La costa

13 de Agosto de 2021 18:12

Murió una ballena jorobada tras quedar varada seis días en la bahía de Samborombón

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El cetáceo varado en cercanías del faro San Antonio.

Tras un reciente operativo de asistencia a un cetáceo en la zona de San Clemente del Tuyú los especialistas renovaron su alerta sobre el creciente registro de varamientos de la especie en las costas de Sudamérica.

Una ballena jorobada (megaptera novaeangliae) fue encontrada varada la semana pasada en el extremo sur de la bahía de Samborombón, a unos 600 metros frente al faro San Antonio, en San Clemente del Tuyú. A pesar de los esfuerzos de la Fundación Mundo Marino por asistirlo durante sucesivas jornadas, finalmente murió en la tarde de este jueves 12 de agosto.

El sábado 7 de agosto, tras el aviso de un pescador, los especialistas llegaron hasta el lugar de varamiento y constataron que el animal estaba cubierto casi en su totalidad de agua y que sólo movía una de sus aletas pectorales y la aleta caudal, dado que la otra aleta pectoral se encontraba enterrada en el fondo arenoso.

El varamiento de la ballena y la intervención de los rescatistas en la bahía de Samborombón.

Lo que se determinó, frente a esa situación, fue esperar a que subiera la marea para trabajar en maniobras de reflotación que lo liberen del cuadro de acalambramiento en que se encontraba.

Una vez que la marea subió se comenzó a mover al animal para desenterrar una de sus aletas pectorales y lograr que quedara enderezado, evitando que se dañara la aleta pectoral y a que ingresara agua por sus espiráculos. Así se pudo direccionar, con mucho esfuerzo, al animal al canal de salida. Pero, aunque el animal quedó libre del fondo arenoso, el aumento de la marea y del volumen de agua, hizo que los rescatistas dejaran de tener un punto de apoyo para continuar haciendo fuerza. Además de no poder hacer pie en el lugar, comenzó a caer la noche, haciendo peligrar la seguridad personal del equipo de rescate por lo que se optó por suspender los movimientos de reflotación para retomarlos durante la mañana siguiente.

Durante la mañana de domingo, a pesar del aumento del volumen del agua y a que el animal quedó despegado del fondo arenoso, apareció mirando hacia el interior del canal, en dirección a la Tapera de López. “Eso no fue un buen indicador. Evidentemente el animal varó, como suele suceder en el caso de varamientos individuales, por un cuadro patológico agudo. Además, a medida que bajó el volumen de agua, comenzó a soportar su propio peso contra un sustrato sólido. El esqueleto de los cetáceos evolutivamente no está preparado para soportar su propio peso. A partir de ese momento comienzan a generarse una cadena de fallas fisiológicas en sus organismos”, sostuvo Sergio Rodríguez Heredia, biólogo y responsable del Centro de Rescate de la Fundación Mundo Marino. Por otra parte, durante el domingo la sudestada y la tormenta eléctrica no permitieron que el personal de asistencia ingrese nuevamente al agua.

Ya el lunes el animal apareció en la orilla de la costa, sobre un cangrejal, con muy poca agua. Además de soportar su propio peso, comenzó a exponerse a la luz solar, lo cual genera lastimaduras en su piel y un cuadro de hipertermia (aumento de su temperatura corporal). "Varó encima de un cangrejal. Un lugar incluso donde es difícil hacer pie y hacer maniobras. Cada minuto que pasó en ese estado se fue debilitado. Eso junto a lo que nos arrojaron los resultados de sangre, era claro que el animal había salido a morir. Se lo cuidó hasta último momento, protegiéndolo del sol y de viento, hasta que lamentablemente murió", afirmó Rodríguez Heredia.

Así quedó el cetáceo muerto en cercanías de San Clemente del Tuyú.

Alerta máxima

Los especialistas volvieron a advertir que no se trata de un caso aislado. En lo que va del 2021, 97 ballenas jorobadas vararon muertas en Brasil, siendo el estado de Santa Catalina el que registró la mayor cantidad: 33 casos en lo que va del año. Y esos datos son previos a hallazgos posteriores.

El pasado lunes 9 de agosto el Instituto Gremar, de Brasil, registró el hallazgo de una ballena jorobada hembra juvenil muerta en la Playa de Enseada, ciudad de Guarujá. Fue el tercer caso en cinco días. En Comodoro Rivadavia, Chubut, el pasado miércoles 11 de agosto, un ballena jorobada juvenil fue encontrada varada muerta. Ese mismo día, otro caso fue registrado en Claromecó, Provincia de Buenos Aires. Y, durante estos últimos días, el centro de rescate SOS Fauna Marina, de Uruguay, registró una ballena Franca muerta en las costas de Piriápolis.

Uno de los trabajadores de la Fundación Mundo Marino toma muestras de la ballena varada.

“Efectivamente se puede afirmar que hay un aumento tanto de avistamientos como de varamientos de ballenas jorobadas en la Provincia de Buenos Aires desde el 2018. Si comparamos la cantidad de varamientos entre 2010 y 2015, con los ocurridos entre 2015 y 2021, se registró un aumento del 80%. Hay que tener en cuenta que, al estar prohibida la caza de estos animales, su población ha ido en aumento. Lo cual genera que sean más frecuentes la cantidad de avistajes y también de varamientos”, explicó Gisela Giardino, docente de la cátedra de Mamíferos Marinos de la Universidad Nacional de Mar del Plata e investigadora del Conice, quién próximamente presentará estos datos en las Jornadas Argentinas de Mastozoología que se llevarán a cabo en noviembre.

Por otra parte, Giardino agregó: “El 91% de las jorobadas muertas fueron individuos jóvenes. Esto podría indicar que, ante la falta de experiencia, se fueron desorientando a la hora de encontrar alimento suficiente. Ante la falta de alimentación, se debilitan y quedan propensos a enfermedades. Sin embargo, según nuestro análisis de ballenas jorobadas que fueron registradas en la Provincia de Buenos Aires desde el año 2003, el 30% (7 de un total de 23) mostró algún signo de  interacción de origen antrópico, sea por enredos en artes de pesca o colisiones. Este fenómeno también se evidenció en Patagonia con la ballena Franca”.