El churrasco nuestro de cada día: los beneficios de comer carnes

Aspectos nutricionales a tener en cuenta sobre las carnes rojas ¿Es beneficioso para la salud consumirlas diariamente? ¿Podría llegar a ser perjudicial? Aquí toda la información.

3 de Agosto de 2015 17:34

Por Redacción 0223

PARA 0223

Por Lic. Joaquín Pérez Escalante, especial para 0223. 

Mucho se ha hablado, sobre todo en los últimos años, de los posibles perjuicios para la salud que acarrea el consumo diario de carnes rojas. Pero, ¿es realmente un alimento nocivo para la salud o altamente nutritivo e imprescindible? A continuación un poco de información al respecto para aclarar el panorama y de allí cada uno poder sacar sus propias conclusiones.

¿Cómo está compuesta la carne?

Si bien esto depende del tipo de animal y de corte, en general, un corte magro de carne vacuna como puede ser un bife de chorizo, está compuesto en un 70% de agua, 20 % de proteína y 10% grasa. Sin embargo, sacando la porción de grasa que rodea al bife, el porcentaje se reduce al 3%. Es decir, comiendo cortes magros el nivel de grasa ingerida es relativamente bajo y no representa un riesgo significativo para la salud.

¿Cuál es el consumo diario recomendado?

Un minucioso estudio científico del Instituto de promoción de la carne vacuna argentina junto al Instituto cardiovascular de Buenos Aires arrojó que varones y mujeres adultos pueden consumir hasta 200 gramos diarios de carnes rojas sin tener efectos negativos en la salud.

¿Por qué consumir carnes rojas es beneficioso para la salud?

La carne roja, particularmente la vacuna, es una de las principales fuentes de proteína en nuestro país. Las proteínas de la carne son denominadas “de alto valor biológico”. Esto quiere decir que los aminoácidos que las constituyen son considerados esenciales. Esto se da debido a que el cuerpo humano no posee la capacidad de producirlos, por lo que precisa tomarlos de ciertos alimentos como la carne. Los aminoácidos esenciales que aporta la carne vacuna contribuyen a la síntesis de anticuerpos y a la resistencia de algunas enfermedades.

La carne es fuente de minerales como el hierro, el calcio y el zinc. Estos son necesarios para el crecimiento y la reparación de tejidos y contribuyen a regular procesos biológicos del cuerpo humano. La carne aporta también vitaminas del complejo B que actúan como enzimas y cumplen funciones generales en todo el metabolismo.

Las carnes rojas provenientes de animales alimentados en pasturas son fuente de CLA (ácido linoleico conjugado). El CLA es un componente de la grasa que tiene acción anticancerígena comprobada. Esto explica que no toda la grasa proveniente de la carne puede ser considerada como perjudicial, siempre y cuando se consuma en cantidades moderadas.

¿En qué casos el consumo de carnes rojas presenta riesgo para la salud?

El consumo diario puede representar riesgo para la salud si la carne es consumida en exceso, por encima de las cantidades recomendadas. Los riesgos vinculados a enfermedades cardiovasculares y colesterol aumentan a medida que aumenta el consumo de grasa. Es decir, cuánto más graso es el corte mayor resulta ser el riesgo asociado a su consumo. Esto se soluciona seleccionando porciones magras y separando la grasa que rodea los cortes con el cuchillo. El nivel de grasa intramuscular (aquella grasa marmolada dentro del músculo que no puede ser separada con cuchillo), siempre se mantiene en el orden del 3-4% y varía muy poco respecto a distintos cortes o especies animales, por lo que su valor puede considerarse como despreciable, es decir, que no implica ningún riesgo.

¿Es imprescindible para la salud humana consumir carnes rojas?

No. Pero se debe entonces sustituir el consumo de proteínas de la carne por otras de origen vegetal. No todos los vegetales están compuestos por proteínas de altor valor biológico. Estas se encuentran principalmente en las legumbres, como la soja. A partir de esta leguminosa se pueden producir varios productos como la milanesa de soja, el tofu (queso de soja), leche, yogurts y postres generando varias alternativas para aquellas personas que por distintas cuestiones no consumen carne.

Para concluir y reflexionar podemos tomar la cita de Paracelso (1564): “Todo es veneno. No hay nada sin veneno. Solo las dosis hacen que una sustancia no sea un veneno. Por ejemplo, todos los alimentos y todas las bebidas, si se toman en cantidades superiores a su dosis, son venenos”. Es decir, no implica riesgo alguno el consumo diario de carnes rojas siempre y cuando este sea moderado y se elijan cortes magros, dentro de una dieta variada y equilibrada. Existen otro tipo de cuestiones de índole religiosa, étnica y/o moral que pueden hacer que las personas se rehúsen a consumir carnes rojas. Dentro de la convicción de muchos de estos sectores se intenta a veces desprestigiar las propiedades nutricionales de la carne y muchas veces se cae en falsa información sobre su efecto en la salud humana. Generalmente aquellas afirmaciones carecen de un sustento científico y es por eso que se debe tener especial cuidado con el tipo de fuente consultada a la hora recabar información.

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