Historias de acá

2 de Agosto de 2020 07:34

De plaza Sicilia a campeón en Wembley: Emiliano Martínez y una historia de superación

Compartir
Compartí esta nota
Compartir
Compartí esta nota
Con buzo negro del Real Madrid, Emiliano Martínez junto a sus compañeros de San Isidro sobre la calle Mosconi, en la plaza Sicilia y la visita especial de Ariel "Burrito" Ortega (Foto: gentileza Guido Lucero).

El arquero marplatense del que todos hablan luchó y mucho para este presente. Fue rechazado por Boca y por River. Dejó Mar del Plata a los 13 años, y el país a los 17. Dos entrenadores locales y un excompañero repasaron sus inicios ante 0223.

"Big respect for this man, big respect (Mucho respeto por este hombre, mucho respeto)". El delantero gabonés Pierre-Emerick Aubameyang, figura y autor de los dos goles con que Arsenal venció al Chelsea en la final de la FA Cup inglesa, se rindió ante las cámaras de TV y ante el llanto del marplatense Damián Emiliano Martínez Romero, que se quebró cuando el periodista de la cadena BBC le recordó a su familia. "No puedo creerlo. Mi familia...no puedo hablar", dijo "Dibu". Cómo no emocionarse al sentir que tanto esfuerzo valió la pena. Dejar Mar del Plata a los 13 años, Argentina a los 17, y tener la paciencia de ser cedido a seis clubes en una década para sumar rodaje y esperar la gran chance de su vida en el arco de Arsenal de Inglaterra, que surgió el 20 de junio pasado ante la lesión del arquero alemán Bernd Leno. Desde entonces, hilvanó 15 partidos (14 como titular) por Premier League y la FA Cup, el torneo más antiguo del mundo (desde 1871), que este sábado lo coronó campeón.

Pero detrás del sacrificio hubo un comienzo en el fútbol marplatense para Emi Martínez, desde los 4 años en el baby de General Urquiza, luego Talleres y San Isidro, antes de partir a las inferiores de Independiente de Avellaneda. Y 0223 trae esos momentos al presente con la palabra de dos entrenadores y un excompañero de equipo que, felices y también orgullosos por el logro del arquero, aportaron anécdotas y recuerdos. 

Roberto "Cacho" Gonzalo es un histórico exdefensor marplatense surgido de Talleres y con pasos por Deportivo Español (fue compañero de Carlos Bilardo), Banfield y Gimnasia La Plata (jugó con Hugo Gatti) -entre otros- y un gran descubridor de talentos. Conocido especialmente en el ambiente por ser el padre futbolístico de Ariel Arnaldo Ortega, a quien llevó a probar a River Plate, en 1990 tras verlo jugar en su Ledesma (Jujuy) natal. Años después, también llevó a San Lorenzo al zurdo marplatense Walter Erviti. Y en 2005, le consiguió una prueba a Martínez en Independiente de Avellaneda, tras haberlo dirigido en las infantiles de Talleres -club ubicado a dos cuadras del colegio Sagrada Familia al que asistía- y luego en San Isidro. "Siempre se destacó, siempre fue grandote y se manejó bastante bien con los pies. Justo me llamó hoy uno de los empresarios que están con él y me dijo ´mierda, qué ojo que tuviste al traerlo, eh´", contó con orgullo "Cacho" desde su casa en el barrio Puerto. "A nosotros nos llegaban tan poco en el equipo, que lo hacíamos patear los tiros libres o lo mandábamos a cabecear en los córners por su altura, sino se aburría", acotó como risueña anécdota , entre risas. 

La categoría 1992 de San Isidro, y un Emiliano Martínez ya de gran altura. Foto: gentileza Jorge Peta.

