Sabías que Mar del Plata fue cuna y lugar clave para la captura y muerte de los Bonnie and Clyde criollos
Nelly Herrera Thompson era azafata y Saúl Lipsitz un comerciante adicto al juego. Se cruzaron en el Casino de Mar del Plata a mediados de los 50 y se convirtieron en la pareja de delincuentes más célebre de la historia criminal argentina.
A mediados de la década del 50, Mar del Plata era uno de los destinos por excelencia del país en el que, cada verano confluyen turistas de todas las clases sociales. Uno de los lugares preferidos por los visitantes era el Casino. En el lugar, tal como consta en los registros de la época “no se podía caminar, jugar ni respirar”, pero eso no impidió que Nelly Herrera Thompson y Saúl Lipsitz se crucen y entablen una charla que daría inicio a la pareja de delincuentes más célebre de la historia criminal del país.
Nelly era azafata, quienes la conocieron la describieron como “seductora, intrépida y con pocos escrúpulos”, En su libro “Crímenes sorprendentes de la Argentina”, el periodista Ricardo Canaletti asegura que la mujer había dejado atrás una vida glamorosa para iniciar su relación con Lipsitz.
“Su primer proyecto criminal fue por demás atrevido: planeó un millonario asalto en el aeropuerto de Ezeiza”, indica en el mencionado libro el periodista especializado en policiales. Nelly había sido en realidad despedida de la aerolínea Pan Air do Brasil por acusaciones por robos y había seducido a un joven que trabajaba junto a la pista de aterrizaje en la oficina de la Dirección Nacional de Aduanas.
Tenía 26 años años cuando involucró al agente aduanero José María Quevedo en los planes del asalto de Ezeiza, le prometió una parte de las ganancias y así consiguió la información necesaria para detectar un envío de oro y efectivo. Esa carga estaba destinada a bancos locales, pero un grupo de cuatro ladrones logró apoderarse del botín. Caerían casi tres meses después al utilizar el dinero, que en total ascendía a 38 millones de pesos, alrededor de un millón de dólares por aquellos días.
“El 13 de enero de 1961 entraron en el aeropuerto cuando el reloj marcó las 4.15 en una camioneta sobre la que habían pintado el logo de la empresa Pan American Grace Airways (Panagra). El golpe, aunque audaz y efectivo, era peligroso. Nelly abrazó como principal socio a Lipsitz, un comerciante de poca monta, adicto al juego. En la noche del atraco, él estaba dentro del vehículo para guiar a tres peligrosos matones del conurbano que habían contratado para la ocasión”.
Del aeropuerto se llevaron 360 kilos de oro en barras; 400.000 pesos moneda nacional; 200.000 cruzeiros en papel; 800 libras; 90 monedas de oro; 200 francos viejos; 200.000 marcos; 2000 libras papel; 3000 monedas mexicanas de dos pesos. La cifra total del golpe fue de 38.187.00 pesos moneda nacional, valuados en alrededor de un millón de dólares.
Lipsitz conocía todos los movimientos de la oficina de la Dirección Nacional de Aduanas por los informes internos que Nelly había recibido de Quevedo. Así que no dispararon ni una sola vez para reducir a los empleados; se llevaron 360 kilos de oro y muchísimo dinero en efectivo.
De acuerdo a los reportes del Diario La Nación, entraron y salieron del aeropuerto por el mismo camino: la autopista, pasando delante del puesto policial sin ser detenidos por ningún motivo. De acuerdo a los reportes de la época, el oro fue dividido en seis partes iguales para los cuatro ladrones, el informante y la jefa, que esperó el desarrollo del asalto en la ciudad balnearia de Atlántida, Uruguay y Nelly junto a Lipsitz viajaron a Mar del Plata a derrochar lo obtenido en el casino. Gastaron mil dólares diarios, de acuerdo a los registros.
También en la ciudad, compraron pulseras de oro, cámaras filmadoras y casi doscientos trajes, con un par de zapatos para cada uno. Además, pidieron que les enviaran al aeropuerto de Ezeiza, el lugar de su golpe, los muebles adquiridos en “La Feliz”. “Nadie pareció percatarse en esa época del derroche de dinero de la mujer y sus dos amigos en Mar del Plata”, dice el periodista.
Lo cierto es que, a su regreso a Buenos Aires, uno de los delincuentes compró una casa en efectivo, algo que llamó la atención de los investiagadores que seguían el caso y fue el propio Lipsitz que accedió a decirle a la policía donde guardaban casi todos los lingotes, y confesó que -con el dinero del robo- se encontraba montando un local vinculado al rubro de los metales preciosos.
Los encarcelaron a todos. Pero la pareja de Nelly y Lipsitz quedó en libertad dos años después del atraco y continuaron con el ritmo frenético de su vida delictiva: asaltaron dos bancos en Santa Fe; de una de estas instituciones se llevaron al menos siete millones de pesos en moneda nacional. Los agentes de esa provincia también les endilgaron los homicidios de dos policías. Intensamente buscados, finalmente los detectaron mientras se refugiaban en una casa del conurbano.
La policía bonaerense vigiló a la pareja durante una semana. Por ese entonces ya los conocían como los Bonnie & Clyde criollos. Y ellos mantendrían una conducta acorde con esa fama.
Finalmente, con la certeza de que se trataba de Herrera Thompson y de Lipsitz, intentaron capturarlos cuando llegaban al chalet de la calle Necochea 2550, en la localidad de Martínez, donde llevaban tres meses escondidos. La pareja de delincuentes resistió a balazos; ella con un revólver calibre 32 y él con una pistola calibre 45. Las crónicas de aquel 16 de septiembre de 1970 indican que los vecinos escucharon más de 200 tiros. La exazafata y su cómplice fueron acribillados.
Leé también
Temas

