Secretos y nostalgia de Trassens: el gigante alfajorero que marcó a Mar del Plata

Tras medio siglo de éxito comercial en Mar del Plata, la emblemática empresa familiar Trassens cerró abruptamente por quiebra en 1998. Su receta francesa y su icónico alfajor de nuez marcaron una época de oro que hoy resiste al olvido en la memoria colectiva.

Alfajores Trassens: sus recetas rompían los moldes tradicionales.

14 de Junio de 2026 09:10

Nacida a mediados de los años 40 en la localidad de Azul como una confitería familiar, la marca Trassens desembarcó en Mar del Plata en la década de 1950 para convertirse en un titán de la industria local. Con su inolvidable eslogan "El sabor de Mar del Plata", la firma de los hermanos Domingo, Francisco y Dionisio Trassens compitió mano a mano con Havanna y Balcarce durante casi medio siglo. Al llegar a la ciudad balnearia entre 1945 y 1950, abrieron un pequeño local en Santa Fe 1726, mientras que su primera fábrica funcionó en Bolívar 4013 (casi Funes).

Trassens en la Manzana 115.

Con el pegadizo jingle “Se va en auto, se va en tren, lleve alfajores Trassens”, la marca conquistó paladares y atrajo a multitudes de turistas. Quienes visitaban sus sucursales iban en busca del tamaño Soireé (lanzado en los 50), los alfajores de coco y su clásico postre de nuez, elaborado con crema de praliné al rhum y bañado en chocolate.

Sin embargo, la crisis de los 90 marcaron su destino y, en junio de 1998, un sorpresivo decreto de quiebra apagó para siempre sus hornos, dejando un vacío imborrable en la comunidad local y los visitantes. Exactamente el 17 de junio de 1998, las persianas se bajaron definitivamente. Al día siguiente, el 18 de junio, el diario La Nación lo hacía público, dándoles voz a los sesenta trabajadores de la planta que veían un futuro incierto y preocupante en el marco de una década muy compleja.

Curiosidades de un clásico marplatense

  • El "Silicon Valley" del dulce: En su época dorada, la fábrica principal de Trassens estaba en la calle Rivadavia 4340. Curiosamente, en esa misma cuadra se concentraba el Olimpo de los sabores de La Feliz: enfrente cruzaban los aromas del Postre Balcarce (Dondero Hnos.) y a pocos metros se fabricaban las famosas papas fritas Pehuamar.
  • La década de oro: Durante los años cincuenta, Mar del Plata fue testigo de un verdadero estallido de marcas alfajoreras. Esa época vio surgir a grandes referentes de la industria local como Balcarce, Trassens y el recordado sello Baby. Entre ellos también se destacó Gran Casino, una firma que durante décadas se plantó como el principal rival comercial de Havanna.
  • Expansión comercial: En los años 60, la empresa tuvo un gran local en la mítica Manzana 115. Para las décadas de los 80 y 90, la firma llegó a tener cerca de una decena de sucursales en puntos clave de la ciudad, como la zona frente a la vieja terminal, Martínez de Hoz, La Costa y Strobel, y Alberti, entre otros.
  • Un dueño de radioteatro: Dionisio Trassens, uno de los hermanos fundadores y maestro repostero a cargo de la producción, combinaba la harina y el azúcar con el arte: en sus ratos libres, era un reconocido actor de radioteatros de la época, aportando una mística muy bohemia a la empresa.
  • El secreto del alfajor de nuez: Considerado por los fanáticos como "el alfajor de nuez marplatense por excelencia", su receta rompía los moldes tradicionales. Era de estilo francés: tenía dos tapas que parecían un tierno bizcochuelo, relleno de dulce de leche, y llevaba una nuez entera coronando con orgullo el baño de chocolate blanco.
  • Inmortalizados en el cine después de morir: El director Diego Kaplan filmó en 1997 la película ¿Sabés nadar?, donde Leticia Brédice y Patricia Echegoyen (quien hacía de empleada de la firma) actúan en uno de los locales y comen un alfajor en cámara. Por los avatares de la industria, el film se estrenó comercialmente en 2002, cuando la empresa ya llevaba cuatro años desaparecida.

El final

Hoy las persianas de sus locales ya no están y la marca pertenece a otra firma comercial, ya que el producto original se extinguió en aquel año 98. A pesar de esto, el recuerdo de los chicos del barrio pidiendo "los recortes" de bizcochuelo en la vereda de la fábrica, así como el aroma a chocolate cuando se horneaba, sigue vivo. Trassens demostró que, aunque las empresas cierren, la memoria emotiva de un sabor resiste al paso del tiempo.

 

Lo más

leído