Junto a Gonzalo está desde siempre el también entrenador Jorge Peta, otro de los formadores de "Dibu" y hoy amigo a la distancia del arquero de Arsenal: "Son muchos recuerdos. Teníamos una gran categoría ´92, él siempre se destacó e incluso llegó a jugar en una división más grande. Siempre veías que él iba a llegar lejos porque era muy pensante, entrenaba siempre al 100 % y estuvo muy acompañado por sus padres", rememoró ante 0223 desde Balcarce, tras tener que recorrer 6 kilómetros ver el partido en el campo de un amigo "porque el cable andaba mal". Cuando la dupla técnica se fue de Talleres a San Isidro a formar las divisiones de aquel club, muchos chicos los acompañaron, entre ellos Emiliano Martínez. La entidad de la calle Avellaneda venía de pedir una licencia de dos años en la Liga Marplatense de Fútbol y no tenía equipos ni dónde entrenar. Por tal motivo las prácticas se realizaban en la canchita de la plaza Sicilia del barrio Colina de Peralta Ramos, entre las calles Génova, Mosconi, Calabria y Einstein y a pocas cuadras del barrio Jardín -ubicado antes del bosque Peralta Ramos- donde la familia Martínez vivió siempre. "Por ahí estaban la mayoría de los pibes. Nos reuníamos en la farmacia de Edison y Calabria y caminábamos unas cuadras hasta la plaza. No teníamos muchos elementos y ahí entrenábamos con dos categorías", explicó Peta, que recordó que el hoy futbolista de Arsenal alguna vez jugó de centrodelantero en Talleres, pero "siempre tuvo en mente ser arquero". Y como anécdota, recordó una especial: "un día no le llegaban, y le dio la pelota a los contrarios para que le pateen. Tenía esas cosas".

Guido Lucero (27 años) es un muy buen volante central, actualmente en Kimberley, pero que jugó casi cuatro años con Martínez en San Isidro, antes de llegar a las inferiores de Vélez Sarsfield, desde donde fue citado a la Selección argentina Sub 18 y donde fue sparring de la Selección mayor en la Copa América 2011 realizada en Argentina. En charla con 0223, se mostró muy feliz por el título obtenido por su excompañero de equipo: "Entrenábamos en una placita y verlo dónde está ahora, lo que está pasando, es gratificante. Es un ejemplo de constancia y perseverancia. Y es una excelente persona, como toda su familia", expresó elogiosamente el también exAldosivi. Lucero integró ese buen equipo de San Isidro que fue campeón de un torneo organizado por Independiente y otro disputado en Chapadmalal, con una camada de jugadores, donde también estaban el centrodelantero Fernando Juárez (inferiores de River en AFA, exAlvarado) y el buen defensor Alejandro Espinoza.

"Siempre fue de entrenar mucho. Acá no tenía entrenador de arquero, lo manejaban los técnicos o también su papá, Beto. Siempre tuvo mucha personalidad. Se merece muchísimo donde está y me pone muy contento de verdad". "Salió de abajo. Y tiene que ser un orgullo lo que está logrando para Mar del Plata y también para el fútbol argentino. No cualquiera juega en el Arsenal", reflexionó.

Boca y River dijeron "no", Independiente, "sí"

Antes de arribar a Independiente, pocos conocen que Emiliano Martínez fue rechazado por Boca y River Plate, los gigantes del fútbol argentino. En el "Xeneize", no fue del agrado del histórico Ramón Maddoni (descubridor de Redondo, Cambiasso, Riquelme, Gago, Tevez, entre tantos otros). Y en el "Millonario", quien dijo ´no´ fue Héctor Pitarch. "Cacho" Gonzalo lo recuerda: "es el día de hoy que uno de los dirigentes de aquel momento me dice ´estos zapallos se lo perdieron´".

Emi Martínez en Independiente, con dedicatoria a Jorge Peta.

Pero el destino de Emi estaba en el "Rojo" de Avellaneda. Una gloria y gran conocedor del puesto de arquero como Miguel Ángel "Pepe" Santoro aceptó al marplatense inmediatamente. "Fue clave para su carrera. Yo había hablado con él, y me marcó el interés por la altura que tenía. Cuando yo ofrezco un arquero para Buenos Aires, lo primero que preguntan es ¿cuánto mide?´. Mierda, cuando lo vieron a Emiliano, ¿sabés lo que fue?", sostuvo "Cacho" Gonzalo.

