"Cada ayuda cuenta": recibió un tiro por la espalda, quedó con una discapacidad y podría perder su rehabilitación
Franco Hermida sufrió graves lesiones medulares en 2024 y quedó con una discapacidad permanente. Su madre lanzó un pedido de ayuda al advertir que el tratamiento que realiza en el Inareps finaliza este mes y no cuenta con obra social.
Por Redacción 0223
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A casi dos años del ataque que le cambió la vida para siempre, la familia de Franco Hermida volvió a hacer público un desesperado pedido de ayuda para sostener los tratamientos del joven y reclamar avances en la investigación judicial. "No se animaron a hablar por miedo y seguimos esperando justicia", remarcaron.
A través de un comunicado difundido, Verónica Hermida, madre de Franco, relató las dificultades que atraviesan desde el 28 de julio de 2024, cuando el joven recibió un disparo por la espalda mientras se encontraba reunido con amigos en el barrio Belisario Roldán.
Según precisó, la bala le perforó el intestino delgado y provocó una grave hemorragia interna que obligó a una cirugía de urgencia para salvarle la vida. Además, el proyectil fracturó las vértebras L3 y L4 y los fragmentos óseos lesionaron la médula espinal, dejándole secuelas de por vida.
“Desde entonces vive con tratamientos que no lo están ayudando”, expresó su madre al describir el complejo cuadro de salud que enfrenta Franco, quien convive con síndrome de cola de caballo, dolor neuropático permanente, vejiga neurógena, intestino neurógeno y una discapacidad reconocida oficialmente mediante el Certificado Único de Discapacidad (CUD).
Además, Verónica manifestó su preocupación por la falta de avances en el proceso judicial. “Mientras mi hijo lucha todos los días contra las secuelas de aquel ataque, sentimos que la causa no avanzó como debía. Personas que conocían información importante no se animaron a hablar por miedo y seguimos esperando justicia”, sostuvo.
A las dificultades derivadas de la salud de Franco se suma una compleja situación económica, ya que la mujer trabajó durante más de una década en el Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (Iosfa) y perdió su empleo el 30 de diciembre de 2025, producto de la reducción de personal implementada por el Gobierno nacional en distintos organismos estatales.
En ese marco, intenta sostener el hogar mediante un pequeño emprendimiento de venta de lentes de contacto, mientras afronta los gastos vinculados a la recuperación de su hijo, quien realiza la rehabilitación en el Instituto Nacional de Rehabilitación Psicofísica del Sur (Inareps), aunque el cupo del tratamiento finaliza este mes y todavía no cuenta con cobertura de obra social para garantizar la continuidad de la atención.
Frente a este escenario, la familia lanzó una campaña de difusión para visibilizar el caso y solicitar colaboración económica. “Cada compartida y ayuda cuentan. Cada persona que se suma nos acerca un poco más a la posibilidad de que Franco sea escuchado”, concluyó.
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