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    Gremiales

    4 de Enero de 2019 15:03

    Empresa ladrillera “paralizada” por una retención de tareas: les redujeron a los empleados el 50% del salario

    Unos 60 trabajadores iniciaron el año con una medida de fuerza y denuncian que la empresa no concurre a las audiencias en el Ministerio. La situación complica a los corralones de la ciudad.

    La ladrillera Palmar, de unos 50 años de actividad en Mar del Plata, se encuentra envuelta desde hace unos 5 meses en un conflicto gremial: los trabajadores denuncian que por una decisión empresarial, los salarios se redujeron en casi un 50%, aduciendo “crisis”.

    Desde la Federación Obrera Ceramista de la República Argentina (Focra) y el sindicato de Camioneros realizan desde el 2 de enero una retención de tareas y aseguran que la firma, de las más importantes de la zona, sigue vendiendo ladrillos y se encuentra en una cómoda situación económica.

    En diálogo con 0223, trabajadores y delegados de la empresa Palmar sociedad anónima, ubicada en Estación Chapadmalal, sostienen que la decisión de la empresa genera gran preocupación en unas 60 familias marplatenses.

    “La empresa no se ha presentado ayer a la audiencia y de manera compulsiva otorgó vacaciones a los trabajadores sin pagársela anticipadamente, como dice la ley de contrato de trabajo. Además los dueños dicen que cayeron las ventas pero no es así: salen un promedio de 25 a 30 camiones diarios, como siempre. Las ventas no cayeron”, aseguró Alcides Paredes, delegado gremial de Focra.

    A su lado, Juan Carlos Flores, otros de los empleados, señaló que la retención de tareas “es hasta que se resuelva el conflicto” y pidió a los empresarios a que se presenten a la próxima audiencia del Ministerio de Trabajo, programada para el próximo 10 de enero.

    “Es un capricho por parte de los dueños, porque quieren tirar a la baja los sueldos. Creemos que es una reforma laboral creada por la empresa. Acá hay trabajadores con 35 años de antigüedad”, concluyó.

    Según pudo averiguar este medio digital, el conflicto genera inquietud entre los casi 100 corralones de la zona, que durante algunas semanas se quedaron sin ladrillos y no pudieron asumir sus compromisos con sus clientes. A los que se les terminó el acopio, deberán comprar ladrillos en Olavarría, Tandil o La Plata, con el consecuente encarecimiento del valioso insumo para la construcción.