Recuerdos

13 de Julio de 2020 12:53

A 6 años del gol de Götze que se clavó como una daga en el país futbolero

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Una jugada que está en la retina de todos los futboleros. Götze hizo el gol de su vida y arrebató el sueño de 40 millones de argentinos.

Todavía duele. Encima, en esta pandamia que se encargó de rememorar una y otra vez las actuaciones mundialistas argentinas, cada vez que aparece ese partido se lamenta lo cerca que se estuvo de la tercera estrella.

El control de pecho y la definición de Mario Götze ante el achique de Romero fue el estiletazo final que subió la Copa del Mundo al avión que se iba hacia Europa y no el que cruzaba la frontera para ser mostrada en en el balcón de la Casa Rosada. Antes, hubo otras acciones que fueron siendo astillas para el futbolero argentino: el gol errado por Higuaín en el primer tiempo, el que increíblemente erró Messi en el segundo; y el ya histórico "era por abajo, Palacio", cuando el bahiense le erró por centímetros al arco de Neuer que había salido desesperado. El 13 de julio de 2014, la Selección Nacional estuvo muy cerca de lograr un título para el que hizo méritos, ni más ni menos que en el Maracaná de Río de Janeiro.

Es cierto que el adversario era poderoso y que, salvo en la final de México en los Mundiales, había provocado uno cuantos dolores de cabeza: en 1958, 1990, 2006, 2010. Y también que se perfilaba como un claro favorito después de dejar en el camino a Francia y propinar a Brasil la caída más holgada de su historia con el inusitado 7-1 en el Mineirao de Belo Horizonte.

Tan lejos en los papeles y tan cerca en el partido mismo: de menos a más en la estructura defensiva y en el indicador de la solidez, la Selección de Alejandro Sabella se plantó de igual a igual hasta el punto de forzar vacilaciones defensivas en Alemania y quedar varias veces en posición de convertir.

Claro que así en la vida como en el fútbol, el destino depende en grado sumo del sentido de la oportunidad: de subirse o no subirse a un tren. Y los trenes pasaron, una, dos, tres veces, pero Argentina no supo ni pudo subirse.

Primero el despiste de Jerome Boateng y Matt Hummels y la definición a ciegas de Gonzalo Higuaín, después el clásico zurdazo cruzado de Lionel Messi que tantas veces había entrado junto al palo, pero esta vez no, tras recibir de Lucas Biglia, la pelota pasó cerca; y por último la habilitación de Marcos Rojo a Rodrigo Palacio que terminó con un híbrido que tal vez haya pretendido ser emboquillada. "Era por abajo, Palacio", cristalizó el discurso popular del fútbol argentino.

"El fútbol es un deporte que juegan once contra once y siempre gana Alemania", había sabido sentenciar Gary Lineker. Aunque el aserto del célebre goleador inglés era más ocurrente que real no dejaba de reflejar una historia escrita muchas veces por selecciones alemanas mejores o peores, pero siempre templadas, disciplinadas y contundentes como la que el 13 de julio de 2014 venció a la de Argentina en el Maracaná.

Götze, hoy un jugador de descarte para el Borussia Dortmund de su país, había entrado a los 43 minutos de la segunda etapa en sustitución de Miroslav Klose y a nada más que siete de los presumidos penales bajó la pelota de pecho y con una volea de zurda doblegó a Sergio Romero. Una curiosidad añadida, en clave de ironía, reside en que la maniobra previa al gol teutón la había concebido André Schürrle, que había entrado en reemplazo de Christoph Kramer, quien a su vez había sido incluido unos minutos antes de empezar la final a causa de una lesión de Sami Khedira en el calentamiento previo.

"El dolor es inmenso y va a ser de por vida", declaró Mascherano, entre lágrimas, acaso en el rol de portavoz de millones y millones de sus compatriotas.

Para llegar a esa final, una de las cinco jugadas por Argentina en los Mundiales, habían mediado cinco triunfos (2-1 a Bosnia y Herzegovina, 1-0 a Irán, 3-2 a Nigeria, 1-0 a Suiza y Bélgica), más un empate con sabor a gloria versus Holanda, el día que al cabo de 0-0 el misionero "Chiquito" Romero brilló en los penales y se convirtió en héroe, como le había vaticinado Mascherano en la arenga previa.

En la triste tarde de la que se cumplen seis años, en el partido cuya repetición Sabella jamás se atrevió a ver, la Selección Nacional alistó a Romero; Pablo Zabaleta, Martín Demichelis, Ezequiel Garay y Marcos Rojo; Enzo Pérez (Fernando Gago), Javier Mascherano y Lucas Biglia; Ezequiel Lavezzi (Sergio Agüero), Lionel Messi y Gonzalo Higuaín (Rodrigo Palacio).
 

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