Fracturas, abusos y terror psicológico: así fueron los días de los marplatenses secuestrados por Israel

La abogada y activista de derechos humanos, Victoria Pi de la Serra, relató el calvario vivido durante los días secuestrada por el Ejército israelí. "He visto compañeras que, por cambiarle a las esposas, les han roto las muñecas", expresó.

La flotilla Sumud había partido desde Barcelona con alimentos, medicamentos y asistencia profesional para zonas críticas.

27 de Mayo de 2026 16:56

Por Redacción 0223

PARA 0223

Luego de tres días de detención y torturas, sumado a las dificultades para regresar al país sin cooperación de la Cancillería argentina, los marplatenses secuestrados por Israel llegaron a las 14 de este miércoles a la Terminal de Ómnibus y se reencontraron con sus familias y amigos. Fueron capturados cuando se dirigían a Gaza en una misión de ayuda humanitaria.

En sus primeros pasos en suelo marplatense de nuevo, la abogada Victoria Pi de la Serra recordó en diálogo con 0223 que la experiencia fue "fantástica" durante el mes que navegaron sin inconvenientes, hasta que los interceptó el Ejército israelí en aguas internacionales.

Previo a ser abordados por lanchas militares, el grupo que llevaba ayuda humanitaria sufrió una "intersección parcial el 29 de abril", en la que hubo "cierto nivel de violencia", mientras que "el 18 de mayo la intersección comenzó temprano a la mañana y duró hasta el otro día, cuando el último barco fue interceptado", según precisó.

Pi de la Serra señaló que tan solo vivieron "una porción que no es comparable" a lo que atraviesan los presos palestinos.

Conforme al testimonio de una de las víctimas, "el sionismo tenía preparadas dos embarcaciones cárcel, absolutamente ilegales y clandestinas, con contenedores en los que nuestros compañeros fueron torturados". En consecuencia, denunció que los secuestrados sufrieron "fracturas de todo tipo y abusos sexuales".

En cuanto a las condiciones del espacio donde fueron recluidos, remarcó que "contaba con agua, pan y baños limitados, que ni siquiera tenían tratamiento químico", y también precisó que recibieron "burlas, humillaciones y vejaciones de distinto tenor".

Después de algunos días en alta mar, fueron trasladados al puerto de Asdod y posteriormente a otra unidad de detención. Allí los dividieron entre hombres y mujeres, y el tiempo que fueron prisioneros les impidieron dormir. "Estuvimos esposados 22 de las 24 horas que estuvimos en prisión sin agua. Hay gente a la que le inyectaron sustancias que desconocemos de qué se trata, sin comida y sin dejarnos en paz por 5 minutos", relató la coordinadora del colectivo Mar del Plata en Gaza.

En ese tiempo, recibieron "burlas, humillaciones y vejaciones de distinto tenor" por parte de las autoridades israelíes.

Además, sostuvo que los secuestradores buscaron someterlos y generar un "terror psicológico" con la clara intención de que no supieran a dónde se dirigían. Tampoco pudieron comunicarse con los abogados ni los representantes consulares, y recién en el aeropuerto se dieron cuenta de que iban a ser liberados. "Nos decían que nos arrodillemos, nos amontonemos y que les demos nuestras manos para esposarnos", indicó.

En el mismo sentido, explicó que ante algún incoveniente médico, los secuestradores no se hacían cargo ni los atendían, y que los esposaron en los pies y las manos para realizar el traslado del puerto hasta la prisión. Entonces, consideró que se trató de una situación "absolutamente irracional, pero muy premeditada y planificada".

"Que el ministro de Defensa israelí lo publique con orgullo, nos da una pauta de lo que deben padecer los más de 9500 presos palestinos. En las cárceles israelíes vivimos apenas una porción que no es comparable", lamentó la mujer que fue retenida y torturada en Medio Oriente, al mismo tiempo que aseguró haber visto "compañeras que, por cambiarle a las esposas, les han roto las muñecas, y otras con ataques de epilepsia a las que no les daban su medicación".

Durante el período en el que estuvieron privados de su libertad, los marplatenses permanecieron en la prisión de Ashdod.

También reveló que otras mujeres cautivas sufrieron "shocks psicológicos" y contó que la "mayor zaña" ocurrió en "otra embarcación prisión", ya que a los presos "los pasaban por uno de los contenedores y los recibían a los golpes y despojándolos de sus vestimentas". Situaciones del mismo horror sufrió el grupo perteneciente a los marplatenses, quienes vieron cómo le dispararon con una bala de goma a una compañera.

El regreso a casa

"Nos llevaron a Turquía a través de aviones que puso el gobierno de ese país. En el caso argentino, más allá de que algún personal de carrera trataba de contener a las familias y brindarle información, tuvimos que rogar por un cepillo de dientes cuando nos habían despojado de todas nuestras pertenencias. No teníamos dinero ni documentos y aunque nuestra organización nos ayudó, había cuestiones básicas que nos desbordaban. La Cancillería argentina no jugó ningún tipo de papel", reclamó Pi de la Serra.

Pi de la Serra arribó este miércoles a las 14 a la Terminal de Ómnibus.

En último lugar, y a pesar de la violencia y el horror, afirmó que lo haría "de nuevo", debido a que entiende que se trata de "una obligación moral y una responsabilidad histórica de poner en agenda lo que sucede con el pueblo palestino", y también porque es "la manera de que los gobiernos se escandalicen y generen políticas y conciencia en las sociedades".

La participación argentina en la misión estuvo compuesta por 12 personas, de las cuales tres eran marplatenses. Junto a De la Serra, viajaban Lautaro Rivara, historiador y periodista que ya había formado parte de iniciativas similares; e Iara Salerno, una ginecóloga radicada en La Plata.

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