Habló el hombre que le salvó la vida a un caniche en Punta Iglesia: “Sé que el perro me lo va a agradecer”

Pablo es bodyboarder, tiene 38 años y desde hace más de dos décadas frecuenta la playa conocida como “La pepita”. No tiene redes sociales ni teléfono y este miércoles se transformó en el héroe del día al lanzarse al mar para rescatar a un caniche toy que había caído accidentalmente al mar. En diálogo con 0223, dio detalles del salvataje del can.

19 de Mayo de 2022 12:02

Por Redacción 0223

PARA 0223

Este miércoles sorprendió el accionar de un hombre que había, sin dudar ingresó al agua en la zona de Punta Iglesia para salvar la vida de un caniche toy que había caído al agua y había quedado atrapado por la corriente marina que le impedía llegar a las rocas y reencontrarse con sus dueños que lo veían desde la orilla.

El héroe anónimo, finalmente apareció y dialogó con 0223. Se llama Pablo, es bodyboarder, tiene 38 años y desde hace 24 frecuenta a diario la playa popularmente conocida como “La Pepita”, en Punta Iglesia. "Yo sabía que en algún momento iba a pasar algo así", relata.

Según explicó el hombre, todos los días se acerca a la playa a practicar bodyboard, ayudar a algún surfer en problemas o simplemente observar a los deportistas que se dan cita en la zona. "Pasa que en invierno en esta playa no hay guardavidas, entonces vengo por si las dudas. Yo sabía que en algún momento iba a pasar algo así", cuenta.

Consultado sobre cómo tomó la decisión de saltar al agua a rescatar al caniche toy que paseaba sin correa junto a su familia y cayó al mar accidentalmente, Pablo recordó que el perro saltó de la piedra al agua. En ese momento pensó "que mal y me metí al agua y lo saqué", resumió. Al salir y entregar el animal a sus propietarios del animal, le ofrecieron dinero por el rescate, pero él no lo aceptó.

Pese a la rápida viralización de su accionar, Pablo no tenía conocimiento de la repercusión que tuvo el rescate. Es que desde hace tres años el hombre no maneja redes sociales, tampoco mira televisión ni cuenta con un teléfono celular. De esta manera, recién por la tarde y a raíz del comentarios de amigos y familiares, supo de la dimensión que había tenido el salvataje.

"Desde que mi mamá me regaló mi primer traje de neoprene que vengo acá. Ella siempre me dijo que había desperdiciado mi vida en la playa... Los perritos no hablan, pero van a hablar en el cielo y sé que me lo va a agradecer", cerró.

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