Iba a ser la pensión para los futbolistas y se convirtió en un proyecto educativo: la historia del Dragoncito Verde
Kimberley celebró los 40 años de su jardín. Historias de sus comienzos, aprendizaje constante y los sueños que se mantienen como desafíos hacia el futuro.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Todo pasa muy rápido por estos tiempos y cada año se lleva miles de anécdotas, cambios y decisiones. Imagínense hace cuatro décadas, donde el ritmo parecía ser menos vertiginoso aunque el presente tenía, como ahora, su peso específico. Entre las pasiones de aquellos tiempos y los cambios que transformaban a Kimberley, uno cambió su historia para siempre: la creación del Jardín Dragoncito Verde. Cuando todo parecía fútbol...
Para situarse, en 1986 Kimberley ya tenía su pileta de natación, una construcción realizada en 1975 que le hizo incrementar su popularidad deportiva al punto de llegar a acaparar a 56 mil asociados. Todavía vibraba con las recientes participaciones futbolísticas en los torneos nacionales, las cuales dejaron victorias históricas sobre el River de los campeones del mundo Ubaldo Fillol y Norberto Beto Alonso -2 a 1 en el Minella- o el 5 a 0 ante Independiente que venía de ganar el Metropolitano -al equipo del Dragón en 1970 lo apodaban "la maquina" por su contundencia-. Siendo el fútbol la actividad madre del club, con el crecimiento de la masa societaria que permitía y a la vez demandaba una ampliación edilicia, las ideas de las obras en el primer y segundo piso de la sede social se pensaron para alojar a los "refuerzos".
Pero los ochenta trajeron nuevos aires, Kimberley jugó su último torneo entre los grandes del país en el 84 y para el 86 la reestructuración del fútbol argentino lo ubicó en el Torneo del Interior. En paralelo, seguía compitiendo en la Liga Marplatense que lo vio campeón 1986 al derrotar en tres finales a Círculo Deportivo, con un joven Alejandro Giuntini como figura. Los dirigentes no sabían qué iba a pasar en el futuro, pero advirtieron que las participaciones en Primera no iban a volver pronto. Entonces, las habitaciones que se construyeron como pensiones, se reformaron. Kimberley apostó por la educación.
Los festejos por los 40 años
El pasado viernes el Jardín Dragoncito Verde celebró en Independencia 3030. La jornada contó con la participación de la comunidad educativa, autoridades, ex dirigentes y familias, en un encuentro que puso en valor la historia, el presente y la proyección de la institución. “No celebramos solo un aniversario, sino una decisión valiente que entendió que en el club también debía haber un lugar para la infancia", dijo María Cecilia Marchesani, la directora actual.
“Este proyecto surge en 1986, cuando integrar un jardín a un club no era algo habitual. Fue el puntapié inicial de una idea más amplia, con la educación como horizonte y con el sueño de seguir creciendo en el futuro”, reconoció luego el presidente de la institución, Luciano Mignini, quien además es el representante legal del jardín. Su familia era parte del club cuando se decidió el proyecto educativo. Y el sueño continúa siendo el mismo: que crezca a los niveles primario y secundario.
Por las cuatro décadas del jardín pasaron miles de alumnos, docentes, directivos. Desde los hijos de los socios que conformaron la primera camada, a deportistas como el basquetbolista olímpico Selem Safar -María Safar fue la primera vice directora del jardín-. Más allá de que fueron 40 años con diversas comisiones directivas y proyectos, el Dragoncito Verde sigue enseñando y aprendiendo. Formando personas como en cada actividad del Club Kimberley. Uniendo el deporte con la educación.
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