Tenía 21 años, volvía de estudiar y lo mataron para robarle: así lo despidieron

Familiares, amigos, vecinos y la propia institución a la que asistía Agustín Rivero lamentaron la pérdida del joven. Lo mataron durante un asalto.

Agustín Rivero tenía 21 años y fue asesinado el pasado viernes para robarle el celular. (Imagen: TN)

27 de Abril de 2026 18:00

Por Redacción 0223

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Durante las últimas horas, familiares, amigos y comunidad expresaron su último adiós a Agustín Rivero, el joven de 21 años que fue asesinado en Temperley cuando regresaba de estudiar y fue abordado por un grupo de delincuentes. La despedida estuvo atravesada por el dolor y mensajes de afecto de su entorno.

La Universidad Nacional de Lomas de Zamora, institución donde la víctima estudiaba Administración de Empresas, también expresó un profundo dolor por el fallecimiento del alumno.

“Su muerte, como víctima de un hecho delictivo, nos lastima y nos conmueve como comunidad, recordándonos el impacto que esa problemática tiene sobre nuestra sociedad”, expresaron desde la institución en la que también se preparaba para ser despachante de aduana.

El hecho ocurrió el viernes por la tarde, cuando regresaba de la facultad y un delincuente bajó armado de un automóvil, lo amenazó y le exigió sus cosas. Aunque el joven de 21 años entregó su mochila y se apartó, el ladrón quería más, le pidió el celular y, sin dudarlo, le disparó y lo mató.

El dolor se multiplicó entre familiares, amigos y vecinos, que se reunieron para despedirlo y exigir justicia. “Fue criado con amor, con buenos valores, un pibe sano, que iba a la facultad, trabajaba y con solo 21 añitos fue asesinado por un celular”, lamentó una conocida en redes.

Las decenas de mensajes de despedida recordaron a Agustín como un excelente muchacho, quien vivía junto a sus padres, Silvina y Fernando, y su hermana de diez años. Trabajaba y estudiaba con gran ímpetu. El día de la tragedia, volvía de clases particulares porque rendía un importante examen a la semana siguiente.

También tenía un grupo de amigos con los que compartía sueños y proyectos. Uno de ellos lo despidió con un mensaje cargado de dolor: “No hay palabras, amigo de mi corazón. Te arrebataron la vida como si nada”.