“No digas nada, es un secreto”: la insólita confesión de Yiya Murano y su vínculo con Mar del Plata

A menos de una semana del estreno de “Muerte a la hora del té”. uno de los periodistas que siguió el “después de la cárcel de la envenenadora de Monserrat” recordó una particular historia de la mujer que se convirtió en un ícono de la cultura pop criminal. 

Yiya Murano aseguraba que vivía en Mar del Plata. Terminó sus días en un geriátrico de Belgrano.

27 de Abril de 2026 17:28

Por Redacción 0223

PARA 0223

Son pocas las mujeres que entraron a la historia popular criminal de la Argentina y dos de las más “célebres” tienen algún vínculo con Mar del Plata. A menos de una semana del estreno de “Muerte a la hora del té” (Netflix 2025), el periodista marplatense Rodolfo Palacios recordó cómo fue el primer encuentro con Yiya Murano y la insólita excusa que puso para tratar de conseguir un pago a cambio de una entrevista mano a mano.

En 1979, María de las Mercedes Bernardina Bolla Aponte de Murano (20/05/1930 - 23/04/2014), conocida como Yiya, fue condenada por la muerte de tres de sus amigas: Nilda Gamba, Leila Formosiano de Ayala y Carmen Zulema del Giorgio Venurini. Al quedar en libertad, Murano se contactó con el periodista Rodolfo Palacios y le pidió 500 pesos a cambio de una entrevista.

“Me dijo que estaba viviendo en Mar del Plata” recuerda en el documental ficcionado el hombre especializado en policiales. Años antes de la aparición de la pieza audiovisual que cuenta con el aval del único hijo de Murano, en la crónica “Qué pretende usted de mi”, publicada en 2012 en el libro “Adorables criaturas, crónicas grotescas de ladrones y criminales”, el periodista detalló aquel primer encuentro

“Al igual que los asesinos de Hollywood, algunos cobran sus entrevistas como si fueran celebridades”, recuerda. “Le dije que no que iba a escribir con lo publicado en los últimos años. Yiya se presentó en la redacción y se anunció como Mercedes (...) “Compraste la versión fala, puedo darte la verdadera”.

Una negociación particular

- Está bien, hagamos la nota ahora

- No puedo, salvo que me des unos 500 pesos. Tengo un taxi en la puerta, estoy viviendo en Mar del Plata, pero no le digas a nadie. No lo sabe nadie, es un secreto entre vos y yo.

- No tengo plata, pero podemos tomar un café.

- Ahora no, otro día. Me tengo que ir. Tengo 404 km de viaje, pero vine a dejarte un presente. De la bolsa sacó una botella de sidra

- Es para que brindes con los muchachos. Me voy porque el reloj del taxi debe estar por explotar.

"Me dio un beso y salió a paso ligero a la calle. En la puerta no había ningún taxi. No había que tener la inteligencia de Sherlock Holmes para confirmar que la vieja no vivía en Mar del Plata. Además, dos días después me llamó para decirme que aceptaba dar la entrevista a cambio de una suculenta merienda en “Las violetas”", cierra Palacios.

Mar del Plata, una ciudad especial para los Murano

Luego que Yiya fue liberada, su hijo Martín Murano que ya ejercía como actor de doble de riesgo había cobrado notoriedad por la publicación del libro "Mi madre, Yiya Murano" reveló que la mujer había perdido 96 lotes en Mar del Plata en una estafa familiar.

La ciudad fue la elegida por el actor para radicarse lejos de la escena pública mientras su madre se paseaba por los medios de comunicación convertida en un personaje kitsch.

Instalado en Mar del Plata, Murano tuvo su última aparición pública en 2023 para anunciar que subastaría el juego de te que habría utilizado su madre para envenenar a sus amugas y que, con lo recaudado, ayudaría a "El refugio de Mili", un refugio para perros y gatos en estado de vulnerabilidad.

Pese a la grandilocuencia del anuncio y la alegría inicial de la proteccionista Milagros González, la subasta nunca se realizó y, desde el espacio de contención de mascotas indicaron a este medio que desde el anuncio no habían tenido más contacto con Murano.

Lo último que se supo de la vajilla fue que se vendió de forma particular en una escribanía y no trascendió el monto de la transacción. El comprador fue José Perrucio, un empresario chubutense conocido por adquirir objetos cargados de historia y polémica.