¿Vuelve? La marca de ropa que todos usaban en los 90 negocia su regreso a la Argentina
Una firma reconocida por fabricar la pelota del fútbol argentino durante varios años quiere emplazarse otra vez en el país.
Por Redacción 0223
PARA 0223
La mítica marca brasileña de artículos deportivos, famosa por fabricar la pelota oficial del fútbol argentino durante años, confirmó su regreso estratégico al país tras un breve retiro. Penalty, que vistió a grandes clubes como San Lorenzo, Racing y Vélez, cerró un acuerdo de distribución por cinco años para normalizar su presencia en las vidrieras locales. El plan de la compañía apunta a recuperar el terreno perdido en un mercado que consideran "impresionante": se trata de la vuelta de un ícono de los años 90 que busca facturar cifras millonarias apostando nuevamente por el consumo de botines e indumentaria.
La salida de la empresa se había producido a finales de 2023, en medio de un clima de incertidumbre política y severas restricciones para importar insumos básicos. Durante ese período, la firma enfrentó un escenario de cancha inclinada por el cepo cambiario que generó faltantes históricos de calzado deportivo en las principales casas de deportes. Sin embargo, la nueva etapa bajo la conducción de Roberto Estefano busca reducir la exposición a los riesgos económicos que causaron pérdidas en el pasado reciente. Con este movimiento, la marca del país vecino pretende volver a ser protagonista en las ligas profesionales y en el fútbol amateur.
Los grandes hitos de los que Penalty fue protagonista
El historial de la etiqueta en Argentina está marcado por hitos inolvidables como el campeonato del Ciclón en 1995 y las pelotas que rodaron en las Copas Libertadores y América. Su fisonomía de marca siempre estuvo ligada a la innovación, aunque algunos de sus diseños de balones fueron tan recordados como criticados por los propios protagonistas del deporte. En su mejor momento, la firma logró abastecer a una cartera de más de 800 clientes activos entre comercios mayoristas y minoristas de todo el territorio nacional. Ahora, el desafío es reconectar con ese público nostálgico que asocia su logo con las épocas doradas del fútbol local.
El desembarco se suma a la tendencia de marcas internacionales que ven en el país un potencial de facturación superior a los 50 millones de dólares anuales. El retorno no solo implica la llegada de productos importados de Brasil, sino también el interés por reactivar esquemas de producción que generen mano de obra regional. Los fanáticos ya especulan en las redes sociales con la vuelta de los modelos clásicos de botines que marcaron una era antes de la irrupción de los gigantes globales. Penalty se prepara así para jugar un nuevo partido en una economía que, a pesar de sus vaivenes, nunca deja de respirar deporte.
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