“La Odisea de los Giles”: el camino hacia un éxito nacional

Federico Posternak fue el encargado de producir este éxito argentino junto a Ricardo Darín y su hijo. En diálogo con 0223, destacó el trabajo en equipo durante el proceso y la identificación nacional con la historia.

25 de Agosto de 2019 09:03

Por Redacción 0223

PARA 0223

Por Delfina Mostafá

El productor Federico Posternak ocupó un rol fundamental en la creación del nuevo éxito nacional “La Odisea de los Giles”. El film arrasa con las taquillas, superando los 400.000 espectadores en los primeros cinco días en cartelera. Se convirtió en el mejor arranque del año para el cine argentino, e incluso alcanzó un número de proyecciones inusual para las producciones nacionales con 482 pantallas. En diálogo con 0223, el argentino contó cómo nació esta aventura y qué decisiones debieron tomar en el camino al éxito.

 

Antes de llegar a la gran pantalla la película debió atravesar largas horas de trabajo. Tan solo un equipo fuertemente comprometido podía lograrlo,  y Posternak supo llevarlo adelante. Sin embargo destacó varias veces que no podría haberlo logrado sin el trabajo de cada uno de sus compañeros. Incluyó al director Sebastián Borensztein y un elenco encabezado por Ricardo Darín y su hijo “Chino” Darín, entre otros.

Las vinculaciones entre los apellidos Darín y Posternak no son noticia, e incluso podemos mencionar "El Secreto de sus Ojos" como otro de sus trabajos en colaboración. Pero esta vez la participación del reconocido actor argentino y su hijo fueron más allá de lo esperado, ya que también formaron parte de la producción con Kenya Films. 

Esta empresa es el resultado de un sueño, nada más ni nada menos que el de conformar una nueva productora. De este modo los tres, amantes del séptimo arte, pusieron todas las fichas a un proyecto colaborativo con un objetivo primordial: contar historias. El camino los llevó, casi por obra de la casualidad, hacia una historia de luchas y sueños rotos, como los que tuvieron alguna vez. 

 

-¿Cómo nació la idea para realizar este proyecto?

-La idea surge de la novela "La Noche de la Usina". Nosotros teníamos la productora armada y estábamos buscando un proyecto para desarrollar. En ese momento me junté con Eduardo Sacheri para consultarle por los derechos de un cuento de él que nos gustaba mucho. Me contó que tenía gente interesada, pero que le generaba mucha ilusión que Ricardo sea el protagonista de la película.

 

Todos los caminos conducen a Roma. En este cruce de fanatismos, Posternak admiraba la pluma del autor de "La pregunta de sus ojos", el libro en el que se basó "El Secreto de sus Ojos". Por otro lado parece ser que los fanáticos de un actor tan polifacético como Darín están en todos lados, y Sacheri se declaró uno de ellos. Muchos dirán orgullosos "¡y es argentino!". Pero el productor comentó que, mientras los tiempos corrían, Ricardo y su hijo no habían no habían leído el libro de Sacheri. Un par de semanas después los tres estaban más que convencidos: era la historia indicada para Kenya Films.

A partir de entonces comenzó el verdadero trabajo, que Posternak describió como “realmente en equipo”. Declaró que todos estuvieron involucrados de la misma manera en cada una de las etapas, y opinó que “no hay otra forma de hacerlo”. La unión hace la fuerza, y más aún en la industria cinematográfica. El siguiente paso era escribir la historia final que le presentarían a los espectadores, para lo cual tomaron todas las precauciones posibles.

 

-¿Cómo se desarrolló la adaptación en el guión?

-Al principio Eduardo hizo un trabajo de limpieza del material. Lo que consideraba imprescindible quedaba, y el resto se iba limpiando. Nos juntábamos a hacer devoluciones. Participábamos Sebastián, que marcaba el rumbo como director, el Chino, Ricardo y yo. Después de varias versiones empezamos a tener un material que veíamos más cercano al guión final, y entonces Sebastián se empezó a encargar de la escritura. Todos tuvimos la oportunidad de hacer nuestros comentarios. También en el último tramo participaron nuestros socios en el proyecto, la gente de K&S Films, Hugo Sigman, Matías Mosteirin y Leticia Cristi.