Lo cierto es que tras la exitosa prueba, retornó a Mar del Plata, y a los pocos meses se instaló en la pensión de Villa Domínico. En Independiente asentó sus bases y creció futbolísticamente, fue citado a los seleccionados argentinos Sub 15 y Sub 17, no sin sacrificio. Jorge Peta ejemplifica ese esfuerzo: "Siempre lo pongo como ejemplo a él: se fue con 13 años. Y cuando llegó lo de la Selección, su rutina era así: se levantaba a las 6 AM, pasaba la combi que lo llevaba al colegio, volvía a la pensión, almorzaba y se tomaba un colectivo desde Villa Domínico hasta la AFA en el centro, y de ahí en otro colectivo a entrenar a Ezeiza. Cuando volvía, toda la vuelta hasta la pensión". 

"Señor Emiliano, usted va a ser el futuro arquero del Arsenal"

Peta, hasta el año pasado en Banfield, habla con total felicidad del logro de su exdirigido y cuenta un ritual que surgió desde que Emiliano tomó la titularidad del Arsenal, el 20 de junio: "Es una emoción muy grande. Tengo contacto seguido con él, hablo cada cuatro o cinco días. Y tras la lesión de Leno, teníamos una cábala. Yo tenía que llamarlo el día anterior y desearle suerte para el partido. Por suerte se le dio todo muy bien. Es un orgullo haberlo tenido de chico".  Y recordó el duro camino que tuvo que afrontar Martínez en el club londinense, tras haber sido cedido a seis clubes en diez años: "De la cabeza siempre fue fuerte. Él les decía ´vendanme porque quiero jugar". El quería atajar ´porque sino no me van a llamar nunca de la Selección.´ El tiene la ilusión de jugar en la Selección y para mí lo va a lograr. Arsène Wenger (histórico entrenador de Arsenal durante 22 años) le decía: "Señor Emiliano, nosotros no lo vamos a vender porque usted va a ser el futuro arquero del Arsenal". Y se le dio"

Roberto Gonzalo, que abrirá la escuelita "Ariel Ortega", dice haber visto "todos los partidos que jugó en esta etapa" desde su TV. Y augura un gran futuro inmediato para "Dibu": "Con este título se va a agrandar un poco más, agarrará más confianza, enfrentó a equipos de primera línea y anduvo muy bien. No creo que Arsenal lo largue, lo quieren varios equipos pero yo creo que quedará como titular. Ya se ha afianzado. Sucede que Leno es el segundo de la Selección de Alemania". Por su parte, Jorge Peta analizó: "Está en un momento espléndido. Muy buena reacción, juego con los pies con la buena pegada que siempre tuvo. Bielsa lo quería para Leeds pero está muy cómodo en Arsenal."

"No he visto a mis padres por un año por la cuarentena, pero al menos ahora podemos pagar las cuentas para que me vean por televisión en la final"; había contado Emiliano Martínez en la previa de la final. Las lágrimas de campeón, también recordaron ese pasado de incertidumbre económica posterior a la crisis de Argentina en 2001, con su padre "Beto" peleándola como vendedor de pescado, el esfuerzo de su madre Susana, para sostener a sus hijos. Ellos, con su hermano Alejandro, lloraron ante la TV, lágrimas muy distintas a las de cuando partió a Europa tan joven. "Beto quedó afónico, no podía hablar de la emoción", contó Jorge Peta. Hoy, Emiliano Martínez -en pareja con Amanda y padre de Santi, que cumplirá 2 años- está en su mejor momento, y lo esperará la Selección argentina y mayor continuidad en Europa. De la plaza del barrio a Wembley, y hasta quién sabe dónde. Un cuento sin dudas feliz.

 

Contenido Exclusivo