Carlos Reutemann y el misterio que duró 45 años: qué falló realmente en su auto cuando perdió el título de F1
El argentino llegó como líder a la definición de 1981 en Las Vegas, pero un problema mecánico lo dejó sin chances de ser campeón. Más de cuatro décadas después, un ingeniero que trabajó en Williams reveló qué ocurrió realmente con su auto.
Por Redacción 0223
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El 17 de octubre de 1981 quedó marcado como uno de los días más dolorosos de la historia del automovilismo argentino. Carlos Reutemann llegó a la última carrera de la temporada de Fórmula 1 como líder del campeonato, con 49 puntos, apenas uno más que el brasileño Nelson Piquet. Sin embargo, una falla en su Williams FW07C lo alejó de la pelea y le impidió conquistar el título mundial.
La definición se disputó en un circuito callejero montado en el estacionamiento del Caesars Palace, en Las Vegas. El santafesino había demostrado su potencial durante los entrenamientos y consiguió la sexta pole position de su carrera en la Máxima. Todo parecía encaminado para una jornada histórica, pero una serie de inconvenientes mecánicos y situaciones polémicas terminaron condicionando sus posibilidades.
La revelación que cambió la explicación sobre la falla de Reutemann
Uno de los episodios que más controversia generó fue el cambio de chasis que debió afrontar el argentino después de un toque con Piquet durante los entrenamientos. El auto con el que había conseguido la pole quedó dañado y Williams le entregó otro monoplaza, una decisión que afectó su puesta a punto y su confianza antes de la carrera decisiva.
El periodista Orlando Ríos, que cubrió aquella definición para El Gráfico, recordó que el nuevo coche presentaba vibraciones y problemas de equilibrio. También señaló que Reutemann había tenido dificultades con el varillaje de la caja de cambios, una de las explicaciones que circularon durante años sobre su rendimiento en la competencia.
El domingo, el argentino largó desde la primera posición, pero perdió terreno desde las primeras curvas y terminó fuera de los puestos que necesitaba para consagrarse. Piquet, en cambio, finalizó quinto y sumó los puntos suficientes para superar al santafesino por apenas una unidad. La victoria quedó en manos de Alan Jones, compañero de Reutemann en Williams.
Durante décadas, la caja de cambios fue señalada como la responsable del desenlace. Sin embargo, Sergio Rinland, ingeniero argentino que trabajó en nueve equipos de Fórmula 1, entre ellos Williams, aportó una revelación que modificó aquella versión. Según contó, Patrick Head le explicó años después que el inconveniente no estaba en la caja, sino en el embrague del monoplaza.
Rinland recordó que, después de la carrera, el equipo desmontó la caja de cambios y no encontró fallas. Recién cuando el auto llegó a la fábrica y retiraron tanto la caja como el motor, los ingenieros descubrieron el verdadero problema. La explicación técnica permitió entender por qué Reutemann creyó durante la competencia que tenía dificultades para engranar los cambios, cuando el origen estaba en otro componente.
La temporada de 1981 también estuvo atravesada por conflictos internos en Williams, especialmente después de que Reutemann desobedeciera una orden de equipo en el Gran Premio de Brasil y venciera por delante de Jones. A eso se sumaron polémicas técnicas, problemas mecánicos y decisiones que alimentaron las sospechas sobre el trato que recibía el argentino dentro de la escudería británica.
El brasileño Piquet, por su parte, también fue protagonista de un campeonato cargado de controversias. El periodista Felipe Mc Gough, presente en Las Vegas, recordó que el cambio de chasis afectó anímicamente a Reutemann y que el argentino llegó a la carrera decisiva con dificultades para recuperar las sensaciones que había encontrado durante la clasificación.
Más allá de las discusiones sobre posibles maniobras antideportivas y la falta de respaldo del equipo, los testimonios coinciden en que los problemas técnicos fueron determinantes. La revelación de Rinland sobre el embrague aporta una pieza clave para reconstruir lo ocurrido aquella tarde, aunque no borra el peso de las decisiones deportivas y los inconvenientes que marcaron toda la temporada.
A 45 años de aquella definición, la figura de Reutemann sigue despertando admiración y debate en la Argentina. El santafesino estuvo a un paso de convertirse en campeón mundial y terminó segundo en el campeonato, detrás de Piquet, pero su actuación quedó grabada en la memoria de la Fórmula 1. La falla de su Williams continúa siendo parte de una historia que mezcla talento, polémicas y una oportunidad que nunca volvió a repetirse.
Reutemann corrió una década en la Máxima entre 1972 y principios de 1982. Es uno de los seis pilotos que debutó con una pole positions. En sus diez años en la F1 compitió mano a mano con pilotos del nivel de Jackie Stewart, Emerson Fittipaldi, Chris Amon, Denny Hulme, Graham Hill, François Cevert, Niki Lauda, James Hunt, Ronnie Peterson, Jacky Ickx, Mario Andretti, Alan Jones, Jacques Laffite, Jody Scheckter, Nelson Piquet, Gilles Villeneuve, Alain Prost, René Arnoux, Didier Pironi y Keke Rosberg. A todos (12 de ellos campeones mundiales) les ganó en algún momento, ya sea en clasificación o en carreras.
En su campaña en la Máxima obtuvo 12 victorias, seis poles positions y récords de vuelta, y 45 podios sobre 146 carreras (uno cada tres competencias). En diez años acumuló más de 300 puntos, cifra que en un mismo período e igual sistema de puntaje, sólo la superó Jackie Stewart. Fue el único piloto en la historia que subió al podio en la F1, el Rally Mundial y el Mundial de Endurance. En el rally, fue tercero en la Argentina en 1980 (Fiat 131 Abarth) y 1985 (Peugeot 205 Turbo). Y en los Sport Prototipos, logró cuatro segundos puestos, dos con una Ferrari 312 PB, en 1972 (6 Horas de Vallelunga y 6 Horas de Monza), y otros tantos con un Alfa Romeo 33TT, en 1973 (1.000 KM de Nürburgring y 1.000 KM de Imola).
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