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Fútbol

10 de Noviembre de 2019 20:07

Diego, ese imán inexplicable que jugó su partido y se fue sonriente

Galería de fotos y crónica de la presencia del astro futbolístico en su vuelta al José María Minella, en el triunfo 3-0 de Gimnasia ante Aldosivi. 

En su retorno al estadio donde jugó catorce partidos, hizo diez goles y levantó su último trofeo como futbolista, Diego Armando Maradona fue el verdadero imán del mediodía marplatense donde además, se jugó un partido profesional. Gimnasia La Plata amargó a Aldosivi con un 3 a 0 contundente por la Superliga, el "10" se fue sonriente y cortó todos los rumores de la antesala al encuentro que marcaban que podría irse del club "tripero".

El vendaval Maradona, con su mística, su historia inolvidable y sus dolores actuales pasaron por el José María Minella. Fenómeno social, su sola presencia convulsionó cada pasillo del estadio Mundialista. Vallas para acá, vallas para allá. O no, mejor para este lado. Empleados de Aldosivi y personal de seguridad con handies de un sector al otro. Periodistas, fotógrafos, camarógrafos buscando la mejor ubicación. Hinchas que se acercaron desde temprano y preguntaban sobre la avenida Canosa: "che, ¿por acá va a bajar el Diego?". Un grupo de maradonianos de aquella Iglesia con camisetas del Nápoli y pelucas rulosas y negras que generaron que hasta el propio titular de Aprevide, Juan Manuel Lugones, les pidiera una foto. Sin haber llegado aún, Maradona movía el ritmo del mediodía.

Fotos: Diego Berrutti.

A las 12.03, el micro doble piso con el plantel de Gimnasia llegó al portón del estacionamiento sobre Canosa, Diego Armando bajó para subirse a la camioneta de sus colaboradores para que lo lleven por la rampa hasta el ingreso al pasillo que lo depositaría en el vestuario visitante. Con dificultades en su andar por la rodilla que fue operada, sus guardaespaldas lo acompañaron en medio de los gritos de los simpatizantes que desde lo alto de las tribunas lo divisaron. Debajo de su gorra venezolana con la imagen de Hugo Chávez, Diego devolvió los saludos con su mano izquierda.

Luego, llegó el momento del particular reconocimiento de Aldosivi a su presencia. A las 12.49, en la zona mixta del estadio frente al vestuario de los árbitros, el presidente José Américo Moscuzza y su hijo José Marcelo (vicepresidente) le entregaron una camiseta de Aldosivi enmarcada, con el "10" y su apellido estampado. Un abrazo efusivo con "Pototo", e intercambio de afectuosas palabras con quien mantiene una amistad de años, y la firma de otra casaca para que el club la luzca en su predio deportivo. 

Hasta que a las 13.13, dos minutos antes del inicio oficialmente pactado para el comienzo del juego, Maradona apareció por el túnel y el estadio estalló en aplausos. "Olé, olé, olé, Diegoooo, Diegooo" fue el canto-himno de todos. El entrenador saludó con su puño a la popular de Gimnasia y a la platea techada donde detrás suyo estaban los simpatizantes del "Lobo" y los amantes de su figura. A la vez, los hinchas de Aldosivi ubicados en la popular sur lucieron una muy bonita bandera con la imagen del Maradona versión ´86 y una Copa del Mundo. Saludo del defensor Leonel Galeano, a quien dirigió en 2010 en un partido de la Selección local, abrazo cariñoso con el entrenador de Aldosivi Guillermo Hoyos (fue compañero en la Selección juvenil de 1979) y a dirigir. 

Comenzado el partido, con sus colaboradores se molestó porque al costado del campo de juego las cámaras de TV impedían la visión de la defensa de su equipo. Entonces, recibieron sillas de plástico y con Sebastián Méndez -su activo ayudante- se ubicaron a mitad de camino entre la línea lateral y el banco de suplentes. Otra curiosidad fue el saludo que recibió de Facundo Bertoglio -también dirigido por Diego en 2010-, que antes de reemplazar al lesionado Emanuel Iñiguez, corrió a abrazarse con el astro.

A diferencia de varios partidos que dirigió, esta vez Maradona se levantó varias veces para dar indicaciones. La primera , a los 11 minutos para el lateral Maxi Caire, pidiendo que las líneas del equipo estén más juntas. Luego, aprovechando un parate por un golpe entre jugadores, para hablar con el volante Víctor Ayala. Y luego, lógicamente, para celebrar efusivamente los primeros dos goles de su equipo.

Tanto al final del primer tiempo como al retorno, se repitieron las escenas de afecto por parte del público. Otro de los momentos de la tarde fue cuando las hinchadas de Gimnasia y Aldosivi se unieron en un clásico canto: "y ya lo ve, el que no salta es un inglés", para terminar en un aplauso cerrado. 

Maradona también indicó quién debía patear el penal del 3 a 0 (Matías García). Abrazos en el festejo de gol, y un final de partido feliz. "¡Ey, vamos a saludar a la gente!"-, le gritó a sus jugadores, a quienes abrazó uno por uno para luego, de cara a la popular del tablero, saludarlos golpeándose el pecho con una mano, y con su gorra venezolana en agite en la otra.  

Por último, a las 15.53 salió para brindar la conferencia de prensa en la mesa donde previamente había hablado Guillermo Hoyos. En el camino, hasta los varios policías agolpados en el pasillo le pidieron una foto. Firmó camisetas, se abrazó con una periodista local que se emocionó, y ya ante la prensa comenzó su monólogo de felicidad por la recuperación de su equipo, que venía de perder el clásico. 

La felicidad quedó nuevamente evidenciada a las 16.25, cuando dentro de la camioneta se retiró del estadio con una cumbia al mango, cantando y aplaudiendo con sus manos. Antes, había bailado en el vestuario con sus jugadores. Maradona se fue alegre, tras una semana especial en lo personal. El fútbol, su aliado eterno, le volvió a dar una sonrisa.

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