Columna de miércoles

9 de Julio de 2020 08:02

Un brote que rompió la calma y triplicó los casos en tres días

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Volnovich, Montenegro y Raverta estuvieron en abril en el Houssay. Hoy el sanatorio enciende la alarma en Mar del Plata.

Hasta hace poco (muy poco), Mar del Plata se ilusionaba con llegar a la fase 5 por la acumulación de 21 días sin nuevos infectados con coronavirus. Hoy, aquella ilusión, queda muy lejos y las autoridades enfrentan por primera vez el temor de un brote que puede descontrolarse y obligar a dar marcha atrás. “Por ahora, seguimos igual. Por ahora”, señalan las fuentes consultadas por este medio, aunque no desconocen la preocupación por el aumento de contagios: en apenas tres días los infectados se triplicaron.

El lunes Mar del Plata tenía nueve pacientes con el virus activo. Ese día, la noticia de cuatro pacientes infectados en el sanatorio Houssay y una mujer que residía en el geriátrico Namasté rompieron la tranquilidad y marcaron el primero de los récords que se quebrarían en menos de 72 horas. Este miércoles, con 14 nuevos casos, la cifra de infectados llegó a 29.

El brote en el Houssay es el que más preocupa a las autoridades. Por el número (hay 18 personas infectadas entre trabajadores, pacientes y familiares) y porque los pacientes son todos adultos mayores, el principal grupo de riesgo.

El intendente Guillermo Montenegro habló el martes con la titular del Pami Luana Volnovich, cuando la situación no era tan dramática. “Se llevan bien, se conocen hace tiempo”, contó un colaborador del intendente. La charla fue para hablar acerca de la situación del sanatorio y ver en qué podía colaborar el municipio. Volnovich le informó que el miércoles llegaría a Mar del Plata un médico que se desempeña en la gerencia de Pami central para revisar los protocolos, pero, en comparación con la situación que atraviesa el Amba, siete contagios en el Houssay no significaban gran problema.

“Nos llama la atención que con las restricciones que se imponen en todos los centros de salud, en el Houssay los familiares pudieran visitar a los pacientes sin mayores recaudos”, se limitó a comentar una fuente municipal.

El mismo martes, luego de los cinco casos del lunes, Montenegro llamó por la mañana a la ministra de Gobierno provincial Teresa García y por la tarde al jefe de Gabinete de ministros Carlos Bianco para darles un panorama general de la situación y llevarles calma, especialmente luego de que algunos medios nacionales le adjudicaran los contagios la apertura de cafés.

Este miércoles, sin embargo, la situación se agravó. Se confirmaron siete nuevos casos en la institución, entre trabajadores y familiares de los pacientes infectados. Y hoy por hoy nadie puede asegurar que los infectados sigan apareciendo. “Por ahora, están todos encapsulados en el Houssay, así que el problema no es tan grande”, dijo por la tarde un alto funcionario municipal. Por la noche, con el panorama más claro, la afirmación tenía menos contundencia. Sigue siendo cierto que los infectados siguen dentro de la órbita del sanatorio de Pami, pero con esa cantidad de casos las ramificaciones pueden complejizar mucho la situación. Y las críticas se endurecieron: “Hicieron todo mal”.

En el caso del geriátrico Namasté, si bien este jueves podrían surgir nuevos infectados parece más controlado. Por ahora, son cinco infectados (dos trabajadores, dos residentes y un familiar), pero las autoridades confían en que más allá de que surjan nuevos casos el aislamamiento cuando comenzaron los primeros síntomas funcionó mejor que en el sanatorio de la avenida Juan B. Justo.  

¿Esta situación es suficiente para dar marcha atrás para las actividades que se aprobaron? Hasta el parte del miércoles por la noche, la respuesta tajante era no. Después de triplicar el récord de contagios en un día nadie se anima a garantizarlo. Una cosa es decir que “si hay que dar marcha atrás se da marcha atrás” y otra es tomar la decisión.

El propio Montenegro en una charla con su equipo explicó que el parámetro para rever las aperturas no eran la cantidad de casos, “sino lo problemáticos que sean”. El brote en el Houssay parece lo suficientemente problemático para analizarlo. El otro factor que se toma en cuenta es la respuesta del sistema sanitario y la disponibilidad de camas para casos Covid. En este punto, la balanza sigue a favor del municipio, aunque ya no está en cero.  

Para sostener las aperturas de los cafés, sus defensores se guardan un as bajo la manga. Obviamente no hay ningún contagiado por la apertura de cafés y el permiso para deportes (llevan seis días abiertos, menos de lo que el virus tarda en incubarse), pero tampoco hay ninguno por la apertura de los comercios. “Hay más movimiento por los locales de ropa que por los cafés. Y no tuvimos ningún caso por los locales de ropa”, señalaron desde el Ejecutivo.

Además, insisten en que el 90% de los casos en Mar del Plata están vinculados al personal de salud. “Son esenciales, valoramos mucho su trabajo, pero al mismo tiempo son los que menos cumplen los protocolos”, analizó una fuente del Ejecutivo.

En medio de esta situación, la Comisión Especial de Reactivación Económica se reunió este miércoles al mediodía. Allí, acordaron extender una semana más la prueba piloto para los cafés y permitir nuevas actividades deportivas. También acordaron comenzar, el lunes próximo, a charlar posibilidades para la apertura de restaurantes. Para ello, hay aval de oficialistas y opositores. De hecho, el viernes, el primer día de apertura de cafés, Montenegro habló con la jefa de Anses y conductora del Frente de Todos en Mar del Plata, Fernanda Raverta, quien había apoyado la medida.

 “Los últimos casos hicieron moderar a algunos que querían abrir todo, sin restricciones. Parece que se dieron cuenta que el virus sí está en la ciudad”, confió un concejal de la oposición. El dardo fue para algunos sectores minoritarios que, sin responsabilidades de gestión en ningún ámbito, proponen decisiones casi irracionales. De todos modos, hubo acuerdo en algo: para medir el impacto sanitario y económico de la apertura de cafés son necesarios 14 días.

El lunes las charlas serán por la posible reapertura de los restaurantes. La propuesta que más aceptación tiene (o tenía hasta anoche) era abrir locales con todos los protocolos correspondientes de 11 a 15, es decir, solo servicios diurnos. ¿Se animarán a avanzar con este tema en medio de un brote de casos? ¿Los empresarios sostendrán la presión para que les permitan abrir? Los interrogantes seguramente tendrán una respuesta más certera de acá al lunes. Pero recién cuando abran (si es que abren) se podrá develar otro clave: ¿la gente se animará a salir a comer?

Hoy, en números concretos, la situación de Mar del Plata sigue siendo favorable. Ni que hablar, en comparación al Amba. Pero también con otras ciudades de la provincia. Bahía Blanca, por ejemplo, tiene 97 casos activos. Olavarría, con poco más de 100 mil habitantes, suma 51 (este miércoles tuvo 13). Y La Plata, con una población similar, tiene 604 casos activos.

Sin embargo, esta ola le hará perder a Mar del Plata una característica que marcaba lo lento que se movía la aguja: todos los pacientes infectados estaban individualizados. Cada vez que se difundía una recuperación, por la escasa cantidad de casos, los medios podían determinar quién es la persona que recibe el alta. A partir de ahora, seguramente, se informará por números. La idea de que “acá no pasa nada” ya no existe.

 

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