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Seis familias a la deriva, tras el hundimiento de la lanchita en el Puerto: "Hay que empezar todo de cero"

Seis familias a la deriva, tras el hundimiento de la lanchita en el Puerto: "Hay que empezar todo de cero"

Por Redacción 0223

Javier Pennisi, el patrón de "Mi Lucha", comentó a 0223 que desde hace 30 años que navegaba con la embarcación. "Es angustiante y dramático. Esto representa el trabajo de uno, es toda tu vida", expresó.

No sólo se perdió una lanchita amarilla, con todos sus costosos radares y equipamiento tecnológico: con el hundimiento de "Mi Lucha" en el Puerto de Mar del Plata, se perdieron treinta años de  trabajo en la actividad pesquera la pesca y las fuentes laborales que daban sustento a seis familias.

Con dolor y angustia, pero también con "sorpresa", Javier Pennisi, el responsable de la embarcación, recibió durante la madrugada de este jueves el llamado de las autoridades de la Prefectura Naval Argentina en el que se confirmaba el naufragio.

No se trataba de una lanchita abandonada, por el contrario: este martes a las 14 había sido, precisamente, el último amarre de "Mi lucha" en la estación marítima de la ciudad después de cumplir con otra de las tantas navegaciones que realizaba desde 1989.

Lo que está claro para el patrón es que hoy resulta "imposible" recuperar su herramienta de trabajo: los aparatos sofisticados que contiene en su interior para poder navegar, como radares y sondas, oscilan en costos superiores a los 1500 dólares.

"Para mí esto es como volver a empezar. Y no es algo que uno no quiera pero esto es toda tu vida. Es difícil volver a empezar desde cero a esta altura, no sé como explicarlo. Esto es el trabajo de uno, no hay otra cosa", expresó el hombre de 43 años.

Javier dijo que otras cinco personas trabajaban junto a él en la embarcación, que se dedicaba a la pesca de cerqueo en todo el frente marítimo, con una autonomía de 12 millas. "Esto impacta en la economía de todas estas familias, sin contar en toda la cadena que va atrás de la actividad, como el camionero o el frigorífico", reconoció, y agregó: "Esto es dramático y angustiante".

Al imprevisto naufragio, se suma el contexto difícil que arrastran desde hace tiempo las pequeñas embarcaciones pesqueras. El responsable de "Mi lucha" sostuvo que "el mal momento que se vive es porque la pesca disminuyó". "No hay tanta captura para la autonomía que tenemos nosotros", indicó.

 

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Seis familias a la deriva, tras el hundimiento de la lanchita en el Puerto: "Hay que empezar todo de cero"

Javier Pennisi, el patrón de "Mi Lucha", comentó a 0223 que desde hace 30 años que navegaba con la embarcación. "Es angustiante y dramático. Esto representa el trabajo de uno, es toda tu vida", expresó.

Cortesía: Pescare.com.ar

No sólo se perdió una lanchita amarilla, con todos sus costosos radares y equipamiento tecnológico: con el hundimiento de "Mi Lucha" en el Puerto de Mar del Plata, se perdieron treinta años de  trabajo en la actividad pesquera la pesca y las fuentes laborales que daban sustento a seis familias.

Con dolor y angustia, pero también con "sorpresa", Javier Pennisi, el responsable de la embarcación, recibió durante la madrugada de este jueves el llamado de las autoridades de la Prefectura Naval Argentina en el que se confirmaba el naufragio.

No se trataba de una lanchita abandonada, por el contrario: este martes a las 14 había sido, precisamente, el último amarre de "Mi lucha" en la estación marítima de la ciudad después de cumplir con otra de las tantas navegaciones que realizaba desde 1989.

Lo que está claro para el patrón es que hoy resulta "imposible" recuperar su herramienta de trabajo: los aparatos sofisticados que contiene en su interior para poder navegar, como radares y sondas, oscilan en costos superiores a los 1500 dólares.

"Para mí esto es como volver a empezar. Y no es algo que uno no quiera pero esto es toda tu vida. Es difícil volver a empezar desde cero a esta altura, no sé como explicarlo. Esto es el trabajo de uno, no hay otra cosa", expresó el hombre de 43 años.

Javier dijo que otras cinco personas trabajaban junto a él en la embarcación, que se dedicaba a la pesca de cerqueo en todo el frente marítimo, con una autonomía de 12 millas. "Esto impacta en la economía de todas estas familias, sin contar en toda la cadena que va atrás de la actividad, como el camionero o el frigorífico", reconoció, y agregó: "Esto es dramático y angustiante".

Al imprevisto naufragio, se suma el contexto difícil que arrastran desde hace tiempo las pequeñas embarcaciones pesqueras. El responsable de "Mi lucha" sostuvo que "el mal momento que se vive es porque la pesca disminuyó". "No hay tanta captura para la autonomía que tenemos nosotros", indicó.

 

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