a uno a otra época.
El estilo que los identifica es el "Método antiguo", así lo describen ellos. Comienza con un fomento caliente, luego se rasura y después un fomento frío permite cerrar los poros, tal cual un hombre a principio del siglo pasado practicaba más de una vez por semana sobre su cara.
Aunque, una diferencia separa a las barberías de 1900 con la de Garcialoredo, y es que “antes se usaba una sola navaja para todos los clientes y hoy por hoy es todo descartable”, cuenta Diego.
“Así como las mujeres tienen sus tratamientos de belleza, el hombre también puede tener su espacio donde tratarse”, sostiene Mariana y cuenta que se utilizan ablandadores y pomadas en ciertos procesos.
Si bien es un comercio y la forma de sustentarse de esta pareja, ambos explican que lo que les importa no es tener más ingresos económicos cada día, sino mantener un estilo y dejar conforme al cliente. “Nos interesa que se sienta cómodo desde que entra hasta que se va”, dice Diego.
La peluquería es el oficio que la pareja mantiene desde hace muchos años, pero fue el auge de la “onda vintage” el que hizo pensar en una innovación e incorporaron la barbería al negocio.
La comunidad de los barbeta
Ya no son sólo clientes, los hombres que visitan seguido a Diego Garcialoredo para recortar sus barbas, retocar su cabello, mantener o innovar su look, forman juntos lo que Mariana titula como: “La comunidad de los barbeta”.
Algunos van una vez por semana, otros cada 15 días y hay quienes una vez por mes. Son los últimos los que se mantienen ellos en sus casas las barbas y cuando “tienen todo descontrolado, vienen y se hacen el service”, se ríe la mujer.
“Nos manejamos mucho por Whatsapp, o Facebook”, explican. Y es que la mayoría ya se conoce y comparte algo más que un simple corte. Porque para Diego y Mariana los tiempos de la peluquería express con música fuerte y que atiende en 10 segundos, ya pasaron.
Cuentan que trabajaron mucho tiempo de esa forma que “despacha a los clientes” y hoy prefieren dedicarle el tiempo necesario a los que buscan su servicio.
Cortar pelo y barba cuesta $150, el corte sólo vale $100, y la barba únicamente $80.
“No competimos con precio, tratamos siempre de dar calidad”, explica Diego y agrega: “De esa forma los clientes no se nos van”. Es el estilo personalizado que mantienen lo que les permite comunicarse y saber lo que cada persona está buscando.
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