Quedó atrapado dentro del auto durante la inundación: “En menos de un minuto tenía el agua hasta el cuello”

El crudo relato de un artista marplatense que quedó sumergido adentro de su vehículo y logró sobrevivir gracias a su rápida reacción y a la solidaridad de los vecinos en la zona sur de Mar del Plata.

El crudo relato de un hombre que quedó atrapado dentro del auto durante la inundación.

10 de Mayo de 2026 16:13

Por Redacción 0223

PARA 0223

“El auto se movía solo, por el impulso del agua”, fue la desesperante frase del tatuador marplatense que describió a la perfección la escena de terror que lo mantuvo como protagonista en medio de la inundación. Durante el temporal que golpeó a Mar del Plata, el artista quedó encerrado en su auto en cuestión de segundos y debió ser asistido por los vecinos para sobrevivir.

Todo comenzó cuando el hombre, padre de tres hijos y trabajador independiente, había salido a pintar una casa en el barrio Constitución. Cuando la lluvia empezó a caer con fuerza, decidió interrumpir para ir a buscar a su hija a la escuela y llevarla a la casa de su mamá. “Mis hijos van y vuelven todos los días, por eso ando con el auto”, explicó a 0223 el tatuador y comentó que tras dejar a la adolescente, emprendió el regreso a su casa, hacia la zona sur de la ciudad.

Como marplatense conocedor de las calles que suelen inundarse, el hombre avanzaba de manera cautelosa, hasta que una cuadra cortada lo obligó a desviarse. “Doblé y no habré hecho 20 metros, que el agua pasó de estar a la altura de la rueda a subirse sobre el capó. Traté de girarlo y ahí una ola empezó a empujar y perdí totalmente el control del auto”, contó el artista y subrayó que durante casi una cuadra el vehículo fue arrastrado por la correntada.

“Cuando quise reaccionar, el agua entraba a una velocidad tremenda, fue todo en menos de un minuto. Ya tenía el agua por todos lados y la puerta no abría”, recordó. En medio de la desesperación, dos hombres que estaban en la calle le gritaron que sacara sus pertenencias y saliera del auto. Apenas alcanzó a guardar algunos elementos de trabajo, su billetera y las llaves dentro de una bolsa.

“Cuando bajé del auto el agua me llegaba al pecho”, reveló. A pocos metros, encontró refugio en la casa de una familia que terminó convirtiéndose en el reflejo de lo que él define como “la humanidad brillando en los momentos de crisis”. “De casualidad la persona que vivía ahí me conocía de hace años y me recibieron súper bien. Había un chico, Daniel, que se metió abajo del agua antes de que llegaran los bomberos para sacar gente de los autos. A un señor hasta le sacó el cinturón de seguridad bajo el agua”, destacó con asombro.

Mientras esperaba que bajara el nivel del agua, el tatuador permaneció durante horas junto a otras personas también afectadas por la inundación. Finalmente decidió salir caminando, acompañado nuevamente por Daniel, con el agua todavía a la altura del pecho.

Después del temporal, una nueva forma de ver las cosas

Aunque perdió el auto y una tablet fundamental para su trabajo, el artista aseguróo que lo vivido le dejó otra perspectiva: “Lo material es material. Cuando estás cara a cara con la muerte, lo más importante se vuelve la vida”. Lejos de enfocarse en el enojo o en reclamos judiciales, el hombre eligió hablar de solidaridad: “Gracias que mis hijos no estaban conmigo en el auto. No me hubiera dado el tiempo para sacar a los 3. Gracias que tuve una ducha caliente, alguien que me fue a buscar, gente que me ayudó".

Incluso, al pensar en quienes atravesan situaciones más complejas, agregó: “Tal vez había una madre sosteniendo a su bebé en una casa inundada o un abuelo sin poder moverse mientras le subía el agua. Yo perdí un auto, pero estoy bien”.

Además contó que muchas personas le ofrecieron ayuda económica, pero él prefirió ofrecer su trabajo a cambio. Hace tatuajes, murales, cuadros y da talleres de pintura intuitiva. “Si algo aprendí es que cuando el agua se pone peluda y queda poco espacio para respirar, todos precisamos una mano que nos saque, nos acompañe y nos abriguе”, sintetizó el hombre y cerró: “No hay que olvidarse de ser esa mano que el otro necesita”.

 

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