"Bulliciosa, pintoresca y paradisíaca”: cuando Mar del Plata fue “la Reina de Sudamérica”
Una revista europea de principios de Siglo XX describe a la ciudad como “la reina de las playas de Sudamérica” y un “verdadero paraíso para las gentes de recursos”. Cómo era vivir en la ciudad durante la Belle Epoque.
Por Redacción 0223
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Mar del Plata está llena de curiosidades. Es según el productor teatral Carlos Rottemberg, la única ciudad del mundo que se caracteriza por combinar playa y teatro, pero mucho antes que el productor haga esta referencia particular, la ciudad ya era considerada “la reina de las ciudades con playa de Sudamérica”.
Así lo refleja la edición de enero de 1918, a finales de la Primera Guerra Mundial, de la revista española Mundo Gráfico, que publicó un artículo sobre la ciudad que, cursaba su época dorada como destino favorito de la aristocracia y joya de la Belle Epoque.
Entre los puntos que destaca el texto que está disponible online en la página de la Biblioteca Nacional Española se encuentran el servicio de trenes, el lujoso estilo de vida de los veraneantes y la “adaptación de las ideas de elegancia y de confort en materia de costumbres veraniegas de algunas de las playas más famosas de Europa”.
"La Reina de las playas de Sudamérica", es el nombre del artículo que refleja el estilo periodístico de la época: “Cuando las refrescantes brisas del otoño obligan a regresar de las alegres playas del mal a los bañistas del Norte, nuestros lejanos amigos de la Argentina y el Uruguay se disponen a lucir sus vestidos de verano y salir a buscar descanso y diversiones en las arenosas playas de Sudamérica”.
"Vamos a dar hoy un paseo por una de las más famosas playas argentinas, la Reina de las playas de Sudamérica que pudiéramos decir, Mar del Plata”, sentencia medio europeo. “Mar del Plata es una pequeña ciudad que cuenta aproximadamente con 25.000 almas situada directamente sobre el Atlántico a unas 250 millas, al SE. de Buenos Aires, y que ahora, en estos precisos momentos está en todo su apogeo veraniego. Para transportar los ejércitos de veraneantes que se dirigen a la playa, el ferrocarril que conduce a Mar del Plata establece servicio de trenes especiales, además de los ordinarios”, detallan.
En el texto, el medio sostiene que los trenes que llegan a Mar del Plata “se cuentan, sin duda alguna, entre los los más lujosos y confortables de la Argentina. Los que conocen bien el terreno y no tienen gran interés en admirar el paisaje, hacen el recorrido de noche, saliendo de Buenos Aires después de cenar y llegando a Mar del Plata al amanecer. El verdadero turista prefiere hacer el viaje en los trenes de día, teniendo así ocasión de admirar la próspera región ganadera que atraviesa y gozar de la visión interesante que presenta la interminable y famosa pampa de las leyendas”
“Mar del Plata, como las playas más famosas y aristocráticas, es un verdadero paraíso para las gentes de recursos; aunque, a juzgar por la muchedumbre que tanto por tierra como por mar se dirige a esta playa, parece como si las riquezas estuviesen generosamente, pródigamente repartidas entre todos los ciudadanos de la República Argentina”.
“Al atardecer, con tiempo para saborear la hermosa puesta de sol, hemos llegado a Mar del Plata. Como somos precavidos, habíamos telegrafiado a uno de los varios suntuosos hoteles, encargando habitación, y en ella nos instalamos”.
Suntuosas residencias particulares, magníficos edificios públicos, hoteles y otros establecimientos son alguno de los espacios que destaca la revista al tiempo que sostiene que “los ricos aristócratas hicieron instalar en sus casas todas las comodidades y el lujo modernos, aun cuando no fuese sino para gozar de ellos unos pocos meses del año, de diciembre a marzo, que es la temporada estival; y se adoptaron todas las ideas de elegancia y de confort en materia de costumbres veraniegas de algunas de las playas más famosas de Europa”, explica.
“En la parte más concurrida de la playa de Mar del Plata, se construyó un magnífico edificio, denominado La Rambla, adornado con un enorme número de columnas agrupadas de dos en dos, y frente, a las cuales, sobre la arena, buscan el esparcimiento matinal los millares y millares de veraneantes. La Rambla es el Atlantic City de los Estados Unidos. Frente a La Rambla el mar baña la arenosa playa, en donde los niños gozan construyendo sus montículos, pequeños canales, lagos de juguete, que de vez en vez vienen las olas a renovar, su agua, y a asustar con la amenaza de un remojón los semidesnudos cuerpos de los infantiles constructores hidráulicos”, relata.
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