 

La trama se centra en un grupo de vecinos que son estafados en el contexto de la difícil situación económica y política del país en 2001. La crisis culminó en el establecimiento del temido corralito, y en la historia este factor alejó a los personajes de sus ahorros y de sus metas. Pero el paralelismo con la vida real puede establecerse en los recuerdos de miles de argentinos que preferirían olvidar aquellos meses.

En las redes sociales los espectadores resaltaron sus vivencias durante el 2001, y destacaron la importancia de representar este contexto en el cine. El productor no fue ajeno a la movilización y recordó sus experiencias durante la conversación. En 2001 estaba desempleado y sus padres sufrían los efectos de la crisis en una "época difícil para todos”. Asimismo mencionó que había trabajado precisamente en Mar del Plata como asistente de una pequeña producción, pero que habían suspendido el rodaje para retomarlo a principios de 2002. "Todavía no entiendo cómo hicimos para terminar la película, fue muy duro”, sostuvo. El productor, al igual que sus personajes, no se rindió ante las débiles expectativas. Una vez más, la realidad y la ficción conviven.

Luego de un giro rotundo, el productor dejó la nostalgia a un lado para centrarse en su presente y al prometedor futuro de su última obra. El título "La Odisea de los Giles" no responde al azar, sino a los objetivos de un equipo: generar un sentimiento de pertenencia y extender la cultura argentina a cualquiera que esté dispuesto a recibirla, y a entenderla. 

 

-¿Qué significado tiene el título de la película?

-No podíamos ponerle el mismo título que la novela, porque no era justo ni para la novela ni para la película. En la novela hay un narrador que se toma todo el primer capítulo para terminar en el título, pero en la película no podíamos hacer eso. Además, pienso que los títulos de las películas tienen que remitir directamente a lo más importante del relato, a diferencia de la literatura. El título “La Odisea de los Giles” es el viaje que tiene este grupo de gente para conseguir su objetivo. Una odisea es un viaje cargado de dificultades. Y respecto a "giles", como bien dijo Sebastián, no hay otra palabra que se acomode mejor. No encontramos una traducción al inglés que signifique exactamente lo mismo. Según Seba, es tan argentino ser un gil que inventamos una palabra para describirlo.

 

Los protagonistas de la historia se definen a sí mismos como "giles", pero tarde o temprano llega la hora de decir "¡basta!". Innumerables películas a lo largo de la historia demostraron que si la venganza no está bien musicalizada, no resulta en la misma experiencia. Por este motivo es que la banda de sonido colaboró con la creación de cada ambiente y cada sensación durante el desarrollo de la trama. Según contó Posternak, la elección de las canciones resultó de un plan específico y meticuloso. Y en una producción tan argentina, ya sabían por dónde comenzar su búsqueda.

 

-¿Qué decisiones tomaron respecto a la banda sonora?

-Desde el inicio de la escritura fantaseábamos con mil cosas distintas. Pero sobre la mitad del rodaje empezamos a sentir que tenía que ser rock nacional. Cada uno se pasaba horas del fin de semana escuchando canciones y armando su lista. Y filmábamos en lugares que nos demandaban viajes largos, entonces también  aprovechábamos esos trayectos y poníamos un tema atrás de otro. De a poco fueron quedando algunas opciones, y en la isla de edición terminamos por decidir entre esas y otras nuevas que aparecieron. El editor, Alejandro Carrillo Penovi, y el coordinador de post producción, Ezequiel Rossi, también hicieron sus aportes y fueron fundamentales.

 

La popularidad de esta película no termina en las salas argentinas, ya que será exhibida en el Festival Internacional de Cine de Toronto, y en el de San Sebastián. Para el entrevistado “es un reconocimiento internacional”. Destacó orgulloso que se trata de difundir sus obras, pero también la cultura nacional. De hecho esta historia “está tan arraigada en cuestiones argentinas que tiene más peso poder difundirla”. 

La historia de un grupo de “giles” que deciden luchar por sus metas se convirtió en un éxito porque un equipo cuidadosamente planificado, y con un enorme cariño por el proyecto, así lo quisieron. Y el camino continúa a medida que superan fronteras y recaudan dinero, pero también orgullo argentino. Sin lugar a dudas el talento en esta película está enviando un mensaje: hay que superar una nueva odisea y apostar al cine nacional.

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